No ha podido ser. La lógica, el presupuesto y la clasificación se han impuesto y el Rebi Cuenca ha caído derrotado por 28-32 en su duelo liguero de este viernes con el Granollers. La derrota sí que puede ser justa, aunque no inevitable, pero lo que no lo es es el tanto: demasiado holgado para lo visto en la pista y por el desarrollo del partido. La diferencia de fondo de armario de ambas plantillas se dejó notar en el último cuarto del encuentro, pero aún así los conquenses llegaron a los cuatro minutos finales con opciones de meter el miedo en el cuerpo a su rival y sumar.
El inicio había sido muy distinto. Lidio Jiménez optó esta vez por colocar a Dani Arguillas en la portería desde el comienzo y la apuesta le salió muy bien, con el meta encadenando parada tras parada. Acabó la primera parte rozando un acierto del 50%, aunque una actuación mucho más gris en la segunda rebajó el porcentaje global al 33%. En la meta contraria Pau Panitti también deslumbró en este primer tramo, por lo que la igualdad y los bajos tanteos fueron la tónica hasta bien avanzado el cronómetro, con un 3-3 cuando ya se había alcanzado el minuto 14.
Las defensas tuvieron mucho que ver también en ello mientras que los ataques consiguieron ir desperezándose lentamente. Comenzó entonces una sucesión de alternativas, con ventajas de dos y hasta tres goles oscilantes entre castellanos y catalanes y con nombres como Toth o Gandara -muy bien el pivote en ataque- destacando en el cuadro local y Pablo Urdangarin en el visitante. Así, se llegó al 13-12 en el descanso y la sensación de que cualquier cosa podía pasar en la segunda parte.
Lo que ocurrió fue que los catalanes comenzaron mucho más metidos en el partido, recurriendo a su mayor variedad de alternativas. El Cuenca fue capaz de recomponerse del primer arreón, sustanciado en un parcial de 0-3, y no se dejó marchar en los siguientes. Incluso consiguió ponerse en el 42 otra vez por delante (19-18) con un gol de Gándara.
Pero el cansancio jugaba una vez más a favor de los visitantes, que tenían más alternativa y donde sus jugadores franquicia se crecían por momentos. Al Cuenca cada exclusión o cada fallo le costaba un horror y medio hasta recomponerse. Para los vallesanos, todo parecía más fácil. Así que aprovechando tres balones perdidos consecutivamente por Lima y Pizarro, el Granollers conseguía ponerse 19-22 arriba por mediación de Marcos Fis apenas cinco minutos después.
Hubo tiempo muerto de Lidio Jiménez con el fin de traer a su equipo de vuelta, pero lo consiguió muy a medias. Ya las distancias de dos, tres, cuatro goles iban a ser la norma. Una exclusión del visitante Palomino y algunos fallos de su oponente dieron un poco de chance al Rebi Cuenca que, tras una parada del reaparecido Tonicher, llegó a tener balón para ponerse a uno, con 26-28 rozando el minuto 47. No aprovechó o no le dejaron aprovechar la ocasión la opción y el final ya fue de ese tiempo sobrante, que solo sirve para maquillar el tanteo y aguantar la respiración.

















