La puesta en marcha de los remontes mecánicos al Casco Antiguo se retrasa hasta «el cuarto trimestre del año»

La directora general de transportes "confía" en que el retraso no comprometa los fondos europeos con los que se ha financiado la actuación.

Alba Córdoba / Lucía Álvaro

La puesta en funcionamiento de los remontes mecánicos de San Martín se retrasará hasta el último trimestre de 2026. Así lo ha anunciado este lunes la directora general de Transportes y Movilidad de Castilla-La Mancha, Lucía Balmaseda, quien ha asegurado que la finalización de la obra estaba inicialmente prevista «para agosto», pero la aparición de varios hallazgos arqueológicos durante la ejecución de los últimos tramos ha obligado a actualizar la planificación de los trabajos.

Balmaseda ha señalado que los hallazgos que más han afectado a la planificación se localizaron en las escaleras 5 y 6, las últimas en ejecutarse y también las que presentan una mayor complejidad técnica por la profundidad de las excavaciones necesarias. «Hemos conseguido desbloquear ya esa situación», ha asegurado, por lo que considera que la programación de los trabajos pendientes es ahora «bastante segura», salvo que se produzcan inclemencias meteorológicas u otras circunstancias imprevistas.

Respecto a los plazos, el consejero de Fomento de Castilla-La Mancha, Nacho Hernando, anunció en mayo de este año que las obras finalizarían antes de que termine el mes de junio, previéndose que entren en pleno funcionamiento durante este verano de 2026. Esta tesis la reafirmó hace apenas unos días la delegada de la Junta en Cuenca, Marian López, quien señaló al ser preguntada por este medio de comunicación que los remontes estarían terminados «en un mes u otro del verano». El presidente regional fechó este Viernes Santo durante la procesión Camino del Calvario el fin de obras para el mes de mayo, y un año antes también en este mismo contexto aseveró que 2025 sería el último año en el que los conquenses tendrían que subir andando al Casco Antiguo durante la Semana Santa.

La directora general ha destacado la singularidad de una actuación que debe salvar un desnivel de 55 metros entre el paseo inferior y la plaza superior mediante una infraestructura situada en un entorno urbano e histórico especialmente complejo. Según ha explicado, la obra ha requerido sistemas constructivos específicos como micropilotes y anclajes para garantizar la estabilidad de los taludes y de las edificaciones del entorno. Además, ha recordado que toda la zona permanece monitorizada las 24 horas mediante sensores instalados en distintos puntos de la actuación para detectar cualquier movimiento o fisura. Según Balmaseda, no se ha detectado ningún movimiento ni ninguna fisura nueva hasta el momento que haya supuesto una complicación para el desarrollo de las obras.

La responsable regional ha incidido en que gran parte de la complejidad de la intervención no reside en los propios elementos mecánicos, sino en las estructuras que deben construirse bajo ellos. En algunos puntos se han ejecutado excavaciones que alcanzan hasta 15 o 20 metros de profundidad y que, por tanto, requieren importantes volúmenes de hormigón y tiempos de espera para garantizar el correcto fraguado y adquisición de resistencia de los materiales. Actualmente ya están concluidos los tramos correspondientes a las escaleras 1 y 2, donde incluso son visibles algunos de los elementos mecánicos instalados, mientras que continúan los trabajos en los tramos 3, 4, 5 y 6.

Cinco hallazgos arqueológicos y modificaciones en la obra

Balmaseda ha explicado que la presencia de restos arqueológicos era una posibilidad contemplada desde el inicio debido al emplazamiento de la actuación, por lo que existía un control arqueológico permanente. Sin embargo, durante las excavaciones han aparecido cinco hallazgos que han obligado a adaptar el proyecto. Entre las modificaciones realizadas figura el cambio de algunas cimentaciones previstas inicialmente para preservar los restos encontrados. «Donde antes iba el sustento, ahora no puede ir porque hay un hallazgo y hay que preservarlo», ha resumido.

La directora general ha defendido que en todo momento se ha intentado compatibilizar la conservación del patrimonio con el avance de la obra, buscando actividades que pudieran desarrollarse de forma simultánea para evitar paralizaciones. Pese a estas modificaciones, Balmaseda ha asegurado que la actuación no sufrirá sobrecostes. Según ha indicado, la posibilidad de aparición de restos arqueológicos y el correspondiente control arqueológico ya estaban contemplados en el proyecto, por lo que las adaptaciones realizadas no han supuesto un incremento del presupuesto.

Al haber sido preguntado sobre las consecuencias que este retraso pudiera tener sobre los fondos europeos con los que se ha financiado, la directora general de Transportes en la región ha asegurado que «confía» en que no haya problemas en este sentido y ha afirmado que la Junta mantiene contacto permanente con el Ministerio para informar de la evolución de una actuación que ha calificado como «muy singular».

