El Gobierno regional ha iniciado la tramitación de una explotación avícola intensiva en el municipio de El Herrumblar que se situará relativamente cerca de la población, a algo más de 600 metros del casco urbano, según ha denunciado la Asociación Pueblos Vivos Cuenca que está integrada por más de una treintena de asociaciones vecinales de la provincia, Ecologistas en Acción Cuenca y Ecologistas de la Manchuela.
Aunque la instalación está proyectada inicialmente para albergar 41.000 pollos de engorde por ciclo, en el documento descriptivo del proyecto que se ha presentado se señala que el proyecto está diseñado para ampliarse a tres naves, cada una con capacidad para unas 41.000 aves, lo que supondría una explotación con capacidad total de 123.000 pollos de engorde por ciclo de producción.
De darse dichas ampliaciones, desde la plataforma vecinal denuncian que ese tamaño «superaría con creces el umbral de 55.000 pollos que la legislación marca para que una instalación ganadera intensiva de pollos deba ser evaluada mediante Evaluación de Impacto Ambiental ordinaria, un procedimiento más riguroso y exigente que el simplificado». Por ende, este colectivo vecinal sostiene que «no puede aceptarse que se tramite como Evaluación Ambiental simplificada y sin Autorización Ambiental Integrada una instalación que, su propio proyecto reconoce que triplicará su tamaño, multiplicando también sus impactos ambientales y en la salud».
738.000 pollos por año que consumirán 7 millones de litros de agua
Multiplicando la capacidad total de pollos por los ciclos de producción, la producción anual definitiva de la explotación será de 738.000 pollos. El estudio presentado reconoce que el consumo total de agua, cuando se construyan las tres naves previstas, ascenderá a los 7 millones de litros anuales, suministrados mediante un pozo de captación propio, también en estado de solicitud a la Confederación Hidrográfica del Júcar.
Asimismo, el proyecto calcula una generación de residuos sólidos equivalente a más de 5.300 toneladas de estiércol anuales en régimen completo que, tal y como recuerdan desde Pueblos Vivos «requerirán una gestión altamente controlada para evitar contaminación de suelos y aguas subterráneas». El proyecto habla de la existencia de un almacén de estiércol del que no se aportan dimensiones ni capacidad de almacenamiento, y tampoco frecuencia de retirada.
Además, se describen en el proyecto otros efectos contaminantes como emisiones de amoníaco, metano, dióxido de carbono, polvo y partículas que se emitirán al exterior mediante ventilación forzada; tráfico de vehículos pesados y un impacto visual notable en una zona rural abierta. La plataforma vecinal apunta que «en la documentación no se han estimado las emisiones totales de gases tóxicos como el amoníaco, ni se analiza su dispersión hacia las zonas habitadas a pesar de que la instalación se situará relativamente cerca de la población».
Pueblos Vivos denuncia «poco rigor en el documento ambiental» y la inexistencia de medidas para mitigar la contaminación
La plataforma vecinal apunta que, a pesar de las dimensiones que podría alcanzar la explotación con la posible ampliación «no se concretan las medidas de mitigación de la contaminación generada en el proyecto presentado a la Consejería de Desarrollo Sostenible». El documento ambiental, refieren «solo dice que ‘se controlarán’ las emisiones de amoniaco, pero no aporta cifras pues no se evalúa la cantidad de esta sustancia que se emitirá, hacia dónde se dispersará, qué niveles llegarán a la población ni el impacto acumulado anual», sostienen.
Desde la Asociación Pueblos Vivos Cuenca apuntan «poco rigor en el documento ambiental» precisamente al no cuantificar el amoniaco que se va a generar, una sustancia que aseguran «es el principal contaminante de una granja avícola para la población y el medio ambiente». La plataforma vecinal recuerda los efectos que provoca la exposición al amoniaco, entre los que se encuentran «irritación en vías respiratorias y ojos, e incluso a concentraciones relativamente bajas (5–25 ppm), posible tos, bronquitis, irritación ocular e inflamación de la vía aérea», concluyen.














