«El aborto y la eutanasia matan a un ser humano y matar es un acto intrínsecamente malo»

Entrevista del Domingo con Alicia Latorre, que preside Adevida Cuenca y la Federación Española de Asociaciones Provida.

La conquense Alicia Latorre Cañizares, doctora en Humanidades para el Mundo Contemporáneo entre otros títulos académicos, preside la asociación ADEVIDA de Cuenca y la Federación Española de Asociaciones Provida. En esta entrevista realizada vía email analiza la labor y posición de estas entidades y aborda cuestiones como el aborto y la eutanasia.

«Es terrible que se quiera, no sólo normalizar, sino proteger como un ‘derecho’, la muerte dolorosa y cruel de un ser humano no nacido»

¿Cuál es la labor de ADEVIDA y del resto de asociaciones de la Federación Provida en España?

Nuestras asociaciones ayudan a mujeres embarazadas en dificultades y/o con menores a cargo además, cada vez más, a personas que han tenido un aborto provocado o han participado en ello de alguna manera. También llevamos a cabo una labor de concienciación social en defensa de toda vida humana desde su comienzo en la concepción hasta su muerte natural. Contamos con profesionales de diversas especialidades para ofrecer el mejor servicio y para ser una voz autorizada en defensa de los auténticos derechos humanos, de una medicina humanizada y de una sociedad que se rija por leyes justas.

El Gobierno español aprobó el 7 de abril de 2026 en segunda vuelta el proyecto de reforma del artículo 43 de la Constitución para blindar el derecho al aborto, reconociendo la interrupción voluntaria del embarazo como parte de los derechos sexuales y reproductivos. La propuesta, impulsada por la ministra de Igualdad Ana Redondo, busca “garantizar el acceso real y efectivo al aborto en todo el territorio nacional”, tras recibir el aval del Consejo de Estado, ¿cómo valoran la cuestión desde su asociación?

Se trata de una doble batalla: normativa e ideológica. Es difícil que lo consigan ya que no tienen las mayorías que se necesitan, aparte que, según los expertos supone un claro fraude de ley, pero sin duda, es un arma ideológica letal. Los distintos cambios de parecer del Tribunal Constitucional y las interpretaciones diversas, así como el retorcimiento de las leyes que se está llevando a cabo, nos hacen cuestionarnos por un lado la fortaleza y coherencia de la Constitución y, por otro lado, hasta qué punto está enferma nuestra sociedad. Es terrible que se quiera, no sólo normalizar, sino proteger como un «derecho», la muerte dolorosa y cruel de un ser humano no nacido, lo más inocente y frágil de nuestra especie, un tesoro único de valor inigualable. Porque eso es el aborto, aunque se le ponga un nombre que lo camufle y blanquee. Resulta jocoso, si no fuera por la tristeza del asunto, que se quiera introducir como salud de la mujer cuando es evidente e innegable que además del hijo al que se le quita la vida por métodos horribles, la mujer queda dañada en todo su ser. Esto no lo conocemos en teoría, aunque los estudios avalan que existen consecuencias físicas y psíquicas, lo sabemos porque las conocemos, porque nos importan, porque es una de las caras ocultas y silenciadas de este oscuro negocio.

«Un 24% de los embarazos en la provincia de Cuenca termina en aborto»

¿Cuál es la situación actual del aborto en la provincia de Cuenca en cuanto a cifras y tipos de casos más frecuentes?

Los últimos datos que ha publicado el Ministerio de Sanidad son de 2024 y recogen 305 abortos de mujeres que proceden de Cuenca, aunque tenemos constancia que las cifras son más elevadas aún. Si sumamos los de años anteriores son más de 3.000 los hijos a los que no se ha dejado nacer en la provincia de Cuenca, hijos que faltan en las familias, en las escuelas, en nuestras vidas. Teniendo en cuenta el número de embarazos, supone que un 24% termina en aborto. Las tablas donde se recogen estos datos son dignas de analizar, porque descubren una terrible realidad desconocida para muchos. Ahí se recoge las semanas de embarazo a las que se han practicado el aborto, el método utilizado (a cual más cruel), la edad de la mujer, etc. Las cifras no sólo son un número, cada uno es una vida humana, ¿puede no dolernos su pérdida intencionada? ¿acaso la mujer lo saca de su corazón tan fácil como de su útero? ¿Cuántas madres, padres, familias…hay “tocadas” por el aborto?

¿Creen que con la garantía del servicio de IVE se cumple la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios en este sentido?

El aborto no es ningún servicio, hay que llamar a las cosas por su nombre. La verdad es que el aborto provocado no es un acto médico y va contra los principios éticos y profesionales. Por ello es normal que la mayoría se nieguen a practicarlo y que los centros de aborto encuentren grandes dificultades en conseguir quien se dedique a esto. No haría falta una objeción de conciencia, porque es una objeción de ciencia, porque nadie puede obligar a realizar un acto que provoca la muerte y daña a otro de los pacientes. Es un intrusismo profesional el presionar para que se practiquen. Aun así, la objeción de conciencia es un derecho, no es que se les quiera hacer un favor, es que tienen todo el derecho.

