Estamos en Cuaresma y en Cuenca, como decimos los nazarenos, ya huele a cera. La ciudad respira el anuncio de la cercana Semana Santa y cada semana se irán sucediendo actos, juntas, conciertos y todo tipo de eventos relacionados con nuestra celebración más tradicional y universal. Buen momento para charlar distendidamente con Jorge Sánchez Albendea, presidente de la Junta de Cofradías de la Semana Santa de Cuenca, que afronta, como cabeza de la institución que coordina la organización de nuestros desfiles procesionales, la recta final de unos preparativos que ocupan todo un año y que se resumen en 8 días, los que van de Ramos a Pascua, cuando la ciudad se llene de Imágenes en la calle, andas, banzos, horquillas, tulipas, música, silencio y, sobre todo, de nazarenos con fervor e identidad compartida.
Jorge, empezamos una nueva Cuaresma ¿Cuántas ya como presidente de la Junta de Cofradías?
Diecinueve, casi nada
Eso lo podemos analizar desde dos puntos de vista, uno es que la institución tiene una gran estabilidad y que el mismo presidente lleve casi cuatro lustros al frente significa que las hermandades confían en ti y en tu comisión ejecutiva. Por otra parte podemos mirarlo con cierta preocupación, porque tú ya has manifestado en muchas ocasiones que te gustaría que hubiera un relevo al frente de la institución y no lo hay. ¿Cómo se compaginan esas dos cosas, Jorge?
Evidentemente yo sí que estoy contento y sigo, a pesar del cansancio. Son muchos años en primera línea, con lo que eso desgasta. Yo sigo y lo hago con muchísimas ganas y muchísima ilusión, pero ya son 19 años al frente. Evidentemente, si no tuviese el apoyo que tengo de las hermandades esto sí que sería totalmente inviable. Considero que las hermandades están contentas con el trabajo que se está haciendo. El relevo generacional, pues no lo hay, no lo hay, Lucio. Es verdad que en algunas hermandades sí que puede haber algún pequeño movimiento, pero también veo que cuesta. Lo cierto es que la Junta de Cofradías transmite que hay una carga de trabajo muy grande, lo que es cierto.
Este es un debate que ha surgido en la Junta, el ver cómo se profesionaliza, entre comillas, el buscar alguna fórmula. Los representantes que están con nosotros en el día a día nos dicen que no es normal la carga de trabajo que llevamos. Pero de una forma u otra ese relevo debe de venir.
Debe de venir, pero no viene, Jorge.
Yo entré en la Junta con 35 años. Entré con 35 años y hay gente con esa edad que es la que debería de entrar ahora, pero la realidad es que no dan el paso, al menos para entrar en la comisión ejecutiva. Una cosa que me llamó mucho la atención son los jóvenes que asistieron el día de la presentación del cartel, nunca había visto tantos jóvenes y adolescentes en la presentación, eso me llamó la atención. La gente joven está ahí, o sea, que no es un problema de participación, es un problema de tomar la responsabilidad.
De compromiso.
Efectivamente. Sí que veo que hay gente que quisiera seguir yendo conmigo, que estaría dispuesta, pero claro, yo no soy Superman. Y creo que el relevo debe de darse como cuando yo lo cogí, igual.
En estos 19 años ¿en qué ha cambiado la Junta de Cofradías?
Como institución creo que ha cambiado mucho, cuando termine mi paso por aquí, que en algún momento terminará, se verá. Creo que ha cambiado mucho en relación a la ciudad, como peso social, creo que ahora mismo la Junta de Cofradías tiene un peso social y un prestigio que nos lo hemos ganado entre todos. Por seriedad, por bien hacer, porque hemos estado siempre que se nos ha requerido. A nivel interno de las hermandades, en la Junta de Diputación, que es el órgano más permanente, la verdad es que todo el mundo va a una, todo el mundo entiende ese mensaje, todo el mundo cuando va a la institución no va pensando sólo en su hermandad, va pensando que aquí estamos haciendo algo más. Ese sentimiento de unión, de hermandad, de saber que es tan importante la hermandad que va delante y va detrás, ha calado. Luego yo creo que también se ha salido mucho fuera de Cuenca, hemos estado en muchos sitios, yo he participado en un montón de foros fuera de Cuenca que han abierto muchas puertas, o que están abriendo muchas puertas. Han sido importantes el cambio de sede, el museo, etc…, al final es un cúmulo de cosas que han hecho que la institución sea muy grande para gestionarla, pero que creo que ha sido todo para bien.
