“Cuenca es una ciudad pequeña en la que da mucho juego una intriga” 

Entrevista al escritor Jorge Ortega

Aunque nació en Madrid en 1970, Jorge Ortega se considera conquense por los cuatros costados. “Más que ocho apellidos conquenses tengo cien”, afirma este escritor cuyos orígenes están en Cervera del Llano y que se desplaza siempre que puede al que considera su pueblo. Ortega acaba de publicar su cuarta novela, ‘Las malas costumbres’, ambientada a caballo entre la provincia y la ciudad de Cuenca, la segunda en la que el protagonista es el brigada Valencia, guardia civil encargado de resolver los casos que se plantean en la trama. En los pocos días que lleva en el mercado ‘Las malas costumbres’ está cosechando un éxito importante y se sitúa en la segunda posición de las novedades más vendidas de La Casa del Libro.

– Hace escasos días ha salido a la venta ‘Las malas costumbres’, su nueva novela, que está ambientada en Cuenca. ¿Por qué?

Efectivamente está ambientada en Cuenca, como casi todas mis novelas, porque yo soy de un pueblo de Cuenca, Cervera del Llano, y he querido reflejar una época como es la de la posguerra, sobre todo la década de los años 60, con una ciudad con un entorno más o menos cerrado, con una ciudad de provincia y un entorno rural, porque me parecía que tanto en ese entorno como en esa época no todos los crímenes salían a la luz. Además, conozco bien la ciudad, mis padres han vivido allí y me siento cómodo ubicando esta novela allí.

– ¿Cómo definiría la novela?

Pues como una novela de intriga rural, porque aunque gran parte transcurre en la ciudad de Cuenca el asesinato principal que abre la novela tiene lugar en un pueblo. Luego hay otro caso que va a paralelo al asesinato que se desarrolla en la ciudad, pero yo la definiría como una novela de intriga rural.

– No es la primera vez que ambienta una novela en Cuenca, bien en la ciudad o bien en la provincia. Sitios pequeños, poco habitados y que se estaban despoblando en la época en la que usted sitúa temporalmente estos relatos.

Claro, y daban lugar a todo este tipo de crímenes que no salían a la luz o que no se resolvían adecuadamente. Mi anterior novela transcurría más en el ámbito rural, esta transcurre entre la zona rural y la ciudad y la siguiente íntegramente en Cuenca, así que he completado el tránsito del pueblo a la ciudad en las novelas, porque era algo que se daba en aquella época, en la que los pueblos se estaban despoblando, y además era la época en la que la dictadura se quería abrir al exterior, con la entrada en la ONU, con los acuerdos con Estados Unidos, etc…, y no se quería que los delitos más graves salieran a la luz para no dar una mala imagen del país.

– Los trapos sucios había que lavarlos en casa.

Exacto, esa es la frase más adecuada para ello. En los pueblos pequeños se intentaba que las cosas se resolvieran internamente y no trascendieran fuera.

– El protagonista de la novela es el brigada Valencia, que si no me equivoco es en la segunda novela suya en la que aparece. 

Sí, salió en la anterior, ‘En mis manos levanté una tormenta’, en esta digamos que se afianza un poco más y en la próxima también aparecerá, aunque con una coprotagonista que tiene mucha fuerza y que ha venido para quedarse.

– O sea, que está creando una de estas series que tanto abundan y que tanto éxito tienen en el mundo de la novela negra o criminal.

Sí, porque me parece un personaje que tiene bastante recorrido y que puede reflejar muy bien, como es guardia civil, la parte oficial de la época y, como tiene que investigar extraoficialmente otro caso, su faceta como detective privado y mostrar lo que eran los bajos fondos de la época. Me parece un personaje que puede dar mucho juego en ese sentido.

– En el dossier de prensa de la novela viene una frase que me ha gustado mucho: ‘ser policía en una dictadura parece sencillo, pero no lo es, sobre todo si eres un hombre con conciencia’. ¿Esa es la definición del brigada Valencia?

Sí, porque las soluciones rápidas oficiales que se quería dar a muchos casos en esa época a él no le cuadran, porque tiene un sentido de la responsabilidad que va más allá de las jerarquías que implica ser guardia civil, así que siempre busca las posibles contradicciones que haya en cada caso y que pueden llevarle a la solución de estos.

“Yo siempre digo que Cuenca es una ciudad con alma y censo de pueblo”

– Aunque la novela tiene su comienzo en un pueblo de la provincia el epicentro de la acción se centra en la ciudad de Cuenca. ¿Cómo ha reflejado esa Cuenca de los años 60?

Yo siempre digo que Cuenca es una ciudad con alma y censo de pueblo. Es decir, es una pequeña ciudad de provincias, y en aquella época todavía más, en la que casi todo el mundo se conocía y en la que había definida una jerarquía social determinada también. Además, yo lo he tenido muy fácil para documentarme porque mis padres, mis tíos y mucha gente que conozco vivió en Cuenca en aquellos tiempos y lo he tenido fácil para reflejar lo que era la Cuenca de esos años.

– ¿Y qué le han transmitido todas esas personas sobre cómo era Cuenca en los años 60?