Un posible nevero y las huellas de episodios de lluvias copiosas durante el siglo XV

Por su parte, el director arqueológico de la intervención, Michel Muñoz, ha detallado algunos de los hallazgos documentados en la zona correspondiente a la escalera 5. Entre ellos destaca una estructura que interpreta provisionalmente como un posible nevero, una construcción destinada al almacenamiento de nieve y hielo para la conservación de alimentos. Junto a ella han aparecido un muro cerrado y dos niveles superpuestos de suelo. El análisis preliminar de la cerámica recuperada, compuesta principalmente por materiales procedentes de Manises y Paterna, sitúa estos restos en torno al siglo XV.

Sin embargo, el hallazgo que más interés ha despertado entre los arqueólogos se encuentra varios metros por debajo. Muñoz ha explicado que en los perfiles excavados han aparecido hasta cuatro metros de depósitos de barro con abundantes restos faunísticos —especialmente huesos relacionados con el consumo de cordero— y una gran cantidad de cerámica, pero sin los escombros que cabría esperar tras el derrumbe de edificaciones. Según ha señalado, en niveles inferiores sí se localizaron restos de viviendas y pavimentos de yeso, por lo que la ausencia de materiales de derrumbe le lleva a plantear la hipótesis de un episodio extraordinario de arrastres e inundaciones que habría afectado a la zona.

El arqueólogo ha plantado como principal hipótesis que estos depósitos puedan estar relacionados con las conocidas lluvias de Todos los Santos de 1434, un episodio climático documentado en diversas crónicas medievales que habría provocado inundaciones y graves daños en amplias zonas de la Corona de Castilla y Aragón. Aunque ha reconocido que todavía debe seguir estudiando estos niveles arqueológicos, Muñoz interpreta que los depósitos documentados son compatibles con un episodio extraordinario de lluvias que pudo transformar profundamente esta parte de la ciudad y del que plantea como una posible consecuencia «la desaparición de la mayor parte del barrio de San Martín».

Muñoz ha explicado que sobre esos depósitos de barro volvió a construirse posteriormente un nuevo suelo, posiblemente correspondiente a un espacio abierto o patio asociado al supuesto nevero, aunque nuevos arrastres similares terminaron cubriéndolo de nuevo. A su juicio, las sucesivas inundaciones registradas durante el siglo XV podrían explicar la práctica desaparición de buena parte del barrio de San Martín y el hecho de que esta zona quedara posteriormente ocupada por huertos en lugar de nuevas edificaciones.

El director arqueológico considera que los descubrimientos realizados durante las obras aportan información inédita sobre la evolución histórica de la ciudad. Los hallazgos registrados anteriormente en la escalera 3 ya habían aportado indicios de que la ciudad islámica tuvo una extensión mayor de la que se consideraba hasta ahora. Los nuevos restos documentados en la escalera 5 incorporan además episodios desconocidos relacionados con la evolución y posible decadencia del barrio de San Martín durante la Baja Edad Media. Muñoz ha señalado que la ocupación de esta zona podría remontarse al siglo X, coincidiendo con la fundación de Cuenca, y que durante los siglos XIII y XIV se trató de un barrio muy poblado vinculado al comercio ganadero, a los molinos del Huécar y a diversas actividades artesanales relacionadas con el trabajo del hueso y de los cuernos de animales.

Conservación de los restos: Muñoz plantea que «puede que dentro de dos siglos, cuando desmonten las escaleras, podamos crear el parque arqueológico de San Martín»

Respecto al futuro de los hallazgos, el arqueólogo ha reconocido que la prioridad es compatibilizar la conservación patrimonial con la ejecución de una infraestructura ya en marcha. «O tenemos parque arqueológico o tenemos escaleras, lo está diciendo un arqueólogo y la cruda realidad es esta, esto no es Pompeya. Por lo tanto nuestro deber es simplemente, si no se pueden ver, vamos a hacer todo lo posible por conservarlos enterrados». A eso Muñoz ha añadido que «puede que dentro de dos siglos, cuando desmonten las escaleras, podamos crear el parque arqueológico de San Martín, pero por ahora nuestro deber tanto administradores como empresa, arqueólogos, historiadores, y arquitectos, nuestro deber es conservar lo mayor posible, aunque no se pueda ver», ha concluido.

No obstante, sí se han recuperado elementos que podrían incorporarse posteriormente a la divulgación del proyecto. Entre ellos figuran varias hiladas de un muro califal que tuvo que desmontarse parcialmente, así como losas pertenecientes a un camino pavimentado descubierto durante las excavaciones. Muñoz ha planteado además, a título de propuesta personal todavía no incorporada a ningún proyecto formal, la posibilidad de integrar vitrinas o espacios expositivos en algunos puntos de la infraestructura para mostrar materiales cerámicos, objetos metálicos u otros elementos recuperados durante las excavaciones, que quedarían bajo custodia del Museo de Cuenca.

ESTADO ACTUAL DE LAS OBRAS DE LOS REMONTES AL CASCO ANTIGUO