“La gente joven está ahí, o sea, que no es un problema de participación, es un problema de tomar la responsabilidad”
Afrontamos una nueva Cuaresma, 40 días para la Semana Santa, 40 días en los que hay muchos actos, muchas juntas generales, muchas subastas de banzos, en fin, hay una actividad incesante, pero sí que es verdad que este año yo noto como que la Semana Santa está muy encauzada. Otros años nos metíamos en el Miércoles de Ceniza y había cosas todavía un poco por perfilar, pero parece que este año las cosas están muy rematadas, no sé si tú compartes esa impresión
Sí, además es que a mí me gusta tenerlo todo súper organizado, pero ya no sólo por esa planificación, sino porque cuando lanzamos el cronograma de actividades de la Junta de Cofradías lo hago muy pronto, en enero, para que las hermandades sepan las fechas que son claves, que prácticamente son igual todos los años, para que ellas también se organicen. Creo que es bueno que estemos organizados para que podamos acudir todos a todo.
No hay grandes cambios este año, ¿no? Porque hemos tenido otros con cambios de horario, con algún tipo de experimento también. Este año digamos que tenemos un clon de lo que fue la Semana Santa pasada, ¿no?
En cuanto a organización, exactamente igual. Sí que verás que se está trabajando muy intensamente en Camino del Calvario, en la llegada y en la salida, pero bueno, aquí también dependemos mucho de la seguridad y las pautas que se nos van marcando. Este año es todo exactamente igual.

Sobre las bandas de música, hemos hablado otras veces de la dificultad con que os encontrabais cada año a la hora de contratar bandas que quisieran venir a Cuenca, fundamentalmente por la larga duración de las procesiones, aunque se les ofrezca un caché superior por menos dinero prefieren ir a sitios donde el esfuerzo físico es menor. ¿Seguís encontrándoos el mismo problema?
Cuando tocamos el tema de las bandas de música tenemos que tener en cuenta que muchas ya están muy asentadas cada una en su sitio, es decir, tenemos que buscar en la Comunidad Valenciana y tenemos que buscar en Madrid porque en lugares como Castilla y León, Andalucía o Murcia es imposible e inviable traerte nada. ¿Qué ocurre con estas bandas? Que en la Semana Santa de Cuenca las procesiones son excesivamente largas para los músicos. Entonces, claro, hay bandas que tienen que desplazarse dos horas de autobús para acá, dos horas de autobús de regreso, más siete horas de desfile procesional, más empezar un Jueves Santo con mucho calor y terminar con mucho frío, o al revés en otras procesiones. No es un problema de caché. Este año ha subido el presupuesto de bandas 9.000 euros, hemos pasado de 81.000 euros a 90.000 euros, pero el problema que nos seguimos encontrando es este. He estado mirando las bandas de los 10 últimos años y hemos perdido muchas bandas de música que venían: Utiel, Siete Aguas, Onix, que se han ido a Semanas Santas tipo Tobarra, Hellín o de la provincia Murcia, que también tiene unas Semanas Santas importantes, cuatro de interés turístico internacional. Se están yendo no por dinero, se están yendo por la duración de los desfiles profesionales.
¿Destacarías alguna novedad importante en este terreno para este año?
No sé, alguna presencia de alguna banda que no ha venido en los últimos años. Villarejo de Fuentes, de la provincia de Cuenca, que había venido muchos años a la Semana Santa y dejó de venir, o Almonacid del Marquesado, que sólo desfilaba el Jueves Santo y este año va a desfilar también el Viernes Santo.