Pues un poco como los pueblos de aquella época, en los que había establecida una jerarquía social en la que había gente que tenía mucho poder, no sólo poder político, sino también económico, que manejaba bastante las estructuras de la ciudad. Por ejemplo, en la novela se refleja el nacimiento de las Quinientas, del poblado Obispo Laplana, y las posibles tramas que hubo alrededor de estas situaciones que implicaban que quien manejaban los hilos de la ciudad eran unos pocos que estaban muy ligados al régimen. 

– ¿La novela tiene una parte historicista o cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia?

Tiene parte historicista porque salen personajes reales de la época, como Federico Muelas, Raúl del Pozo, otros no tan conocidos, pero muy locales, como Isaías, el limpiabotas del Cine España, Ruperto Abarca, el jefe de los barrenderos, y sí que se refleja algo que ocurría en esa época, como fue la creación de las Quinientas o la despoblación de otros barrios como la Guindalera, que luego desapareció, pero también tiene parte de ficción, así que se puede decir que es una mezcla de ambas cosas.

– Usted es de Cervera del Llano. ¿Sigue teniendo contacto con la provincia? ¿Viene con frecuencia a su pueblo?

Por supuesto, yo todas las vacaciones y casi todos los fines de semana voy a mi pueblo o a Cuenca capital, así que tengo un contacto permanente. Casi toda mi familia vive o va a Cuenca, la madre de mis hijas es de Villarejo Periesteban, así que soy conquense por los cuatro costados. Siempre digo que tengo ocho apellidos conquenses, pero yo creo que tengo cien.

– ¿Se ha planteado en algún momento ambientar una de sus novelas en la Cuenca actual?

Puede ser, puede ser. De momento la siguiente va a transcurrir en la misma época que esta, pero sí que puede ser, porque sigo viendo una ciudad pequeña en la que da mucho juego una intriga.

– ‘Las malas costumbres’ ha salido hace escasos días.

Sí, el 20 de noviembre.

– Una fecha muy simbólica.

La verdad es que sí, pero fue la editorial la que lo decidió. Es una fecha muy marcada y no sé si Penguin la ha elegido aposta. A mí no me lo transmitieron, pero sí que tiene relación con la época porque la novela transcurre en plena dictadura.

“Lo que me llega es que está teniendo muy buena acogida, así que estoy muy contento”

– ¿Tiene algún feedback de cómo está funcionando la novela?

Pues muy bien, la verdad. Es la segunda más vendida como novedad en La Casa del Libro después de Mikel Santiago, que es un superventas, así que va bastante bien y lo que me llega es que está teniendo muy buena acogida, así que estoy muy contento.

– ¿Su objetivo es vivir de la literatura o es sólo una segunda actividad?

Pues quizá cuando me jubile sí, pero ahora mismo no, desde luego, porque  aunque es una pasión que tengo no espero dejar mi trabajo en breve y es muy difícil vivir de la literatura.

– ¿Además de escribir novela negra es usted lector de este género?

Sí, soy un lector compulsivo desde que era pequeño y además mi padre tenía la colección ‘Maestros del crimen’ que yo devoraba cuando era niño y adolescente. Ahora leo autores actuales, pero también a los clásicos del género, que me gusta mucho porque desde pequeño lo he leído, aunque leo también muchas novelas de otro tipo.

– ¿O sea que no sólo escribe novela negra, sino que es un amante de ella?

SÍ, y de la literatura en general. Es mi gran pasión y cualquier libro de cualquier autor que me gusta o que me recomienda alguien que sé que tiene criterio suelo leerlo.

– ¿Tienes algunos referentes en este mundo de la novela negra?

En España los típicos, Andreu Martín, Francisco García Pavón, Juan Madrid, Vázquez Montalbán, los que escribieron en los 60, 70 y 80, son los que primero leí. Hoy en día hay autores magníficos: Lorenzo Silva, me gusta especialmente Carlos Augusto Casas, Víctor del Árbol, etc… No tengo un referente especial en novela negra, pero sí que hay un autor que me encanta, que es Juan Marsé, que considero que es el que mejor ha escrito en el siglo pasado en España.

– Me ha apuntado que la próxima novela está ya en marcha.

Sí, la primera versión ya está acabada, ahora queda pulirla, pero el manuscrito inicial ya está terminado. Mi pretensión es que salga el año que viene, no sé cuándo, dependerá de la editorial, pero tendré que trabajarla durante todo este año para que sea un producto terminado.

– ¿Se plantea hacer una serie de novela por año?

Hasta hace cuatro años sí que escribía una novela por año, pero tuve un paréntesis de tres años que no escribí por temas personales. Ahora sí parece que voy a novela por año, pero no es un objetivo concreto, si sale así bien y si no lo que surja.

– ¿Sus próximas novelas serán del género negro o se plantea escribir otros géneros?

Escribí una novela que era más bien de pícaros modernos y sí me planteo escribir otro tipo de géneros. En la novela de intriga o negra es en el género en el que más cómodo me siento, pero sí que me planteo tocar otros géneros.