Las casas conquenses amanecen con caras de sueño y alegría

Los más pequeños disfrutan de los regalos que les han dejado los Magos de Oriente debajo del árbol.

Este martes no es un día más para cualquiera, porque se han despertado con la ilusión y los nervios de ver qué había debajo del árbol de Navidad. Aunque sea festivo, seguramente sea la jornada en la que los niños y niñas de Cuenca se hayan levantado más temprano si cabe que para ir al colegio.

Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente han pasado por las casas de los conquenses durante esta madrugada y, de forma cuidadosa y en silencio, han dejado miles de regalos y deseos debajo de los zapatos de cada uno de los miembros de la familia. Para algunos serán pocos y para otros no se esperarían tantos, pero lo importante es que han leído sus cartas y han concedido sus plegarias.

Habrá quien se haya portado algo regular durante este último año y algún carbón habrá caído, motivo por el que este 2026 se comportará mejor.

No solo los más pequeños han tenido sus regalos, ya que los padres, abuelos, tíos, primos y amigos también han sido merecedores de aquellos deseos que hayan pedido. Algunos de forma material, y otros que esperan que se cumpla a lo largo de este año. Entre las aspiraciones más demandadas, las más tradicionales: salud, dinero y amor para quienes no lo tengan como para aquellos que quieren mantenerlo.

Si alguno de los regalos está defectuoso o es de la talla equivocado, no hay que preocuparse. Los Magos de Oriente saben que eso puede pasar y se podrá cambiar o devolver, aunque eso es lo menos importante.

Este 6 de enero, aunque el frío lo condicione, los conquenses disfrutarán en casa o en la calle de esos regalos que sus Majestades han dejado, esperando al próximo año su vuelta desde Oriente.