El economato de Cáritas de Cuenca, el ‘supermercado’ para familias vulnerables que abarata precios un 75%

Desde su apertura en el año 2013, se calcula que más de 400 personas se han beneficiado de este servicio diocesano "sin preguntar de dónde vienen, de qué religión son o si son creyentes"

Desde su puesta en marcha en el año 2013, el Economato Emaús no ha cesado en su objetivo de ofrecer alimentos y productos de higiene y limpieza a las familias de la ciudad que más lo han necesitado. Desde su primer día hasta hoy, Cáritas Diocesanas de Cuenca, que es la organización encargada de su gestión a través de la iniciativa del Arciprestazgo de Cuenca, calcula que han ayudado a más de 400 familias a sortear los baches que las circunstancias de la vida ha colocado a su paso. Su funcionamiento implica, además, una labor educativa y participativa para su mejora personal. O, por lo que es lo mismo, dignificar la vida de las personas que más lo necesitan.

Situado en el barrio conquense de Las Quinientas, el espacio encargado de cubrir las necesidades más básicas de los ciudadanos es el último eslabón de un proceso de acompañamiento que se inicia en las diferentes parroquias de la capital conquense. Donde se identifican a los usuarios que posteriormente son autorizados a beneficiarse de sus características. Como principal ventaja económica, los clientes de este espacio sólo abonan el 25% del precio de sus compras, mientras que el 75% restante recae sobre los grupos diferentes grupos de Cáritas parroquial; que hacen frente a esta inversión a través de las colectas y al compromiso de los feligreses.

Trini Valle es responsable del área de Acción en el Territorio de Cáritas Diocesana de Cuenca y afirma que la función, que desempeñan es «intentar cubrir esas necesidades de una forma digna y que a las personas o familias les solucione la dificultad a la alimentación de cada día». El proyecto «está dirigido a las familias que están siendo atendidas en las ocho Cáritas parroquiales que tenemos en la ciudad, por lo cual, el acceso no es libre, sino que se trata de una derivación desde estos grupos parroquiales de la capital».

Más familias atendidas que el año pasado

Economato Emaús, Cáritas Cuenca.

Actualmente este servicio se ofrece a unas 38 familias de la capital. Un dato que, en relación a los registros mensuales previos, es menor. «Ha bajado, dependemos de las parroquias y al disminuir la parte económica que las Cáritas de la ciudad reciben se acaba notando en el economato, donde recodemos, las parroquias se hacen cargo de 75% de la cuantía asignadas a las familias», señala a Voces de Cuenca Esther Montón, directora del Economato Emaús y voluntaria en este mismo espacio.

Durante los cinco primeros meses de este año, el servicio diocesano ha experimentado un incremento en el número de familias que están siendo atendidas: «Desde enero hasta hoy se están atendiendo a más familias que durante todo el año pasado, lo cual quiere decir que la situación de las familias no es buena». Para cubrir las necesidades básicas de las personas que solicitan estas prestaciones Cáritas ha abierto otras líneas de ayuda, «uno de esos proyectos ha sido las tarjetas sanitarias, que sirven para atender a las familias, lo que contribuye a que lleguen menos familias a las parroquias». Sin embargo, Trini Valle augura un incremento «considerable» en el número de familias atendidas durante el 2023 en relación al año pasado.

Uno de los factores que han favorecido este aumento, a juicio de Cáritas, ha sido el contexto inflacionista actual. Que ha debilitado las ya frágiles economías domésticas. Sobre el perfil de las personas que acuden con mayor frecuencia a estos programas de acompañamiento, suelen situarse alrededor de los 40 años, aunque son perfiles muy variados. «El 90% son familias, con hijos y familias monoparentales de mamás con sus hijos». Además, según afirma Cáritas, el reparto porcentual de las nacionalidades atendidas equivalen a un cincuenta por ciento de usuarios con nacionalidad española y el cincuenta por ciento restante a nacionalidad extranjera, principalmente de América Latina, Ucrania, Rumanía y de procedencia árabe.

Desde carne a pescado, pasando por verduras, hortalizas o condimentos de cocina, en el economato se encuentran todo tipo de productos que cualquier familia encuentra con facilidad en cualquier supermercado. «También intentamos proporcionar a las familias aquellos productos que suelen contar en su despensa, la leche vegetal u otros tipos lácteos, para los cuales existen tolerantes, solemos tenerlos», afirman desde la organización diocesana.

Economato Emaús, Cáritas Cuenca.

«La primera vez que llegan se sorprenden, con diez euros, que en un supermercado normal compras lo que compras, en el economato te llevas carne, pescado y más productos». Unas facilidades que están pensadas para su la comodidad de las familias atendidas, que además cuentan con el respaldo, la colaboración y la entrega de su inagotable voluntariado. «Para nosotros es una satisfacción poder ayudar, muchos de los voluntarios tienen sus trabajos y cuando tienen un rato libre vienen y ayudan en todo lo que se pueda. Algunos, incluso, son autónomos y no dudan ni un segundo en venir y ayudar».

El trabajo conjunto entre voluntarios y usuarios del economato conquense desemboca en un cruce de relaciones interpersonales sin las cuales no se entendería esta labor pastoral. «Da mucha satisfacción ver que estás ayudando, no solo con tu aportación sino con inversión de tiempo», señalan los voluntarios que añaden que «aquí no discriminamos a nadie, atendemos a las familias sin preguntarles ni de dónde vienen ni de qué religión son o si son creyentes o no lo son».

La organización diocesana afirma que nada de lo que hacen cada día por los demás serían posible sin la inagotable ayuda prestada por los conquenses que se encuentran suscritos a cuotas voluntarias para mantener a flote proyectos como el Economato Emaús. E instan a los vecinos de la ciudad a sumarse y aportar su granito de arena en una defensa silenciosa por la igualdad que nos compete a todos. También a las diferentes instituciones locales, desde las cuales, «siempre prestas», arriman el hombre cuando así lo pide Cáritas. El director de la delegación diocesana subraya la ayuda aportada desde el área pública y pide un mayor compromiso para quienes más lo necesitan.