La Semana Santa 2026 será la primera con la llamada ‘ordenanza del botellón’ en vigor. Una normativa que acumula sanciones semana tras semana y con la que según ha reconocido la portavoz del Grupo Municipal Socialista, Saray Portillo, es «materialmente imposible» llevar a cabo un control exhaustivo en jornadas de gran afluencia como el Domingo de Ramos o el Viernes Santo durante la Pasión Conquense. El responsable municipal de Seguridad Ciudadana y por ende de la Policía Local de Cuenca, Juan Manuel Martínez Melero, ha reconocido que «resulta complicada» la aplicación de la ordenanza en momentos con tal afluencia de público.
Así lo han señalado ambos responsables municipales en rueda de prensa, donde Martínez Melero quienes ha defendido que la ordenanza se aplica de forma periódica y no únicamente en fechas señaladas. El concejal de Seguridad Ciudadana ha subrayado que la normativa «intenta que no se actúe solo en semanas de alta afluencia», sino que los controles se desarrollan de manera continuada. De hecho, ha recordado que el pasado fin de semana ya se llevaron a cabo actuaciones policiales en este ámbito que se saldaron con seis nuevas actas por hacer botellón en la muralla del Parque del Huécar, una de las zonas «proclive» a esta práctica según el edil.
No obstante, ambos responsables municipales han admitido la complejidad que supone hacer cumplir la ordenanza en momentos de máxima concentración de público. «Hay que cumplirla», han insistido, aunque han reconocido que la capacidad operativa está condicionada por los efectivos disponibles y el volumen de personas presentes en la vía pública, algo que Portillo ha sentenciado al decir que «haría falta una legión de policías» para identificar a todas aquellas personas que incumplen la ordenanza.
Aún así, la edil ha ha querido dejar claro que la dificultad no implica inacción. Como ejemplo, ha señalado que el pasado Domingo de Ramos la Policía Local estuvo presente en la Plaza Mayor, donde se identificó a personas que estaban consumiendo alcohol en la vía pública y se apercibió también a algunos establecimientos cuyos clientes portaban envases de cristal fuera de los negocios. En este sentido, la edil ha explicado que los controles se realizarán «en la medida de lo posible» y que dada la afluencia de público «va a ser imposible hacer un control exhaustivo», ha recalcado, debido a los medios humanos disponibles y a las características propias de los eventos procesionales.
Desde el equipo de Gobierno han insistido en que la ordenanza sigue plenamente vigente y que se actuará ante los incumplimientos detectados, si bien apelan también a la responsabilidad ciudadana para garantizar el normal desarrollo de los actos religiosos y festivos durante la Semana Santa conquense.










