Carlos Solís es uno de los componentes de la gestora que coordina la Asociación de Vecinos Centro de Cuenca. Este ingeniero de caminos, afincado en Cuenca desde hace unos años por vía matrimonial, analiza en esta amplia entrevista los problemas de la zona centro, así como plantea las reivindicaciones de los vecinos a los que representan, con especial énfasis en las actuaciones previstas en Carretería, de enorme actualidad en los últimos meses y para el que han presentado importantes alegaciones al proyecto primigenio.
Carlos, lo primero que me gustaría es que me comentara cuál es el ámbito del que se ocupa esta asociación.
La asociación se creó hace ya unos años y en mayo se amplió el ámbito de actuación, que ahora abarca desde República Argentina hasta aquí, hasta la intersección esta del Xúcar. Luego va hasta la Puerta Valencia, calle Las Torres, el Huécar, hasta llegar a Calderón de la Barca. La Asociación de Vecinos Centro de Cuenca trabaja para proteger, mejorar y dar vida al centro de nuestra ciudad. Defendemos su patrimonio histórico y cultural, impulsamos un urbanismo más sostenible y habitable, promovemos la participación ciudadana y representamos los intereses de los vecinos ante las administraciones. Nuestro objetivo es construir, entre todos, un centro con más calidad de vida, mejores servicios y un futuro que respete su identidad y legado.
¿Usted cómo definiría el estado actual de esta zona centro?
Hablando con los asociados y los vecinos, hemos detectado que hay preocupación por el respeto a ciertas ordenanzas. Ordenanzas de ruido, por ejemplo, de terrazas, de limpieza, el ruido también a veces con botellones que se localizan en el Parque del Huécar, que eso también forma parte del ámbito de la asociación. También hemos visto una preocupación por la conservación o las intervenciones en el patrimonio que está dentro del ámbito de la asociación, porque cierta parte de la ciudad está dentro del área de amortiguación del casco antiguo, que es un bien de interés cultural, por lo que hay unas consideraciones que hay que tomar en cuenta.
Por ejemplo, yo como vecino que paseó con mi hija con el carro veo que hay deficiencias en términos de accesibilidad universal. Hay un ejemplo claro en el Huécar que para mí es el más evidente, una intersección de 4 pasos de peatones sin un rebaje y con una diferencia de altura de unos 10-15 centímetros. Eso, para una población más bien envejecida, es una barrera fundamental.
Después hay una falta de cobertura arbórea en ciertas zonas que imposibilita que las personas puedan andar con calidad, lo que se agrava ahora en verano porque cada vez hace más calor durante más tiempo. También hay un poco de falta de mantenimiento. Se han acometido ciertas modificaciones de las aceras, pero se hace por parches; por ejemplo, en San Ignacio de Loyola hay parches uno tras otro con unas manchas blancas que no sé si las quitarán, pero luego ves que a los pocos metros hay baldosas rotas, así que el mantenimiento no es el más adecuado. Y después tenemos el Parque San Julián, en el que hay quejas recurrentes por el trato al parque y a los residentes alrededor de él por el ruido excesivo o una proliferación de eventos sin amortiguación del ruido, lo que dificulta el descanso de los vecinos cuando estos eventos suceden.
En su opinión, si tuviera que resaltar dos o tres necesidades principales de la zona centro, ¿cuáles serían?
Pues una sería garantizar el descanso de los vecinos y cualquier elemento que contribuya al cumplimiento de las ordenanzas de ruido y de descanso que existen. En esto hay varios focos. En Princesa Zaida ha habido muchas quejas, ahora se está mejorando pero hay un par de focos en Princesa Zaida y en el Parque San Julián complicados. Y también hay un problema con los conciertos de la Fuensanta. Ahí hemos transmitido un registro para ver si se están cumpliendo los requisitos de amortiguación del sonido, porque en los últimos conciertos a las 2-3 de la mañana yo he podido medir 60 decibelios desde mi
casa.
Después está la limpieza, por ejemplo, los graffittis. La calle Colón es como un museo de los grafitis, pero esto ya se esparce por toda la zona y da una sensación de dejadez que está muy próxima al casco antiguo, por lo tanto no va de la mano de un área de amortiguamiento de un bien de interés cultural como es esta. Y después, también habría que mejorar lo de la accesibilidad, considerar la demografía de la población en ciertos elementos como la cobertura arbórea y la accesibilidad universal. Si esos 3 elementos se atajaran, sería una zona mucho más agradable para los vecinos y para la gente que visitara o que utilizara la zona.
