El programa que une a ancianos con niños: «Estar con ellos les hace aprender la importancia de las personas mayores»

"Cada año se hace un sorteo al inicio del curso mediante un juego para emparejarse con un niño del colegio". De este modo, "se establece una relación entre el menor y el anciano residente", señala la terapeuta ocupacional, Rosa María Cantos a VOCES DE CUENCA

Tener un abuelo significa tener un vínculo de cariño, de admiración y de sabiduría con una persona que representa el pasado y las raíces de nuestra familia y, dado que es un tipo de relación muy preciada y que llena de alegría a ambos, al Hospital de Santiago y al Colegio Concertado La Milagrosa -ambos situados en la calle Mateo Miguel Ayllón de la capital conquense- se les ocurrió poner en marcha un programa donde los niños y los mayores se unen para compartir momentos.

La iniciativa Adopta un Abuelo lleva realizándose alrededor de seis años y consiste en que los alumnos de primaria de este centro escolar visitan varias veces a lo largo del año a los ancianos residentes que se alojan en la clínica. Una de esas residentes del Hospital de Santiago es María Luisa Lozano, que comenta a VOCES DE CUENCA que el proyecto «es muy bonito».

«Me encantan los niños. Vienen todos los viernes a hacer actividades con nosotros. Hacemos manualidades, dibujamos, jugamos al parchís y a las cartas», relata. «Los niños de hoy en día son muy listos. No hace falta que les enseñemos los juegos, ya se los saben», dice.Una de las cosas que más le gustan a Lozano es que «son majísimos». Los pequeños les hacen compañía y «los abrazan». «Son maravillosos», dice con ternura.

24 residentes participan en el programa

La terapeuta ocupacional que coordina Adopta un Abuelo, Rosa María Cantos señala a VOCES DE CUENCA que en el centro hay un total de 91 residentes, 24 de ellos en plena consciencia. «Cada año se hace un sorteo al inicio del curso mediante un juego para emparejarse con un niño del colegio». De este modo, «se establece una relación entre el menor y el anciano residente», señala Cantos. En total, hay 12 parejas con el colegio La Milagrosa

«Vienen todos los viernes antes del recreo y entablan conversaciones con los mayores o dan un paseo», comenta. Pero, además, también hacen actividades en conjunto de cara a Navidad. El director gerente de la Fundación Hospital de Santiago, Francisco López, cuenta en conversación con este periódico que los pequeños acuden «a cantar villanciscos, les entregan felicitaciones que ponen en el árbol de Navidad, hacen varias fiestas de la primavera y en el mes de mayo se acercan a hacer poesía», expone.

Estas actividades son una forma de que tanto los mayores, como los pequeños sientan el afecto y el aprecio que la relación les aporta. «Hay personas de la tercera edad que están en el hospital y que no tienen familia u otros que tienen pero vienen muy poco y ver a un niño pequeño les transmite felicidad», relata López.

Además, comenta en conversación con este periódico que también ocurre al revés, «hay niños que no tienen abuelos y estar con ellos les hace aprender y considerar la importancia de las personas mayores». Por su parte, la terapeuta ocupacional del centro indica que este programa trata de «fomentar las relaciones intergeneracionales para que los niños vean el proceso de envejecimiento».

Los alumnos hacen visitas en grupos de entre 30 y 50 alumnos. «Van las clases enteras», señala López. Por su parte el director en funciones del colegio concertado, Manuel Esparcia, indica que este curso «han sido los niños de 3º y de 4º de primaria los que han visitado el centro». «Las clases van alternándose y son visitas en las que acompañan a los ancianos en fechas importantes», cuenta en conversación con este periódico.

Esta actividad la planifica el profesor que imparte la asignatura de Religión junto a otra de las trabajadoras del colegio y la coordinadora del Hospital de Santiago. «Hacen un planning y coordinan las visitas», comenta Esparcia.