Tarancón sigue sin venir
Tarancón sigue sin venir, pero Tarancón sigue sin venir porque no pueden. A mí me encantaría contar con Tarancón, que seguramente sea una de las grandes bandas de la provincia, claro que sí, y de hecho yo hablo todos los años con ellos. Antes venían el Miércoles Santo, normalmente se solía colocar con San Pedro, pero el Miércoles Santo no puede venir porque Tarancón ya tiene procesión ese día. Y en el Calvario, que es la otra que podrían venir, se tendrían que ir a las 7 de la tarde, lo que es inviable, así que el problema de que Tarancón no venga a Cuenca es porque ellos no tienen disponibilidad. No ha habido ni siquiera un desacuerdo en caché ni nada, es que no hay posibilidades, sólo pueden venir el viernes a mediodía y se tienen que retirar a las siete.
Me comentabas que la banda de trompetas y tambores de la Junta de Cofradías, sigue estando en buen momento, que hay altas este año y que goza de buena salud.
Sí, este año ya están cerca de 50 miembros, ha entrado muchísima gente joven, y eso es bueno, muchas chicas, que eso también es muy importante. Ahora mismo tenemos un número muy bueno de componentes. La banda está creciendo, está creciendo en cuanto a componentes, en calidad, en implicación, porque es que esta gente se mete un tute importante y lo hacen con la mejor predisposición.
Hemos pasado unos años complicados, meteorológicamente hablando, y eso siempre supone, por la propia estructura de la Semana Santa, un problema económico. ¿Cómo está la institución económicamente? ¿Esos malos años anteriores se reflejan en el presupuesto de este año o todavía la cosa se ha podido mantener?
Se puede mantener. Yo creo que ahí sí que es verdad que, aunque esté mal decirlo, tuvimos un acierto cuando modificamos el estatuto en cuanto a lo que era el régimen económico de la institución. Hemos pasado por suspensiones casi totales de Semana Santa, por COVID, por otro año sin salir, y la institución a día de hoy tiene un presupuesto adecuado para lo que estamos haciendo. Ahora mismo no tenemos ninguna tensión económica. Pero, es más, si descendemos a las hermandades, me atrevería a decir que tensiones económicas no tiene ninguna. Creo que ha sido acertado cambiar el régimen y también es verdad que, por lo que sea, las subastas de banzos siguen subiendo. Por lo que sea, estamos en un buen momento económico, estable. Hay una cosa que me gustaría decir, cuando presentamos el presupuesto de la Junta de Cofradías, luego siempre mucha gente que me dice, es que la Junta de Cofradías tiene un remanente en cuenta de 150 ó 160 mil euros. Pues sí, y no me canso de decirlo, es el que debe tener, porque tenemos que recordar que nosotros recibimos 120.000 euros en subvenciones del Ayuntamiento, Diputación y Consorcio. Estas subvenciones se tienen que pagar por adelantado con la nueva ley de subvenciones. Es decir, para poder cobrar este año los 65 mil del Ayuntamiento, tú tienes que adelantarlos antes. Es decir, si no tienes ese colchón, no vas a poder cobrar las subvenciones. No es como antes, que firmabas un convenio y el firmante te lo abonaba, ahora hay que preparar una barbaridad de papeleo, que es un trabajo increíble, y tienes que tener ese dinero para poder pagar, con lo cual ese es el colchón y esa es la política económica que vamos llevando. Además, hay que ver qué hacemos con el edifico de Solera 2.
“Hemos pasado por suspensiones casi totales de Semana Santa, por COVID, por otro año sin salir, y la institución a día de hoy tiene un presupuesto adecuado para lo que estamos haciendo”
¿Qué se va a hacer en el edificio de Solera?
En el edificio de Solera hay que acometer un estudio y una reforma. Primero hacer un estudio de consolidación, porque ahora encima con estas lluvias han vuelto a aparecer humedades que creíamos que ya habíamos solucionado. Y hay determinadas cosas del edificio que hay que revisar de arriba a abajo, entero.
