¡Que termine el teatro sobre la autovía Cuenca-Teruel!

J. Alberto Torrijos Regidor (Plataforma Cívica por Cuenca).

Prólogo.

Para comprender bien la obra teatral, hay que conocer su prólogo.

La autovía Cuenca-Teruel se concibió a finales del siglo XX como una actuación de “interés prioritario” desde la óptica de la economía nacional. Estaba concebida para que capturase un tráfico nacional que superase los 10.000 vehículos diarios, valor a partir del cual se considera socioeconómicamente rentable una autovía. La autovía Cuenca-Teruel era y sería una infraestructura beneficiosa para España ya que: a) Captaría tráfico del norte y noreste de España, desde Navarra a Cataluña. b) Captaría tráfico de una futura autovía Teruel-Alcañiz-Cataluña. c) Cargaría la actual autovía A-40 Cuenca-Tarancón, cuyo tráfico actual queda lejos de los 10.000 vehículos/día. d) Daría rentabilidad a una posible autovía Cuenca-Albacete, cuyo tráfico queda también lejos de esos 10.000 vehículos al día. e) Descargaría dos corredores que actualmente presentan saturaciones locales: el corredor del Mediterráneo y la autovía radial Madrid-Barcelona. f) Y, por supuesto, mejoraría los parámetros socioeconómicos de dos provincias: Cuenca y Teruel que necesitan inversión pública y privada para ello; una estimación grosera de la inversión pública que se produciría en fase de construcción de la autovía sería de unos 900 millones de euros; ello tendría una repercusión económica notable a nivel local aparte de los efectos que, más allá del proceso constructivo y por rentabilidad de la infraestructura a nivel nacional, tendría sobre ambas provincias.

Como esa autovía afectaba a más de una comunidad autónoma, la competencia para llevarla a cabo le correspondía al Estado. El ministerio de Fomento preparó el correspondiente estudio informativo. En dicho estudio se contemplaban varias alternativas para la autovía y entre ellas se eligió la que discurría por el actual corredor de la carretera nacional, ya transformado por el hombre, con servicios y afecciones de distinto tipo, y que, en consecuencia, presentaba un impacto ambiental sobre el medio natural muy bajo. No quedaba más que recibir la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) positiva para iniciar la redacción y ejecución de los proyectos y obras. Como actuación era de competencia estatal, la emisión de esa DIA le correspondía al Ministerio de Medio Ambiente; este debía consultar preceptivamente a varias entidades, entre ellas a las comunidades autónomas afectadas, analizar el resultado de las consultas y emitir la correspondiente DIA de acuerdo con su obligación constitucional.

Largo y extraño fue el proceso de esas consultas con las comunidades autónomas. En un principio se vio que a la comunidad valenciana no le interesaba esa infraestructura, poco después mostró indiferencia. Pero a partir del 2006, fue crucial que la comunidad castellanomanchega mostrase una oposición frontal a ella. Ambas comunidades usaron la misma estrategia: “sobrevalorar exageradamente el medio ambiente por el que discurría el corredor elegido como solución en el estudio sin dar alternativa alguna de trazado”. Lo que argumentaron las comunidades autónomas no hubiese tenido efecto si el órgano que tenía que emitir la DIA (el Ministerio de Medio Ambiente) hubiese instruido por sí mismo el expediente. Pero no fue así. Desgraciadamente se dio la circunstancia de que, en aquellos momentos, ambos gobiernos, el estatal con ZP y el castellanomanchego con Barreda (sucesor de Bono) eran del mismo partido político y el resultado de todo ello fue “un contubernio entre todos los actores principales que intervenían en la decisión sobre la autovía A-40 Cuenca-Teruel para que no se llevase a cabo”. Estando todos esos actores de acuerdo, sin más, se produjo la única y descabellada DIA- negativa sobre una autovía en la historia de la España democrática.

Algunos de los que lean este artículo, en este momento de lectura se preguntarán que si la actuación de la autovía Cuenca-Teruel era tan buena para todos, ¿por qué no quisieron llevarla a cabo? Para nosotros la respuesta es clara: “porque esa autovía discurre por un desierto demográfico con muy poca población que no da votos en el corto plazo electoral -5 años máximo-, aunque dé riqueza a la sociedad en su conjunto en el medio y largo plazo y, por otra parte, tampoco genera la propaganda electoral que les daría a los políticos autonómicos si la infraestructura se circunscribe en su propio territorio siendo ellos los titulares de su ejecución”. Por eso enterraron la autovía Cuenca-Teruel e iniciaron un teatro sobre su cadáver.

En la imagen de arriba se muestra imagen de la LIC-ZEPA de la Sierra de Altomira. La DIA de la Autovía de la Alcarria que atraviesa la LIC-ZEPA en unos 2,5 kilómetros dice: “El trazado de la autovía atraviesa «someramente» el LIC y ZEPA Sierra de Altomira a su paso por los términos municipales de Almoguera e Illana. Deacuerdo con el informe del Organismo Autónomo Espacios Naturales de Castilla-La Mancha, el proyecto discurre por unazonaque presenta un elevado grado de antropización, … y los posibles impactos los considera compatibles con las afecciones previstas sobre los valores naturales que motivaron la declaración de los Espacios Red Natura citados”.

En la imagen de abajo, imagen de la chopera al lado de la carretera del Cabriel (también LIC-ZEPA en su cauce de menos de 50 metros y por donde tenía que pasar la autovía Cuenca-Teruel. En este caso la DIA dice: «el impacto sobre esa parte de la Red Natura 2000 es significativoen relación con los criterios de laDirectiva92/43/CEE por lo que, de acuerdo al artículo 6 de la citadaDirectiva solo podría autorizarse el proyecto, por razones imperiosas de interés público de primer orden «.