En el proceso del aborto, que es rapidísimo -ya querríamos la misma celeridad para los tratamientos o intervenciones quirúrgicas médicas-, no solo interviene el médico, hay trabajadores sociales, enfermeros, etc… Y a ellos se les está entorpeciendo, cuando no negando su derecho a la objeción de conciencia, presionándolos para que formen parte de este proceso con el que no están de acuerdo. Incluso tienen problemas si procuran ayudar a la chica o darle la información a la que tiene derecho.

¿Existen medios suficientes en la región y en la provincia para que madres, especialmente adolescentes, puedan seguir adelante con sus embarazos si estos son no deseados?

No, lo primero y casi único que se les ofrece es el aborto y si no quieren, se tienen que buscar la vida. Asociaciones como la nuestra ayudan en lo que pueden a que continúen con su vida, con sus estudios o que busquen un trabajo, sin deshacerse de sus hijos, que son muchas veces su motor y su razón de lucha. También procuramos el apoyo de sus familias y cuando es necesario el contacto con otras asociaciones o recursos de España. En Cuenca se nos ha excluido específicamente de los presupuestos por parte del equipo de gobierno en el Ayuntamiento, aunque gracias a Dios y a los socios y voluntarios, hemos podido ayudar el año pasado a 113 mujeres, 45 casos nuevos (algunas de ellas adolescentes) y el resto, continuación de ayuda tras el nacimiento. Han nacido 31 niños, algunos de ellos que tenían fijada fecha para el aborto y han decidido continuar, y otros 14 cuyo parto ha sido estos primeros meses del año. Además de otros 190 niños ya nacidos, 90 hombres y otros 10 familiares. En total 448 personas ayudadas con escasísimos recursos. No se acaban las dificultades, pero esos hijos están ahí, sus vidas no son de segunda, aunque las circunstancias sean adversas y por ellos merece la pena luchar.

¿Creen que los profesionales están bien cualificados como para realizar una IVE segura?

¿Aborto seguro para quién? Para el hijo puede ser un aborto químico, succión, legrado, tras ser troceado, inyección salina, paro cardiaco provocado…si alguien no lo ha visto nunca que busque cómo se practica un aborto. Pueden buscar los métodos que muestra el Ministerio de sanidad en varias de sus tablas, no es una invención nuestra para asustar. Debemos abrir los ojos y llegar a querer a este pequeño ser humano que se encuentra con unas leyes que protegen más a los animales que a ellos. En cuanto a la mujer, remito a una de las conferencias del último Congreso Nacional Provida o a los numerosos testimonios. Los médicos pueden hablar de lo desagradable y duro que es intervenir a una mujer que ha tenido un aborto natural y necesariamente tienen que sacar al hijo de su vientre. ¿Es de extrañar que no quieran hacerlo estando vivo el hijo? No se puede hablar de preparación para hacer abortos provocados como si fuera una especialidad médica. De hecho los que los han practicado alguna vez no es algo de lo que se enorgullezcan ni que ilustre su curriculum.

«Las personas y asociaciones que no queremos eutanasia no defendemos un encarnizamiento terapéutico ni que la gente sufra»

Recientemente hemos vivido otro caso mediático como el de la joven de 25 años que ha finalizado su vida con la eutanasia afectada por una paraplejia y tras una infancia y adolescencia muy complicadas, ¿qué opinión tienen respecto a este tipo de casos con la eutanasia? ¿Creen que el caso de Noelia ha marcado un precedente?

Hemos seguido muy de cerca este caso de suicido asistido y con este, como con todos, el dolor es tremendo y nos plantea muchos interrogantes, especialmente en relación con la salud mental y el peligro que supone esta ley. Nos hace cuestionarnos qué se está haciendo por las personas que sufren, qué falsas soluciones se ofrecen, qué organismos hay detrás de estos casos, cómo se concilia esto con los programas de prevención del suicidio. Aún más triste es que ni 24 horas después de esta muerte, en vez de asumir responsabilidades y arrancar una respuesta de ayuda, se ha planteado que hay que agilizar los trámites y que esto facilita los trasplantes ya que muchos de los que piden la eutanasia son donantes. Una vez más presentando el quitar la vida como un acto de generosidad.

¿Consideran que el ejercer el derecho a la eutanasia podría generar conflictos serios con el derecho a la vida?

Sí, claro que hay un conflicto. No es comprensible que en una Constitución que recoge en el artículo 15 que “Todos tienen derecho a la vida”, se considere constitucional una ley que dice que es un derecho quitarla, como ocurre con las leyes del aborto y de la eutanasia en España, posiblemente de las más agresivas del mundo contra la vida humana.