O sea, una reforma integral del edificio con acondicionamiento de salas, etc… ¿Hay presupuesto de eso?
No hay presupuesto todavía, por eso digo que es una de las cosas que se deben acometer, pero es una cosa ya muy técnica, hay que contratar a alguien que sepa y entienda.
Me has hablado antes de la aportación económica de las instituciones, de las subvenciones que recibe la Junta de Cofradías. ¿Crees que esas subvenciones están ajustadas a la importancia que tiene la Semana Santa en la ciudad de Cuenca?
No. Afirmo con total rotundidad que lo que la Semana Santa de Cuenca da a la ciudad no lo da nada. No tenemos hecho ningún estudio de impacto económico, pero está claro que el impacto de la Semana Santa es brutal. Creo que lo que aporta la Semana Santa de Cuenca a la ciudad no se corresponde con los 65.000 euros que le da al Ayuntamiento, ni con los 20.000 que le da la Diputación. ¿Que nos apañamos con lo que tenemos? Pues sí, porque al final estiramos mucho, pero evidentemente se podrían hacer muchísimas más cosas si recibiéramos lo que merecemos. Y el beneficio, hay que decirlo, es para la ciudad. Es que todo el dinero se queda en la ciudad multiplicado por mucho.
Aquí no hay ningún ánimo de lucro. Si hay algo en lo que no se gane dinero, es en esto.
Tú esto lo pones en una balanza y lo que la Semana Santa aporta a la ciudad es una barbaridad. Es verdad que el Ayuntamiento nos pone todos los servicios municipales a nuestra disposición, pero creo que la Semana Santa se merece más.
Es indiscutible. Desde que empieza la Cuaresma, no es solamente la Semana Santa, ¿no?
Desde que empieza la Cuaresma e incluso antes, desde que termina la Navidad y yo diría que en la misma Navidad. La ruta de los Belenes mueve más de 7.000 personas por sede. Es un hecho totalmente constatable. Y ya en estas fechas entramos en una vorágine de actos, citaciones, publicaciones, etc…

Me gustaría preguntarte por el Viernes Santo, que fue uno de los grandes caballos de batalla de nuestra Semana Santa, porque desde las cinco y media de la madrugada que se abren las puertas del Salvador hasta la una y pico de la siguiente madrugada, cuando se recoge la Virgen del Entierro, son veinte horas ininterrumpidamente de procesiones en la calle. ¿Qué opinas de ese día?
Hay compañeros de la comisión ejecutiva que dicen que me quejo mucho, pero creo que hay que ser críticos de una forma constructiva. Es verdad que el Viernes Santo es cada vez más complicado organizativamente hablando, ya no sólo en cuanto a horario sino en cuanto a la coordinación. Somos muchísima gente en la calle durante 20 horas y hay mucho trabajo. Gracias a Dios la evolución de Camino del Calvario desde hace años es una maravilla y se está trabajando muy bien, pero puedes doblar la esquina y encontrarte cualquier cosita que nos genere un problema, que nos pueda perturbar. El año pasado en la Procesión En el Calvario, hay que ser realistas, se tomaron unas decisiones equivocadas, con buena voluntad, pero se tomaron decisiones equivocadas. Evidentemente el que toma las decisiones es el que se equivoca, eso está claro. Y todo esto culminado con el Santo Entierro, así que hay que coordinar mucho. Al Viernes Santo creo que dentro de no mucho tiempo habrá que darle una vuelta, sosegadamente, pero habrá que darle una vuelta.
¿Qué quieres decir con esto?
Así lo creo. Este año seguro que saldrá todo bien, pero los que estamos ahí metidos notamos que hay que darle una vuelta porque hay cosas que han cambiado. Es que en el Santo Entierro antes no salía gente y ahora sale mucha, muchos nazarenos. Es que la Congregación tiene 1.500 congregantes. Es que la procesión Camino del Calvario tiene una barbaridad de nazarenos. Es que en la hermandad del Jesús de El Salvador sale muchísima gente, muchísimas familias, niños pequeños, todo va cambiando, todo hace que se alargue, se está creciendo, y eso es bueno, pero en unos años eso habrá que revisarlo.
