Cubos, garrafas y esponjas jabonosas en las residencias de mayores de Cuenca para pasar el corte de agua

El Hospital de Santiago plantea gelatinas como alternativas de hidratación y acumula reservas para paliar el corte de suministro de agua.

El agua es un recurso esencial, más aún cuando se habla de personas mayores, uno de los sectores sociales a los que afectará especialmente el corte de del suministro de este viernes que alcanzará a buena parte de la ciudad de Cuenca. En el Hospital de Santiago, con cientos de residentes que requieren cuidados continuos, la previsión ante cualquier tipo de emergencia y la rápida reacción ante las noticias han sido claves para minimizar el impacto.

Su director gerente, Francisco López, reconoce que quedarse sin agua supone «un trastorno grande». Por ello, desde que supieron del corte han comenzado a llenar recipientes y a almacenar agua para garantizar tanto la atención a los residentes como el funcionamiento de la cocina. En concreto han conseguido acumular «unos 400 litros» llenando «cisternas, calderos y todo lo que pueda almacenar agua», explica. La prioridad ha sido disponer de reservas suficientes en las plantas y en la cocina para poder preparar las cenas, elaborar sopas para los pacientes que tienen dificultades en la masticación y atender las necesidades básicas de los mayores durante las horas sin suministro.

La higiene es uno de los aspectos más delicados. Muchos residentes presentan problemas de movilidad o incontinencia, lo que obliga a realizar aseos frecuentes tras los cambios de pañal. Para ello, el centro dispone de esponjas jabonosas de un solo uso, aunque siguen necesitando agua para completar la limpieza. Además, es necesario utilizar las reservas para mantener los baños en condiciones higiénicas. Otro de los retos es el lavado de toda la vajilla utilizada durante las comidas. Si la avería se prolongara más de lo previsto, la residencia contempla recurrir a platos, vasos y cubiertos desechables, material del que dispone habitualmente para celebraciones y actividades con los residentes.

La hidratación también adquiere especial importancia en una jornada marcada por las altas temperaturas. López recuerda que las personas mayores «no suelen pedir agua», por lo que el personal debe animarlas constantemente a beber. Como refuerzo, la cocina ha preparado una mayor cantidad de gelatinas, un recurso habitual que permite aumentar la ingesta de líquidos de una forma más atractiva para los residentes.