Más control y respeto al patrimonio y a la gente: mensaje vecinal desde el Casco Antiguo para Semana Santa

El presidente de la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo, Jesús Reyes, pide que se acuerden "de la gente que vive allí".

A tan solo unas horas de que comience la Semana Santa de Cuenca, la ciudad se convierte en un espacio de fe, ilusión, y también de fiesta. Especialmente el Domingo de Ramos, cuando tras la finalización de la procesión en la Catedral de Cuenca, el barrio del Castillo se llena de jóvenes para ‘tardear’ en los restaurantes de la zona.

Tanto, que en los últimos años esa calle se ha convertido en un ‘macrobotellón’, según ha señalado a VOCES DE CUENCA el presidente de la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo, Jesús Reyes, quien ha destacado que se ha transformado de una fiesta tradicional a un «vertedero» de basura, residuos y «meandros en los portales».

«Parece que se ha ido de las manos, y que siempre las fiestas derivan en eso», ha resaltado el representante de los vecinos de la parte alta de Cuenca, quien ha señalado que ocurre lo mismo en San Mateo.

Jesús Reyes ha reivindicado «respeto» tanto al patrimonio histórico de la zona como a los viven allí. Aunque haya gente que diga que sean «pocos» los que no respetan, «hay que controlarlos». El presidente ha insistido en que la asociación vecinal «no se mete en asuntos de seguridad ciudadana» y por ello lo único que pide es «que se acuerden de los vecinos, o sea, respeto al patrimonio y a los que viven en él. Simplemente».

«Lo demás ya son cuestiones de seguridad y de salud pública que cualquier persona que suba un Domingo de Ramos o suba a San Mateo puede ver lo que pasa. La suciedad que se genera, la basura por todas partes… Ahí no nos metemos, es un problema general, social, y al Ayuntamiento le corresponde abordarlo. Nosotros como asociación de vecinos solo pedimos respeto al patrimonio y a los que vivimos en el patrimonio», ha subrayado.

Reyes ha afirmado que los servicios municipales de limpieza fueron más eficaces «y se limpió bastante bien», por lo que no hubo quejas «extraordinarias». Sin embargo, ha insistido el presidente vecinal, «el problema se trata de no generarla, no de recogerla, no hay necesidad de llenar todo de basura el Casco».