Confirman la condena por dos robos con violencia en Cuenca capital: asaltó también a quien lo persiguió

Tras sustraer una tablet a un vecino, el acusado robó una cadena al conductor que intentó interceptarlo durante la huida.

La Audiencia Provincial de Cuenca ha confirmado la condena impuesta a un hombre por dos robos con violencia ocurridos en apenas unos minutos, el segundo de ellos durante la huida tras el primer asalto en la calle Sándalo. Dicha ratificación se ha producido al haberse desestimado el recurso de apelación presentado por su defensa contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 1.

Los hechos se remontan a cuando el acusado, junto a otro individuo cuya identidad no pudo acreditarse después de que el tribunal absolviera al otro acusado de la causa, abordó a un hombre en la calle Sándalo de Cuenca. Tras interceptar a este hombre cuando se dirigía a la iglesia de San Fernando, le robó una tablet que llevaba en el bolsillo de la camisa, llegando incluso a rasgar la prenda al sustraer el dispositivo. Según recoge la resolución judicial, mientras uno de los implicados arrebataba la tablet, el otro permanecía vigilando. Tras la sustracción, ambos emprendieron la huida. Los gritos de la víctima alertaron a un conductor de furgoneta que circulaba por la zona y a un motorista, quienes intentaron interceptar a los sospechosos. Durante ese intento de retención, uno de los individuos golpeó al conductor de la furgoneta, que cayó al suelo. En ese momento, el ahora condenado le arrancó una cadena de oro que llevaba al cuello antes de continuar la fuga junto a su acompañante.

Los efectos sustraídos, una tablet valorada en 165 euros y una cadena con chapa valorada en 364 euros, no llegaron a recuperarse. Como consecuencia de la agresión, el conductor sufrió lesiones de carácter leve que requirieron una primera asistencia facultativa y tres días de curación. La primera sentencia condenó al acusado como autor de dos delitos de robo con violencia, apreciando una atenuante analógica relacionada con un trastorno mental, una circunstancia que el juzgado consideró similar a las previstas legalmente para reducir la responsabilidad penal. Por cada uno de los delitos se le impuso una pena de un año y dos meses de prisión, además de la inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. Asimismo, deberá indemnizar a las víctimas por el valor de los objetos sustraídos; en el caso de la primera deberá abonar 165 euros por la tablet sustraída y al conductor que intentó interceptarlo 365 euros por la cadena de oro que le fue arrebatada durante la huida.

La defensa del acusado alegó vulneración de la presunción de inocencia y un error en la valoración de la prueba, es decir, que la jueza de primera instancia había interpretado incorrectamente las pruebas y que éstas no permitían concluir que él fuera uno de los autores. Sin embargo, la Sala ha avalado la condena porque no aprecia «error o incongruencia o una indebida o incorrecta valoración de la prueba», no existe una ausencia total de pruebas necesarias para demostrar la culpabilidad de un acusada. Asimismo la Audiencia Provincial sostiene que la sentencia de instancia está motivada y que las declaraciones de los denunciantes son creíbles.

La resolución destaca especialmente la declaración del conductor que intentó interceptar a los sospechosos, cuya identificación fotográfica del acusado fue considerada firme, coherente y plenamente fiable. La Sala concluye que la valoración de la prueba realizada por la jueza de instancia fue «detallada, lógica y razonable» y que no existe ningún error que justifique modificar el fallo. Asimismo, la resolución también mantiene la absolución del segundo acusado, para quien no quedó acreditada su participación en los hechos. La sentencia de la Audiencia Provincial no es firme y puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo.