Los hermanos Redondo Soria reciben el premio a la excelencia arquitectónica por la Pasarela del Arco de Bezudo

La gala de entrega de los III Premios de Arquitectura y Urbanismo de Castilla-La Mancha 2024-2025 se ha celebrado este jueves en Guadalajara.

El Centro Municipal Integrado Eduardo Guitián de Guadalajara ha acogido este jueves la gala de entrega de los III Premios de Arquitectura y Urbanismo de Castilla-La Mancha 2024-2025, organizados por el Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (COACM), una edición que volvió a poner de manifiesto la capacidad de la arquitectura para responder a algunos de los principales desafíos de nuestro tiempo, desde la recuperación del patrimonio y la regeneración urbana hasta la reconstrucción de espacios afectados por catástrofes, la innovación, la divulgación o la mejora de la calidad de vida de las personas.

La ceremonia reunió a representantes institucionales, profesionales de la arquitectura, autores de los proyectos seleccionados y miembros del jurado de una convocatoria que reconoce las mejores actuaciones desarrolladas dentro y fuera de la región por arquitectos vinculados a Castilla-La Mancha.

En la categoría de Espacio Público del Premio de Urbanismo y Paisaje resultó premiada la ‘Pasarela Arco de Bezudo. Arquitectura contemporánea como vínculo entre el patrimonio’, en Cuenca, obra de los conquenses Miguel Ángel Redondo Soria y Javier Redondo Soria, de Redondo Architects. El reconocimiento fue entregado por José Luis Escudero, comisionado para la Accesibilidad de Castilla-La Mancha. El jurado destacó una mínima intervención de lenguaje contemporáneo capaz de acompañar y poner en valor el elemento patrimonial sobre el que se apoya.

Javier Redondo aprovechó la ocasión para reivindicar el trabajo de los arquitectos en un momento especialmente complejo para la profesión y agradeció al COACM la organización de unos premios que contribuyen a visibilizar su trabajo. “El arquitecto es, en esencia, un transformador de la realidad”, afirmó, defendiendo una profesión que deja huella tanto física como social en pueblos y ciudades.

Por su parte, Miguel Ángel Redondo explicó que el proyecto nació para resolver problemas de accesibilidad y seguridad junto a uno de los elementos patrimoniales más emblemáticos de Cuenca. “La arquitectura contemporánea no debe competir con el patrimonio, sino dialogar con él”, señaló. El arquitecto destacó que la intervención permitió recuperar un espacio para las personas y volver a conectar ciudad, paisaje e historia. “La arquitectura no consiste únicamente en construir edificios, consiste en construir lugares donde la vida puede suceder mejor”, concluyó.