Tenemos una Semana Santa con una participación enorme, creciente, en mi opinión, pero parece que o hay menos público o se concentra en algunos puntos y otros se ven vacíos. ¿Coincides conmigo?
Sí, coincido. Por una parte, el turismo ha cambiado. Antes, a quien le gustaba la Semana Santa tenía prácticamente cinco puntos de referencia. Valladolid, Zamora, Málaga, Sevilla y Cuenca, pero ahora mismo ya no sé si vamos por 29 Semanas Santas de interés turístico internacional, que se potencian mucho, que se ven mucho, y eso está haciendo que también el turismo se vaya dispersando por muchísimos sitios. Creo que eso influye.
Algo que también influye son las circunstancias de cada procesión. En el Martes Santo en Carretería sigue habiendo lagunas. En algunos momentos de la Procesión Camino del Calvario se me cae el alma a los pies. Y en el Calvario, la subida a la Plaza Mayor exactamente igual. Entonces esto hay que revisarlo, algo está mal, algo no está funcionando ahí, porque Cuenca está llena.
“Al Viernes Santo creo que dentro de no mucho tiempo habrá que darle una vuelta, sosegadamente, pero habrá que darle una vuelta”
¿Qué diagnóstico haces tú de esto?
Todos los desfiles van al casco antiguo y bajan a la parte nueva de la ciudad, y por lo que sea la parte nueva de la ciudad no llena, no tiene tirón. La gente prefiere irse a ver la procesión en el casco antiguo porque indudablemente el marco es incomparable. Y así lo vendemos, por eso yo creo que todo el mundo tiende a irse hacia el casco antiguo. Y luego creo que los horarios influyen muchísimo.
¿Tú eres partidario de que se agilicen las procesiones?
Debemos de agilizarlas.
¿Y crees que eso es posible?
No.
Entonces estamos en un laberinto, Jorge.
Me siento como Don Quijote. Pero bueno, eso es una opinión mía que puede ser evidentemente errónea. Y luego sí que es verdad que antes de hacerlas más cortas modificaría horarios. Los horarios que hacemos hoy en día, aunque se van viendo mejoras, siguen siendo un problema en algunas cosas. Y otro bendito problema es que cada vez participa más gente, que cada vez hay más cosas que coordinar, hay más gente en la calle que tiene que moverse, hay más espacios, así que creo que hay muchas cosas que yo creo que habría que modificar.
¿Sé que te pongo en un brete, pero te atreves a decir en tu opinión qué horarios habría que modificar en primer lugar?
Lunes, Martes y Miércoles Santo son días laborables, y en el Viernes Santo cada vez salen más hermanos, lo que pasa es que hacer una propuesta de cambio de horarios es muy complicado, eso hay que hacerlo como hemos hecho todo, despacio, con consenso, no se hace de un año para otro inmediatamente. Es que es complicado estar en la calle en Cuenca en determinados horarios con unas temperaturas bajas. No sé, creo que es un cúmulo de cosas que están ocurriendo y que repito que son benditos problemas, porque es que la participación sigue aumentando, es que cada vez hay más nazarenos. Cuando terminan cada procesión los representantes me mandan un whatsapp privado para decirme los nazarenos que llevaban para luego hacer el recuento final y todos los años va aumentando, y las subastas van aumentando también.
¿Y no crees que hay una cierta polarización? Me explico, a quienes nos gusta la Semana Santa, nos gusta mucho y cada vez participamos más en ella, pero luego hay otra parte de la población que tiene una cierta desafección de este tipo de tradiciones, sobre todo por la carga religiosa que tienen, y quizá ese tipo de personas han dejado de ver las procesiones o al menos no las ven tanto como hacemos los que somos nazarenos.
