Las borrascas permiten renacer los humedales de Cuenca y auguran un buen año para las aves acuáticas

La laguna de Manjavacas o El Hito lucen con niveles de agua suficientes para una elevada reproducción de aves acuáticas esta primavera.

Kristin, Leonardo, Oriana, Nils o Marta son algunos de los nombres propios que han marcado la vida de los conquenses en las últimas semanas poniendo identidad a las borrascas que se han ido sucediendo. Si bien estos fenómenos climatológicos han dejado imágenes devastadoras de las crecida fluviales, avisos por caudales elevados en el Río Júcar y temporales persistentes, más allá del impacto inmediato, las lluvias también han traído consigo una consecuencia positiva: la recuperación hídrica de los humedales de la provincia de Cuenca, clave para afrontar con garantías la próxima primavera la temporada de cría de aves acuáticas.

Así lo explica David Miguelez, técnico de Fundación Global Nature, quien subraya que aunque en un primer momento el significativo aumento del agua haya hecho que diferentes especies de aves que habitan los cauces de los ríos hayan abandonado los lugares de crecida, a futuro la llegada de agua en esta época resulta especialmente favorable. Tras dos décadas marcadas por episodios recurrentes de sequía, muchos complejos lagunares habían visto mermada su capacidad de inundación y, con ello, su potencial reproductor.

La llegada de lluvias continuadas y el sensible aumento de las reservas hídricas a lo largo de estas semanas ha aumentado los niveles en lagunas y humedales con la oportunidad que ello supone en este momento en que las aves acuáticas aún no se encuentran en pleno periodo reproductor. Cuando la primavera comience la situación actual permitirá que existan láminas de agua suficientes y una mayor disponibilidad de alimento, lo que collevará «un periodo reproductor favorable esta primavera». El precedente más cercano se vivió el pasado año en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, donde las buenas condiciones hídricas favorecieron una reproducción excepcional de aves acuáticas, un patrón que según Miguelez podría repetirse ahora, a menor escala, en humedales conquenses como El Hito o Manjavacas.

La clave no es solo la presencia de agua sino lo que genera, una explosión de invertebrados que constituyen la base alimenticia de numerosas especies. A pesar de las recientes condiciones climatológicas, estos organismos presentan una notable capacidad de adaptación cuando las lagunas y humedales vuelven a inundarse, lo que incrementa las probabilidades de éxito reproductor. Más sensibles pueden ser pequeños mamíferos asociados a cursos fluviales, que podrían encontrar mayores dificultades para capturar alimento cuando el caudal es excesivo.

Una situación «catastrófica» si las lluvias se hubieran producido en época reproductiva

Aunque al haberse producido las repetidas borrascas fuera del periodo de cría el impacto sobre las aves ha sido reducido, el escenario sería muy distinto si las lluvias torrenciales y los desbordamientos hubieran coincidido con la primavera, cuando muchos nidos se sitúan cerca del agua y podrían verse anegados. Este «importante fracaso reproductor» hubiera venido marcado por una gran dificultad de los ejemplares adultos para encontrar alimento para sí mismos o para criar a la prole y la destrucción de huevos por el temporal. Por ende, se hubiera producido un descenso drástico de la reproducción lo que reduciría notablemente las poblaciones de algunas especies que no logren adaptarse a estas situaciones tan cambiantes.

Una casuística preocupante que según ha asegurado Miguelez, puede acercarse si continúan encadenándose fenómenos extremos climatológicos. En palabras del técnico de la Fundación Globalnature, «estamos viendo en los últimos años que los episodios extremos se van repitiendo, sea por sequía o por temporales o lluvias muy abundantes». Hasta el momento las especies han conseguido adaptarse a estas situaciones extraordinarias pero asegura que «la fauna no puede adaptarse a estas condiciones extremas continuamente, tiene cierta flexibilidad pero no de manera continua».

Laguna de El Hito. FOTO: Eduardo de Miguel.

Una oportunidad para buscar alternativas para la conservación de especies

Este fenómeno de lluvias constituye una opinión ante posibles episodios de sequía en el futuro en lo referente a la restauración o creación de una red de balsas y puntos de agua para estas aves. En este sentido Miguelez recuerda que «embalses o graveras abandonadas pueden servir como refugios secundarios, ya que eran hábitats que antes no existían; gestionados y restaurados de manera adecuada pueden servir como lugares interesantes para proteger a las aves cuando falta agua en los sitios naturales».

En todo caso, el técnico ha subrayado que «lo importante es que los humedales naturales no pierdan la capacidad de inundación natural que tenían», algo que ha venido provocado porque «en muchos sitios ha habido drenajes parciales que afectan mucho a la capacidad de inundación». De este modo, la capacidad de inundación de un humedal «se reduce o ni siquiera se inunda» lo que acabaría provocando que las aves acuáticas allí presentes terminaran por desparecer de estos entornos, una situación que recuerda ha pasado en la laguna de El Hito muchos años. «La laguna no alcanza los niveles de agua adecuados para la reproducción y las llaves acuáticas se tienen que desplazar a otros humedales donde haya agua», destaca. En este año, sin embargo, cuando las aguas vuelvan a su cauce las previsiones son positivas y se prevé una primavera ‘inundada’ de variedad ornitológica.