Ganado estabulado y siembra de leguminosas paralizada: las consecuencias si persisten las lluvias en Cuenca

ASAJA Cuenca advierte que el panorama actual para el olivar "no es nada favorable" en la zona de la Alcarria.

La persistencia de las lluvias copiosas, las precipitaciones en forma de nieve y los episodios de fuertes rachas de viento en la provincia de Cuenca podrían tener consecuencias graves para el sector agrario y ganadero si la situación meteorológica se mantiene en las próximas semanas. Según ha advertido ASAJA Cuenca, los herbáceos podrían verse perjudicados con la continuidad de las precipitaciones, una situación que ya está condicionando los cultivos en el caso de las leguminosas así como la actividad ganadera.

En el caso de las leguminosas, desde ASAJA Cuenca han asegurado que de mantenerse las lluvias no podrán sembrarse estos cultivos, una situación que según apuntan «puede afectar a la rotación de cultivos y también al ecorrégimen de rotación, al no poder cumplir con el porcentaje exigido en la PAC». Asimismo, algunos ganaderos mantienen desde hace semanas a su ganado estabulado, por lo que no puede pastar en el exterior y debe ser alimentado en las naves con el consiguiente perjuicio económico que ello supone para los productores.

Al margen de lo que pueda suceder de mantenerse las condiciones climatológicas, la lluvia y el viento ya han tenido efectos en la recogida de la aceituna, especialmente en la zona de la Alcarria conquense, donde tradicionalmente empiezan la campaña más tarde. Debido a la situación de las últimas semanas en esta zona ya se ha retrasado la recogida de la aceituna.

Según han asegurado a Voces de Cuenca desde ASAJA, «durante las últimas tres semanas las lluvias han dejado cantidades que superan los 100 litros por metro cuadrado que están impidiendo completar la recogida de la aceituna que todavía queda en los olivares en porcentajes que va entre el 30 y el 80 por ciento». Además, la asociación agraria ha señalado que el terreno encharcado no permite la entrada a los olivares y la lluvia persistente tampoco deja realizar las labores con normalidad, «si a esto le añadimos las fuertes rachas de viento registradas en los últimos días que han tirado gran parte del fruto al suelo, el panorama no es nada favorable», han concluido desde ASAJA.