Es que es un cúmulo. Eso que estás diciendo tú también ocurre. Al final vas sumando y son varias cosas que hacen un todo, un todo grande que se ve más. ¿Que hay gente que vive un poco desafectada de la Semana Santa? Pues sí, desde luego que sí. Pero yo creo que en Cuenca me atrevería a decir que todo el mundo sabe que esto es importante, tú lo puedes vivir más o menos, incluso no ver las procesiones o verlas poco, pero la gente sabe que esto es importante para la ciudad. Te cuento una anécdota curiosa. Ha habido gente que me ha parado por la calle para decirme que el cartel de este año no les representa, porque no son de Iglesia, pero les gusta la Semana Santa. Y claro, a mí me resulta esto incomprensible, pero hay casos así.

Bueno, un par de preguntas más antes del cierre. ¿Qué balance haces de la reforma del museo?
Estoy muy contento, el balance es muy satisfactorio. Creo que a la mayoría de los conquenses les ha gustado. Primero, porque creo que hemos mejorado el museo que teníamos, ya no sólo en cuanto a lo que enseñamos, sino en todo, en funcionamiento, en organización, en dinámicas, todo se puede modificar, de hecho, dentro no mucho tiempo se pueden modificar cosas. Yo creo que a los conquenses les ha gustado. Y fuera de Cuenca también ha gustado, hace dos sábados recibí aquí a la Junta de Cofradías de Murcia, que vinieron, ex profeso, para conocer nuestro museo, porque quieren hacer uno en la misma línea, así que es una satisfacción saber que vienen aquí para buscar un ejemplo. Las visitas han aumentado muchísimo y los visitantes nos transmiten que les ha gustado mucho. Y hay que decir, además, que esto se ha hecho con cuatro perras, hay que decirlo. Es que nuestro museo ha costado 230.000 euros. Estos que te hablaba de Murcia tienen encima de la mesa un millón y medio de euros. A día de hoy todos nos sentimos orgullosos del museo y a mí me consta que la gente sube orgullosa cuando vienen amigos de fuera, ellos saben que pueden subir al museo y presumir de su Semana Santa; creo que es el objetivo que había que conseguir y que se ha conseguido.
Me has dicho a lo largo de la entrevista que te has movido mucho estos últimos años, que has viajado por ahí mostrando la Semana Santa de Cuenca en distintos eventos. ¿Qué imagen se tiene por ahí de la Semana Santa de Cuenca?
Somos un referente para todos, en cuanto a organización, en cuanto a nuestros actos, en muchísimas cosas somos un referente. Somos una Semana Santa de una ciudad muy pequeñita si la comparamos con otras, pero de verdad que yo creo que nosotros no somos conscientes de lo que tenemos, lo digo categóricamente, esto es un tesoro que la por ahí se aprecia muchísimo. Cuando vamos a las ciudades patrimonio, que es una asociación que se creó hace años Cuenca ahí es el referente, todos nos miran a nosotros, tenemos un cartel extraordinario fuera de la ciudad y eso hay que seguir cuidándolo.
¿Crees que vas a tener una Cuaresma tranquila este año?
Yo es que me he acostumbrado a vivir así.
¿Pero no parece que vaya a ser una cuaresma de grandes polémicas?
No, la verdad es que no. Además, al final, los problemas no los van a dar las procesiones, temas meteorológicos, retrasos en procesiones, acompañamientos musicales que no sean conforme nos gustaría que fuesen, ese tipo de cosas. La Cuaresma la vivo con tranquilidad. Todos los actos son multitudinarios, ir a una presentación de un cartel con 800 personas, eso no pasa en ningún sitio de España, es alucinante. Los conciertos que estamos trayendo en los últimos años yo me atrevería a decir que son muy buenos. Yo creo que todo está siendo satisfactorio de momento. Ahora, lo importante es para lo que trabajamos al final y lo que es nuestro fin y el de nuestras hermandades, que es poner los pasos en la calle.













