Cuenca, una ciudad con espacios hechos “sin intención» y zonas verdes “limitadas a cumplir cifras”

El urbanismo actual, centrado en cumplir lo que marca la ley, deja en segundo plano el diseño del espacio público.

Cuenca cumple los números. Tiene los metros de zonas verdes exigidos, las dotaciones que marca la ley, los porcentajes de suelo libre que requiere el planeamiento urbanístico y los metros cuadrados mínimos para dotaciones. Pero, según Juan José Ramón Vindel, presidente de la demarcación de Cuenca del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha, eso no significa necesariamente que tenga un urbanismo pensado para la vida en la calle. Así lo ha asegurado en una entrevista a Voces de Cuenca en la que ha explicado que el problema no está en la cantidad, sino en el enfoque. «El urbanismo que se hace hoy prima cumplir los estándares: número de viviendas, metros cuadrados de zonas verdes, dotaciones. Pero el diseño de ciudad no se plantea», una ausencia de proyecto urbano se nota especialmente en el espacio público.

Parques y zonas verdes: cumplir no es crear ciudad

Vindel reconoce que en las zonas de nuevo desarrollo de Cuenca los estándares de calidad son altos y que hay zonas verdes públicas, y espacios libres, sin embargo, esas zonas no siempre responden a una idea clara de ciudad. La normativa obliga a concentrar las áreas verdes para que computen correctamente, lo que impide, por ejemplo, crear recorridos verdes continuos o espacios más integrados en el día a día urbano. La cuestión de esas cifras, que aunque se cumplen no suponen una mayor calidad urbanística, hace que «no se busque diseño ni crear algo que sea bueno para los ciudadanos y para las relaciones, lo único que buscas es que cumplan los números, que cumplan los estándares», explica. El resultado son espacios que existen sobre el plano, pero que no necesariamente fomentan la relación social ni el uso cotidiano de espacios públicos.

Calles sin diseño urbano

Otro de los déficits que señala el presidente del Colegio de Arquitectos es la ausencia de reflexión sobre la calle como espacio público. El planeamiento actual no aborda cómo se producen las circulaciones, ni cómo se separan peatones y vehículos, ni cómo se garantiza la seguridad en los recorridos cotidianos, especialmente en materia de los colectivos más vulnerables, como las personas mayores o los niños.

«No se plantea en ningún momento si va a haber circulaciones peatonales por un sitio y tráfico rodado por otro”» lamenta. Tampoco se incorporan iniciativas como los caminos escolares seguros, «pese a que llevan años sobre la mesa», subraya. Vindel subraya en este sentido que no es una cuestión adscrita únicamente a la capital conquense pues «en el urbanismo de los años 60 y 80, sí se planteaban urbanizaciones en las que había una zona interior pública, pero que era peatonal, y una zona exterior también pública que era para tráfico rodado, entonces había caminos seguros, zonas peatonales que no se mezclaban con las zonas de tráfico de vehículos», un tipo de urbanismo que aunque si se ha llegado a implantar en Europa, en España es casi inexistente por no calificarlo como utopía, y que «además se ha roto con las nuevas leyes para el desarrollo de los planes de ordenación del urbanismo», apostilla.

Espacios públicos cada vez más iguales, el caso de la reurbanización de Carretería

La falta de diseño y que no se apueste por el trabajo de los arquitectos, que piensan las soluciones constructivas, los materiales y la efectividad del entorno con vista a futuro, también tiene consecuencias estéticas y funcionales. Vindel advierte de que los espacios públicos tienden a ser cada vez más clónicos al repetirse soluciones estándar sin un planteamiento específico que responda a las características del entorno, al uso social o a la identidad del lugar. Para el arquitecto, esto supone una oportunidad perdida para reforzar la vida comunitaria y el carácter urbano de la ciudad.

La reurbanización de Carretería constituye para Vindel un ejemplo de libro de este procedimiento. Aunque el proyecto se presenta como una intervención para mejorar el espacio urbano compartido, con zonas verdes, espacios de descanso y comunidad en el entorno público y mejora del entorno urbano, desde el Colegio de Arquitectos insisten en la falta de transparencia y de debate sobre el proyecto que ya han denunciado en ocasiones anteriores.

Vindel asegura que han solicitado el proyecto en varias ocasiones sin obtener respuesta. «No conocemos mucho porque no se ha dado transparencia al proyecto», señala apuntando que lo poco que han podido ver del diseño no les convence. Para una actuación de este calibre, la propuesta de los arquitectos conquenses es clara: un concurso público de proyectos. «Cuantas más propuestas haya, mejor», defiende, apostando por lo que la visión de cada profesional puede aportar a la calidad de vida de la ciudad.+

Un proyecto perdido de actuaciones urbanas en el centro de Cuenca

El presidente del Colegio de Arquitectos añade que Carretería debería ser el inicio de una regeneración más amplia del centro urbano, no una obra aislada. En este sentido señala que desde la organización profesional se planteó hace años una estrategia de intervención urbana basada en pequeñas actuaciones que se presentaron como «acupuntura urbana». Dichos planes se centraron en el centro de Cuenca, especialmente en el Parque San Julián y las calles aledañas como Tintes, Puerta de Valencia o Las Torres, aunque apunta que «podría extenderse a toda la ciudad».

En el plan se contemplaba el camino seguro a las escuelas, la nueva utilización de solares y espacios degradados. A pesar de que el presidente del órgano colegiado señala que «se presentó al Ayuntamiento», nunca se desarrolló. «No saben ni dónde la tienen», lamenta Vindel. Para el arquitecto, el problema no es técnico ni económico, sino de enfoque ya que mientras el urbanismo siga reduciéndose a cumplir cifras, Cuenca seguirá teniendo espacios públicos suficientes, pero sin un proyecto claro de ciudad.