«Nuestro objetivo es construir, entre todos, un centro con más calidad de vida, mejores servicios y un futuro que respete su identidad y legado»
¿A ustedes les consta si hay un éxodo de habitantes de la zona centro a otras zonas residenciales más alejadas del centro de la ciudad?
Yo no tengo datos sobre eso, pero si nos basamos en la demografía de la gente que reside en esta zona, pues sí. Las zonas más jóvenes se están desplazando hacia Villarromán, las nuevas urbanizaciones de Cañadillas o nuevas urbanizaciones que están por la zona oeste, y esos residenciales tienen precios más altos.
Una vivienda de nueva construcción puede llegar, que sé yo, a 300.000 euros, mientras que las casas de la zona centro tienen un precio menor, y aun así esta gente joven prefiere ir a vivir a zonas más exteriores, así que yo creo que más que de éxodo podemos hablar de no asentamiento.
Las familias, digamos, originarias yo creo que sí que se mantienen. Por eso la demografía y la edad de los residentes. Es más bien no asentamiento, no es atractivo, a no ser que tengas una razón, un arraigo, una conexión, posiblemente te vayas a otras
zonas en las que haya ciertos elementos más garantizados.
No hemos hablado todavía del proyecto de Carretería, que es el que está centrando mucho ahora su actividad, que es un proyecto que tanto política como ciudadanamente está en el tablero y además con mucho debate. ¿Cuál es la opinión que tiene la asociación sobre este proyecto?
Bueno, la opinión está recogida en el conjunto de alegaciones que hemos redactado en colaboración con el Colegio de Arquitectos, con un equipo multidisciplinar que nos hemos ido reuniendo. Estamos esperando a que se resuelvan esas alegaciones porque entendemos que el proyecto, tal y como se ha redactado, no cumple con los objetivos que se exigían desde el principio. En el proyecto de Carretería no ha habido participación, no ha habido transparencia y no se cumplen los objetivos que se establecían. Llevamos esperando dos meses a que se conteste a las alegaciones. Hay una reunión la semana que viene del Consejo de Participación Ciudadana en el que uno de los puntos del orden del día es el proyecto de Carretería, así que hemos pedido que se nos comunique si hay algún avance en las alegaciones. No se nos ha contestado todavía, así que no sabemos cuál va a ser el enfoque, si atenderlas o no. Por supuesto, nosotros esperamos que se atiendan.

¿En qué consisten esas alegaciones? Para que la gente conozca un poco cuáles son los puntos principales.
Hay una alegación, que es la que se ha convertido en más viral, que es mantener el Jardinillo frente a San Esteban tal y como está. En el proyecto actual se retira la valla y se crean caminos a través del jardín con unos desmontes para hacerlo plano, lo que supone un gran impacto en ese espacio, así que hemos presentado una alegación para que se elimine del proyecto. También hemos alegado a la actuación en la Plaza de la Constitución, con una oposición total a la solución que se está planteando ahora mismo, con esa plataforma elevada que conlleva un impacto tanto visual como sonoro a comerciantes y a residentes.
Esa actuación no ha sido casi ni expuesta. Es muy complicado ver un render o una visualización de esa solución. Ahí están los planos, pero los planos son de arquitectura e ingeniería y tienes que estar acostumbrado a verlos, si no, no te haces una idea de lo que se va a hacer. Luego hay una serie de alegaciones más, digamos, técnicas. Por ejemplo, una muy técnica es el firme, el pavimento que se va a utilizar. No hay una justificación, hay un firme común para toda Carretería, pero hay zonas, por ejemplo, de alto tránsito de autobuses en la calle Calderón de la Barca, o en la calle Parque San Julián y no hay una justificación técnica en ese aspecto.
