Los embalses de Entrepeñas y Buendía, que constituyen la cabecera del sistema de explotación del río Tajo y son determinantes para la regulación del trasvase Tajo-Segura registran los últimos días previos al cierre de 2025 un descenso en sus reservas, situándose alrededor de los 1.250 hectómetros cúbicos, según ha explicado a Voces de Cuenca Borja Castro, alcalde de Alcocer (Guadalajara) y actual presidente de la Asociación de Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía. Esta cifra se sitúa por debajo de los 1.300 hectómetros cúbicos que se han utilizado como referencia para autorizar trasvases automáticos de hasta 60 hectómetros cúbicos mensuales. Castro defiende que la cifra es «una línea psicológica y política que no tiene en cuenta si va a llover mañana o si en el Levante las reservas están llenas», ha criticado.
Tras dos años marcados por «abundantes precipitaciones» que permitieron mantener los embalses «en un estado cercano al 50% de su capacidad» según el presidente de los Municipios Ribereños, los datos de este año muestran una caída de los niveles de agua. Esta situación unida a una previsión meteorológica incierta complica anticipar la evolución de las reservas en los próximos meses, tal y como ha explicado Castro, por lo que las nuevas reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura, que tenían prevista su llegada para el último trimestre de 2026, constituyen en este panorama un punto clave para la conservación de los recursos hidrológicos de Entrepeñas y Buendía.
Una situación de escasez multifactorial
Estas afirmaciones se ven refrendadas por el último informe del Esquema Provisional de Temas Importantes (EpTI) en materia de gestión de las aguas de la parte española de la demarcación hidrográfica del Tajo, correspondiente al periodo de planificación hidrológica 2028-2033. En el texto se reconoce que los citados déficits existen aunque aseguran «quedan lejos de provocar el incumplimiento del criterio de garantía de la Instrucción de Planificación Hidrológica (IPH). El IPH es la normativa que establece las directrices para la gestión de los recursos hídricos, incluyendo cómo planificar la disponibilidad de agua. En cuanto a los déficits, en el EpTI se explica que «están relacionados con las restricciones que derivan del Plan Especial de Sequía (PES)», un conjunto de medidas para gestionar la escasez de agua y garantizar el suministro, «tras la entrada de la unidad territorial de escasez (UTE) del Tajo Medio en fase de alerta, por el bajo nivel embalsado en Entrepeñas y Buendía». Por ende, aseguran, «la interferencia del PES no deja por tanto claro si las
reglas del trasvase habrían fallado».
En dicho informe se expone que de media se han trasvasado 331 hectómetros cúbicos al año, lo que supone aproximadamente el 44 % de los recursos que entran en Entrepeñas y Buendía; sin embargo en el EpTI también se explica que parte del impacto hidromorfológico se atribuye no solo al trasvase, sino también a la hiperregulación de los embalses de Entrepeñas y Buendía. Asimismo en el citado texto se apunta a que con la implantación plena de los caudales ecológicos del Tajo, la regulación actual del trasvase Tajo-Segura podría dejar de garantizar que solo se trasvasen recursos excedentarios, ya que las reservas podrían situarse por debajo de los umbrales mínimos incluso sin déficits en las demandas del río.
Las reglas de explotación del trasvase, en el eje del debate
La situación actual de los embalses de Entrepeñas y Buendía vuelve a situar en el centro del debate las reglas del trasvase Tajo-Segura y su compatibilidad con los nuevos caudales ecológicos del río Tajo. Así lo advierte el Esquema provisional de Temas Importantes al señalar que, con la implantación completa de esos caudales ecológicos, la regulación vigente del trasvase podría dejar de garantizar que solo se trasvasen recursos realmente excedentarios.
Según el informe, el cumplimiento pleno de los caudales ecológicos obliga a realizar mayores sueltas de agua desde la cabecera del Tajo para mantener el régimen ambiental del río. Esta circunstancia puede provocar que las reservas de Entrepeñas y Buendía desciendan hasta situarse por debajo de los umbrales mínimos, incluso en escenarios en los que no se producen déficits en las demandas del propio río. En ese contexto, el documento concluye que las reglas actuales del trasvase “ya no serían capaces de garantizar que sólo se van a trasvasar recursos excedentarios”.
Este análisis técnico conecta con la opinión de Borja Castro, quien ha vuelto a subrayar que las reglas actuales funcionan de manera automática y rígida, afirmando que «son como un rodillo, independientemente de lo que pase en el Levante o en Entrepeñas y Buendía, mientras haya agua en cabecera por delante de los valores marcados se sigue trasvasando», sin tener en cuenta la evolución de la meteorología o la situación real de los embalses.
En este sentido, Borja Castro insiste en que la estabilidad de los embalses es clave para la supervivencia de los pueblos ribereños, recordando que «para que el río Tajo lleve agua, tiene que haber agua en Entrepeñas y Buendía». El presidente de la asociación defiende que la modificación de las reglas del trasvase no responde a intereses territoriales, sino al cumplimiento de la legalidad vigente y de las sentencias del Tribunal Supremo sobre caudales ecológicos: «No es dar la razón a nadie, es cumplir con lo que dice el Tribunal Supremo», insiste.
«Cumplir con lo pactado», el deseo de Castro para 2026
Borja Castro ha lamentado que las nuevas reglas de explotación anunciadas por el Ministerio para la Transición Ecológica sigan sin aprobarse y ha indicado que el Gobierno estaría esperando a que se resuelvan los recursos judiciales presentados desde el Levante para «tener la seguridad de que cualquier decisión sea firme y no tenga fisuras». En este contexto, ha señalado que el Ejecutivo baraja introducir los cambios mediante reales decretos, una vía que permitiría recortar los trasvases sin necesidad de una mayoría parlamentaria.
La situación hidrológica desemboca en una falta de certidumbre que afecta al tejido socioeconómico de los municipios ribereños según asegura Castro. El presidente de esta asociación sostiene que «nadie que quiera montar una empresa o invertir en nuestros pueblos tiene seguridad ahora mismo» y que «nadie puede fiar el futuro de su dinero a la meteorología». Por ello Castro ha defendido que lo que reclaman no es un trato de favor, sino «cumplir con la ley y con las sentencias del Tribunal Supremo». En este sentido, ha mostrado su confianza en que los fallos judiciales pendientes vuelvan a ser favorables a la cabecera del Tajo como ya ha ocurrido en resoluciones anteriores, «no confiamos en otra cosa», ha asegurado.
Castro ha valorado de forma muy positiva los dos últimos años desde el punto de vista social y económico, especialmente este 2025 en el que la imagen de la apertura de las compuertas de Entrepeñas y Buendía marcada un hito histórico que, en opinión de Castro ha dejado patente que «mientras hay agua en Entrepeñas y Buendía, hay vida en nuestros pueblos», ha afirmado. El presidente de la Asociación de Municipios Ribereños ha destacado un dato que considera especialmente significativo el repunte de la construcción de viviendas. «En Alcocer hacía años que no se construía una casa y en los dos últimos años se han hecho cuatro, son familias que invierten pensando en quedarse», ha explicado.
De cara a 2026, Borja Castro ha resumido el deseo de los municipios ribereños en una idea clara: «Que se cumpla la palabra dada y las sentencias del Tribunal Supremo» para que los habitantes de estos municipios no tengan que emigrar a la ciudad y que el crecimiento de los pueblos y la seguridad económica no esté en manos del azar y la meteorología.













