La FFCM pide al árbitro agredido en Cuenca informes de cómo actuó el Ciudad Encantada tras el ataque

El Ciudad Encantada deberá asumir todos los gastos derivados de la reanudación del partido como club de adscripción del futbolista agresor.

La Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha ha dictado sanción sobre cómo se procederá tras la suspensión del partido juvenil entre el CD Ciudad Encantada y el Motilla CF celebrado el pasado 25 de enero tras tenerse que interrumpir el encuentro en el minuto 83 después de que un jugador del conjunto local agrediera al árbitro, según la resolución a la que ha tenido acceso Voces de Cuenca.

El encuentro, disputado en el campo municipal Obispo Laplana de Cuenca, fue suspendido cuando el colegiado reflejó en el acta una agresión por parte de un futbolista del CD Ciudad Encantada, unos hechos que obligaron a detener el partido y a la posterior intervención de la Policía Local. Según el texto de la federación, todos los gastos derivados de la reanudación tendrán que ser abonados por el club de adscripción del futbolista que protagonizó los hechos que motivaron la suspensión del partido.

De este modo, el Ciudad Encantada deberá hacerse cargo tanto los gastos propios de la organización de la misma, incluido el recibo arbitral, como los del desplazamiento del club visitante, así como los derivados de la presencia de un Delegado Federativo en la reanudación, lo que se acuerda para que vele por que el resto del partido hasta su finalización, discurra dentro de los cauces de la más absoluta normalidad. Asimismo, y dado que se acordó dicha reanudación para disputar el tiempo pendiente para la finalización del encuentro, no se sancionarán de forma definitiva las tarjetas amarillas reflejadas en el acta arbitral, debido a la incidencia que estas puedan tener en los minutos restantes.

De acuerdo con la resolución, el órgano federativo ha determinado que el jugador implicado en la agresión, que ya ha sido sancionado en una resolución complementaria a la citada por la doble tarjeta amarilla mostrada durante el partido, le impide participar hasta que se adopte una decisión definitiva sobre la tipificación de los hechos. Por este motivo, la federación considera innecesaria, por ahora, la adopción de medidas cautelares adicionales. No obstante, el órgano disciplinario ha requerido al árbitro para que aclare si la asistencia médica recibida en urgencias derivó o no en una baja médica, un extremo que será determinante para concretar la gravedad de la infracción y la sanción final al futbolista.

Igualmente, en el texto se solicita al colegiado agredido que informe sobre la concreta actuación del club organizador durante los hechos y tras la producción de los mismos, hasta que abandonó las instalaciones deportivas acompañado de las fuerzas de orden público. Dicha petición ha estado motivada por la anotación recogida en el acta, en cuanto al no acompañamiento y protección del árbitro tras la ocurrencia de la agresión, así como la presencia de familiares del futbolista autor de los hechos en el vestuario arbitral, que también figuran en los escritos de ambos clubs sobre los hechos. Una vez recibidos estos informes, la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha resolverá definitivamente sobre los hechos y las posibles responsabilidades disciplinarias derivadas del incidente «cuando resulte procedente».