Pero más allá de eso, que es mucho más técnico, el problema es la falta de participación, la falta de transparencia y la falta de un equipo multidisciplinar. Porque al final Carretería es un eje vertebrador de Cuenca, económico, de movilidad y de vida urbana. Y el proyecto ha sido redactado con dos disciplinas o con una, un ingeniero de caminos o un arquitecto, y esto requiere un análisis muy riguroso de otras disciplinas: sociólogos, urbanistas, ingenieros medioambientales, etc…, porque lo que al final requerían los fondos, los objetivos de los fondos eran una Europa más verde y una Europa más participativa. Y el proyecto no tiene una justificación medioambiental, no hay un estudio de la cobertura arbórea que se va a plantear, no hay un estudio de cuál va a ser, por ejemplo, la madurez de los árboles dentro de 20 años, hay una serie de deficiencias técnicas que emanan de la falta de multidisciplinaridad de los redactores.
«El proyecto ha sido redactado con dos disciplinas o con una, un ingeniero de caminos o un arquitecto, y esto requiere un análisis muy riguroso de otras disciplinas: sociólogos, urbanistas, ingenieros medioambientales, etc…,»
¿Ustedes tienen un proyecto alternativo? ¿En la asociación han hablado de cómo les gustaría que se planteara? ¿O simplemente entienden que la forma en la que se ha hecho no es la correcta y que habría que rediseñar?
La asociación no es un gabinete de diseño. Es verdad que tenemos perfiles técnicos, yo soy ingeniero de caminos, de hecho hay varios ingenieros de caminos en la asociación, también hay arquitectos y personas de otros ámbitos, pero nosotros no somos un equipo de redacción. Sabemos las líneas rojas que hay, que hemos establecido, por ejemplo, el Jardinillo. En la alegación del firme hemos puesto ciertas recomendaciones, guías que deberían haber adoptado. En la Plaza de Cánovas no estamos diciendo exactamente qué tienen que hacer, pero lo que estamos diciendo es que esa solución no cumple y que cualquier solución en la Plaza de Cánovas, que va a ser una solución integral, debería ser participada con la población y con varias alternativas para que se adopte la mejor solución a las necesidades y a los usuarios.
Luego tenemos varias recomendaciones. La iluminación hemos dicho que sería más recomendable una más templada, con una calidez como en el casco antiguo para hacer esa conexión con el resto de la ciudad que pretende el proyecto. También hemos
planteado que haya una mayor cobertura arbórea o una mayor dotación de suelo fértil para que los árboles puedan crecer. Esa serie de recomendaciones las hemos hecho, pero no hemos llegado al punto de decir, mira, aquí cambia este árbol por este árbol. Y no vamos a redactar el proyecto porque no es nuestro cometido. También hemos incidido en el cambio de sentido de la calle Mateo Miguel Ayllón. No está ni justificado ni estudiado el impacto que tiene cambiar el sentido con la rotonda de San Ignacio de Loyola. Desde un punto de vista ingenieril se ve que eso es deficiente y no se va a poder llevar a cabo según está. Los radios de giro, la señalización, todo eso no está, pero no hemos llegado a hacer un dibujo con la solución.
¿A ustedes les gustaría que las actuaciones que se van a hacer en Carretería se ampliaran a otras zonas del centro? Porque eso es algo que también se habló cuando se presentó el proyecto, que esto era como una fase inicial y que la idea sería actuar incluso hasta el Huécar.
Hasta el Huécar, eso se anunció, sí, y por eso tendría todo el sentido empezar por un plan general de lo que se pretende conseguir, y luego ir ejecutando zona por zona más detalladamente, porque una actuación de Carretería y esas calles aledañas que no tenga una continuación con lo que suceda con el mercado de Plaza de España y hasta Los Tintes no tiene sentido. ¿Qué va a pasar con la calle Colón? ¿Qué va a pasar con la calle Miguel Mateo Ayllón? Claro que nos gustaría que las actuaciones se ampliaran a otras zonas del centro.
Me decía antes que no han tenido respuesta todavía a las alegaciones que presentaron. ¿En el hipotético caso de que no se atendieran o no se estimaran, hasta dónde está dispuesta a llegar la asociación? ¿Está dispuesta a llegar hasta el contencioso administrativo para defender su posición?
Sí, eso se ha hablado con el Colegio de Arquitectos también, y ellos son partícipes, están de acuerdo en llegar a un contencioso administrativo si es necesario, porque al final es dirigirte a un juez y que resuelva una discrepancia en un hecho administrativo. Así que sí estamos dispuestos, porque entendemos que hay un claro perjurio para el ciudadano y una vulneración de ciertas
normativas.
