En Castilla-La Mancha, las ciudades medias y pequeñas de la región, como pueden ser Talavera de la Reina, Puertollano, Guadalajara o Cuenca, presentan un efecto «isla térmica» cada vez más acusado, propiciado por la falta de vegetación urbana, la escasa permeabilidad del suelo y la urbanización extensiva.
Es una de las conclusiones que reflejan las bases científico-técnicas para la identificación de Infraestructuras Verdes* en la región que publica este lunes el Diario Oficial de Castilla-La Mancha, con la que se aprueba la Estrategia Regional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológica.
En el apartado ‘Impacto por Sectores o Sistemas’ del cambio climático a la salud pública, el informe habla ‘Efecto isla de calor urbana’, que se asocia a las diferencias térmicas entre zonas urbanas densas y espacios periurbanos durante episodios de calor extremo. En este sentido, el documento explica que estudios del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD, 2021b) han documentado diferencias térmicas de hasta 4–5 °C entre ambas zonas.
Esta situación agrava el riesgo en barrios con menor renta o alta proporción de población envejecida, donde la baja cobertura vegetal y la ausencia de refugios climáticos públicos aumentan la exposición. Muchas viviendas, además, carecen de sistemas pasivos de refrigeración lo que incrementa la vulnerabilidad frente a olas de calor, ha destacado el estudio.
Este fenómeno se ve potenciado por la falta de sistemas de ventilación natural y corredores ecológicos urbanos; la escasa cobertura vegetal urbana (menos de un 15 % en muchas ciudades según el Sistema de Información sobre Ocupación del Suelo de España SIOSE); y el predominio de pavimentos oscuros y materiales de alta conductividad térmica.
Este efecto, además, aumenta la morbimortalidad asociada a las olas de calor, especialmente en población vulnerable como mayores de 65 años, personas con enfermedades crónicas y barrios con bajo índice de renta (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, 2022), ha destacado las bases.
Por ello, el informe determina que la Infraestructura Verde urbana y periurbana se posiciona como una herramienta estratégica para renaturalizar las ciudades, mejorar la calidad de vida de sus habitantes y aumentar su resiliencia frente a los impactos climáticos.
Una línea de actuación que se propone en el informe es la utilización de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) en entornos urbanos —como corredores verdes, parques multifuncionales, techos y fachadas verdes, drenaje urbano sostenible o reverdecimiento de márgenes fluviales— ofrece beneficios ambientales, sociales y económicos y contribuyen a la reducción del efecto isla de calor, la mejora de la calidad del aire, la regulación hídrica, la conectividad ecológica y la salud pública.
*La Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas define la infraestructura verde como una red ecológicamente coherente y estratégicamente planificada de zonas naturales y seminaturales terrestres y marinas, diseñada y gestionada para la conservación de los ecosistemas y el mantenimiento de los servicios que proveen.













