Retirar el depósito de gas y verificar la estabilidad: los próximos pasos en el muro de Ramiro de Maeztu

Tras el derrumbe parcial en la infraestructura no se han retomado las intervenciones ni se ha realizado ningún movimiento de tierras.

Cinco días después de que se produjera un derrumbe parcial en el muro de Ramiro de Maeztu, el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Cuenca ha detallado las actuaciones adoptadas, insistiendo en que la prioridad es garantizar la seguridad antes de retomar cualquier intervención o realizar un movimiento de tierras. Así lo ha defendido la portavoz municipal, Saray Portillo, quien ha explicado que desde el derrumbe no se han observado nuevos desprendimientos ni un aumento de las brechas en el terreno, según las comprobaciones realizadas por los técnicos.

El acceso a los patios continúa completamente prohibido tanto para los vecinos como para los trabajadores de la obra hasta que se descargue el muro y se verifique su estabilidad. Como medidas adoptadas en los últimos días se ha retirado la maquinaria y el depósito de agua que estaban acopiados en los patios y se ha desplazado otros dos metros la caseta de oficinas respecto al borde del muro sin haberse reanudado los trabajos de rehabilitación, que ya estaban paralizados por el temporal.

Portillo ha apuntado que tras el desprendimiento se celebró una reunión técnica con la dirección de obra, el coordinador de seguridad y salud laboral, técnicos de la empresa adjudicataria, efectivos de Bomberos, responsables de la empresa encargada del mantenimiento de los depósitos de gas y técnicos vinculados a la transformación de las viviendas afectadas. De ese encuentro se determinó como actuación primordial la eliminación del depósito de gas más cercano a la zona afectada.

En este sentido, ya se ha procedido al vaciado del depósito para consumir el gas remanente y se ha reducido la presión del segundo. Además, está prevista la inertización del primero mediante un quemador homologado de grandes dimensiones, un proceso técnico que permitirá dejarlo completamente limpio antes de su retirada definitiva. Una vez eliminado el depósito, se retirarán los materiales que ejercen presión sobre el muro y la carga de tierra acumulada en la zona del desprendimiento, con el objetivo de dejar el entorno saneado y reducir cualquier sobrecarga estructural.

Realizadas estas actuaciones, la descarga del muro y la comprobación de su estabilidad se realizarán con maquinaria pesada para evitar la entrada de personal hasta que se garantice que no existe riesgo alguno, priorizando la seguridad tanto de los empleados municipales como de los operarios de la empresa así como de los propios vecinos y viandantes.