«Estamos dispuestos a llegar a la contencioso-administrativo si no se estiman nuestras alegaciones al proyecto de Carretería»
Aquí viene la segunda parte. Este es un proyecto que ha abanderado el equipo de gobierno, y aquí entra ya también la variable política, porque falta menos de un año para las elecciones municipales y hay manifestaciones de ciertos políticos en el sentido de que no les gustaría que se pusieran palos en las ruedas de determinados proyectos que en su opinión benefician a la ciudad. ¿A ustedes les preocupa el hecho de verse inmiscuidos en una batalla política y que se les responsabilice de que un proyecto para la ciudad no culmine?
Es evidente que este asunto está ya en la calle y que conforme se acerquen las elecciones lo va a estar más. Hace unos meses nos reunimos con los partidos de la oposición para hacerles partícipes de una carta antes de que se expusiera el proyecto. Era una carta que pedía que se expusiera un avance del proyecto, que se hiciera participativo e incluso que se iniciara un concurso público. Nosotros teníamos el miedo de que ellos, los partidos políticos, no quisieran adherirse a esa carta por el impacto o las consecuencias políticas que pudiera tener y que se les acusara de lo que ha dicho usted, de poner palos en la rueda, pero lo cierto es que cada uno de ellos se adhirió por las razones que fueran y dijeron que gestionarían el coste político como pudieran.
Nosotros no nos queremos meter en ninguna discusión política ni adherirnos a ningún partido político, sólo queremos mejorar el proyecto. Hemos hecho un cronograma de cuál sería el impacto de este proceso, de lo que significaría atender las alegaciones o no hacerlo. Atender las alegaciones significa básicamente redactar otra vez el proyecto, no partir de cero, porque hay ciertas cosas en él muy válidas. Hay un estudio de las alcantarillas, las redes, eso está bien, no hay ninguna pega. Pero hay otros aspectos, como el medioambiental, el paisajístico o lo que se va a hacer en la Plaza de la Constitución para lo que se necesita cierto tiempo y diferentes perfiles. Eso necesita a lo mejor un concurso, un contrato.
Para esto estimamos en torno a nueve meses, después habría una licitación y otros dos años de construcción. Todo eso, incluso atendiendo las alegaciones, por lo que las obras evidentemente no empezarían antes de las elecciones, no pone en riesgo los
fondos, porque los fondos en la convocatoria EDIL no acaban en el 2027, las actuaciones pueden ser hasta final de 2029 y la justificación más adelante incluso. Claro, si la urgencia es excavar en Carretería antes de mayo del 2027 pues claramente no encaja.
Pero es que si se llega a un contencioso administrativo se retrasaría al menos seis meses o un año, y si esas alegaciones las estimara el tribunal habría que volver a redactar el proyecto. Nosotros pensamos que llevamos la razón, que están muy bien trabajadas las alegaciones y que podríamos ganar, así que después del tiempo que tardara en resolverse el contencioso tendríamos igualmente esos 9 meses de redacción y licitación del proyecto. Eso son casi dos años perdidos y posiblemente entonces sí que se esté en riesgo de perder los fondos porque nos iríamos más allá del 2029. Los partidos políticos tendrán que pensar cómo gestionar esto, pero los vecinos que vamos a vivir allí 40, 50 años o lo que sea, cada uno en su situación, vemos más beneficioso un buen proyecto que un mal proyecto.
Abandonando ya el tema de Carretería, que yo creo que está suficientemente analizado, hemos hablado antes de las zonas verdes, que no son precisamente abundantes dada la alta edificación de la zona. ¿Esos espacios verdes cómo creen que están conservados? ¿Tienen alguna reivindicación que hacer sobre ellos?
El parque de Los Moralejos es un parque excepcional, bastante bien mantenido en su mayoría, salvo, no sé por qué, la zona que está enfrente del centro de recepción de turistas. Esa zona se ha abandonado, pero el resto del parque tiene mucha vida. Es como un oasis dentro de la ciudad, que cuando pueda hacer 36 grados enfrente, te vas al parque y cae la temperatura unos cuantos grados. Está muy bien y tiene diferentes usos. ¿Que se podría mantener mejor? Pues sí, pero en general está bien, no tenemos demasiadas quejas sobre él. El parque del Huécar podría mejorar, claramente, porque el parque infantil que hay da bastante pena. Creo que hay una actuación en ese parque de todas formas, pero bueno, se podría mejorar. Ese parque es objeto de muchos botellones, por lo que tengo entendido, pero eso sería simplemente reforzar la vigilancia para evitarlos.