¿La eutanasia puede generar diferentes trámites judiciales con recursos de familiares? ¿Podría generar cierto tapón todo este procedimiento en el sistema judicial?

Recientemente la Fiscalía ha avalado que los familiares con vínculo afectivo estrecho puedan recurrir una eutanasia aprobada por los médicos. El proceso y el objetivo es, de todas formas el mismo seguido con el aborto: se empieza con una ley que se supone que para casos límite y se va normalizando, ampliando y casi imponiendo. Por eso hay que tener claro que ni siquiera en los casos límite o muy complicados se puede quitar la vida, en ningún momento de la existencia, sino buscar soluciones, paliar, acompañar, cambiar el ambiente o lo que provoca esa situación.

¿Piensan que la eutanasia desincentiva la inversión en cuidados paliativos y cambia la ética médica tradicional de preservar la vida? ¿Creen que la ley podría evolucionar hacia muertes no solicitada?

Sí, así ha ocurrido en otros países. Recomiendo la lectura del libro “Seducidos por la muerte” de Herbert Hendin, partidario al principio de la eutanasia, que estuvo dos años estudiando a fondo la eutanasia en Holanda y lo que vio y vivió le hizo cambiar completamente de opinión.

Debería existir la especialidad de paliativos en las Universidades de medicina, que no son sólo para personas a quien previsiblemente les queda poca vida. Hay paliativos pediátricos y para personas con enfermedades crónicas y limitantes. Ser atendidos por los equipos de paliativos tanto los enfermos como los cuidadores y familias, es vivir otra realidad, es otro mundo y en ello debería invertirse. De hecho, personas que han solicitado la eutanasia cambian de parecer cuando viven este cuidado y este enfoque.

Es importante recordar que las personas y asociaciones que no queremos eutanasia no defendemos un encarnizamiento terapéutico ni que la gente sufra, sino todo lo contrario.

¿Creen que la legalización conlleva a abusos donde el Estado o la familia deciden sobre la vida de los más vulnerables?

Así se ha demostrado en los países que lleva más tiempo.

«Los que se dedican a hacer abortos, no son precisamente los mejores ginecólogos»

¿Qué consecuencias morales achacan ustedes a poner fin a una vida en alguno de estos dos métodos?

El aborto y la eutanasia matan a un ser humano y matar es un acto intrínsecamente malo. Eso lo sabemos todos. No entramos en juzgar la culpabilidad o no de quien se somete a ello, pues hay circunstancias en que la persona actúa por miedo, presión, soledad…eso no nos corresponde a nosotros juzgarlo, pero sí el acto. Todos tenemos la ley natural impresa en nuestro interior, aunque tengamos diferencias de pensamiento en materias triviales. Todos, si no hemos perdido la conciencia, sabemos lo que está bien y lo que está mal. Y eso no lo determinan las leyes. Un acto malo no se vuelve bueno porque haya consenso o se le cambie el nombre. Y el aborto y la eutanasia, así como otras agresiones a la vida como el maltrato, la ablación, la trata de personas, el terrorismo etc. van contra la vida y la dignidad humana y no cambia su valoración moral si hay leyes que lo permiten en algún país.

¿Consideran que de prohibir el aborto este se dejaría de realizar o que pasaría al ámbito clandestino rodeado de inseguridad y para el enriquecimiento de quienes lo practicaran fuera de la ley?

Ese argumento es muy viejo y ha resultado ser falso. Cuando en España se empezó con la ley del aborto en la ley se decía que había 300.000 abortos clandestinos al año (pocos cuestionaron la cifra, que era imposible) y se tomó como bandera a alguna mujer que había muerto por ello. Se decía también que si se legalizaba sería más seguro y no serían grandes cifras. Pero no es cierto ,ya que de los 9 abortos registrados en primer año de la ley, llevamos más de tres millones (sin saber aún los datos de 2025 y hasta hoy. Por otro lado el aborto provocado, aunque se practique en un centro “acreditado”,es un procedimiento con consecuencias ( me refiero ahora solo a las físicas) tanto a corto, como a medio y largo plazo y así lo reconocen los propios abortistas en sus congresos y no es algo aislado. Lo saben también los que trabajan en urgencias de los hospitales a los que derivan a las chicas cuando la cosa se complica. Hay también muertes. Los que se dedican a hacer abortos, no son precisamente los mejores ginecólogos. Y lo que sí es cierto es que hay un gran enriquecimiento, pero precisamente de quienes se dedican a este gran negocio legal (que no quiere decir que sea ético) y que pagamos todos y de las empresas asociadas.

Me gusta terminar invitando a normalizar la cultura de la vida, curando heridas, mostrando la verdad, construyendo y comprometiéndose.