¿Y sobre el Parque de San Julián, que sin duda es el más emblemático del centro de Cuenca qué posición tiene la asociación?
Hay dos solicitudes diferentes. Una urgente. Cesar el maltrato. Sólo cuando se minusvalora la cultura ciudadana y el pasado de la ciudad se priorizan los decibelios o introducir atracciones y tratilers en un recinto tan pequeño y delicado como se está haciendo últimamente. La propia clase política lo reconoce. En diciembre de 2024 se argumentó que “pese a no ser un lugar adecuado dispone de acceso a energía eléctrica”. Se argumentó que esto se solventaría. El Parque se encuentra degradado y al servicio de usos que lo maltratan para la diversión de muchos y el enriquecimiento de pocos. Este maltrato debe cesar inmediatamente. El respeto, al patrimonio, a la vegetación, a las áreas públicas de juego y descanso, al vecino construye respeto, construye civismo, hace ciudad.
Una importante. Poner en valor al Parque. Constituye una de las escasísimas oportunidades en Cuenca para reivindicar, para recordar, para saber y conocer la historia de la ciudad. Esto es una obligación como sociedad. Patrimonio es el legado de los padres a los hijos. El Parque constituye uno de los espacios cívicos más importantes de nuestro pasado reciente, y es espacio de amortiguación de una parte urbana catalogada Patrimonio Unesco. Es necesario conferirle una figura de protección. Hay diferentes fórmulas: Bien de Interés Cultural, Paisaje Cultural… varios grupos políticos lo han propuesto en el Pleno Municipal. Se ha rechazado por motivos peregrinos. Ninguno de los cuales, creo, se defenderían en un ámbito profesional técnico o académico públicamente. ¿Y si se da un paso adelante, se da el turno a los profesionales y que se pronuncien los técnicos de la administración responsable, la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha? Debe haber más información, más mesas redondas y de debate, más exposiciones… poner en común la sabiduría y el legado de quienes hicieron posible este lugar, su historia, las vivencias de generaciones allí es el trato que merece todo patrimonio cultural, material e inmaterial.
Para terminar la entrevista, me gustaría preguntarle si tienen esperanzas y piensan que en el medio y largo plazo el centro de Cuenca puede a volver a ser lo que fue en su momento. ¿O hay que asumir que, por las características de expansión de la ciudad, tenemos que olvidar un poco aquellas épocas en las que Carretería y las calles aledañas eran el cogollo de la vida de la ciudad?
Pues esperanzas no sabría decirle, pero posibilidades sí que las habría se acometen ciertas actuaciones. Por ejemplo, hay edificios de diferentes administraciones, sean del ayuntamiento o de la junta abandonados, que se podrían reformar y volver a traer administraciones. Estoy pensando en la calle Colón, en la esquina con Fernando Zóbel, ese edificio que yo creo que incluso se ha puesto a subasta.
Si se acometen iniciativas para atraer trabajo puede que haya opciones para poco a poco ir atrayendo residentes. Luego, si se mejora la limpieza, el aspecto de las calles, pues se haría más atractiva la zona. Yo a la calle Colón ahora mismo no me iría, y eso que vivo muy cerca, pero es que esa calle es un desastre visualmente, no es atrayente para nadie que quiera vivir allí. Entonces, si se mejora la sensación de limpieza, si se atraen trabajos, si se cuida el mantenimiento de la zona, puede que haya un resurgir, pero, claro, tienes que intentar ganar la batalla a zonas residenciales con parques, limpias, sin problemas de seguridad, con piscinas.
Yo qué sé, a lo mejor habría que pensar en la construcción de unas instalaciones cercanas, por ejemplo, donde está planteado el Palacio de Congresos. Si eso no sale, se podría abordar otro tipo de actuación que aporte dotaciones que hagan competitiva a la zona centro con respecto al extrarradio.