Empieza el teatro

Después del entierro comienza un teatro que llevamos 17 años viendo con escenas repetidas. Nuevo estudio informativo en el 2009. Idas y venidas periódicas con el medio ambiente. Mucho paripé de falsa preocupación por una despoblación (que existe y va a más) y por una supuesta barrera ambiental (que no existe). Dentro del aburrimiento general, hay que reconocer que este teatro ha tenido algunos momentos cómicos, como cuando la ministra Raquel Sánchez dijo en el Congreso que habían estudiado medioambientalmente 3 millones de kilómetros cuadrados del corredor Cuenca-Teruel (6 veces la superficie de España, ¡bárbaros conocimientos geográficos sobre España de la socialista catalana!). Ha habido momentos rocambolescos como cuando Pedro Sánchez (candidato a superar históricamente a Fernando VII en felonía) se comprometió a impulsar la A-40 con Teruel Existe para conseguir su investidura (una vez conseguida, olvidó el impulso). Y ahora, con Óscar Puente, momentos burlescos como cuando, con respecto a la A-40, ha dicho: “no todos los días tiene uno la solución inmediata a las cosas”. Pues bien, sobre esto último podemos darle una “solución inmediata” y, además, “óptima” al escapista y burlón ministro, a modo de desenlace teatral.

El desenlace

Sí, existe una solución inmediata y óptima. La solución está en nuestras propias leyes (concretamente en los artículos 106.2 y 47.2 de la Ley 39/2010 de Procedimiento Administrativo). Se trata, simplemente de revisar y reconocer que el acto de trámite de la Declaración de Impacto Ambiental sobre la autovía Cuenca-Teruel en un “acto nulo de pleno derecho” por haber vulnerado la Constitución y otras leyes (la lista de vulneraciones es larga). Esa DIA es un documento falso por mentir y ser incoherente respecto a sus valoraciones sobre el medio ambiente, incumpliendo varias leyes ambientales. Esa DIA es un documento inválido porque el órgano emisor del mismo no cumplió su misión de instruir con criterios propios la DIA; tal como impone con rotundidad y claridad la Sentencia del Tribunal Constitucional 13/1998 «El contenido de los informes (los de las CCAAs incluidos) deben ser ponderados expresamente por la autoridad estatal a quien corresponda formular la DIA -en este caso, era Ministerio de Medio Ambiente- y por el órgano autorizante del proyecto -en este caso, era el Ministerio de Fomento”. Es decir, simplemente aplicando nuestras propias leyes, no quedaría más que desenterrar el corredor propuesto en el estudio del 2008, sacar al muerto, resucitarlo e ir redactando los proyectos, aprovechando lo existente hasta donde se pueda, e iniciando las obras. Y así, por fin, llegaría el esperado final de este pesado teatro.

Imagen de autovía de Leizarán (Navarra- Guipúzcoa) a media ladera, ETA impuso ese trazado en contra del trazado propuesto por la administración que iba por el valle antropizado de Leizarán; el trazado (carísimo) supone una sucesión de túneles y puentes con una pendiente del 6% en gran parte. El trazado que se propuso de la autovía Cuenca-Teruel discurre mayormente por los valles del Cabriel y Turia que albergan las carreteras N-420 y N-330 y otras infraestructuras; solo puntualmente presenta pendientes del 6%. Por poner pegas en la DIA de la autovía Cuenca-Teruel, se decía que el terreno por donde iba la autovía era «muy abrupto»,¿Cómo habría que calificar al de Leizarán? Por otra parte, por tener más impacto ambiental, se desechó el corredor norte de la autovía Cuenca-Teruel de unos 100 Km (50 minutos de viaje) y nadie protestó. Como se ve, ha habido una diferencia de trato notable entre las dos autovías que, en esta comparación, se justifican por discurrir la autovía Cuenca-Teruel por un territorio pobre y despoblado (no da votos) y que históricamente no ha sido tan atendido como otros y, claro es, por no existir, afortunadamente, en este caso, una asociación como ETA para imponer sus criterios.

El epílogo.

Esta obra teatral propicia un epílogo que muestre ideas generales que vayan más allá de sí misma.

La DIA sobre la autovía Cuenca-Teruel, junto con otras DIAs actuales nos dan una primera lección que convergen en lo siguiente: “el medio ambiente es, en frecuentes casos, un mero instrumento para movilizar o justificar intereses políticos o económicos”. Han aparecido DIAs negativas que tenían que haber sido positivas, como es el caso de la autovía Cuenca-Teruel, pero también se han producido, por intereses económicos, DIAs positivas que tenían que haber sido negativas (por ejemplo, las del caso Forestalia sobre las centrales energéticas del Maestrazgo, en el que hay personas encausadas en vía penal por delitos prevaricación, cohecho, tráfico de influencias y otros).

La historia de la autovía Cuenca-Teruel da una segunda lección que, además, sugiere ejercicios de pensamiento para los ciudadanos. La segunda lección converge en la siguiente idea: “el poder ejecutivo, el estatal, el autonómico o el local, se salta descaradamente la legalidad vigente por sus intereses políticos y parece incapaz de enmendar su conducta”. Ejercicios de pensamiento para los ciudadanos, por ejemplo, serían: ¿son necesarias las comunidades autónomas?,

¿las comunidades autónomas son un obstáculo en la planificación nacional a largo plazo?, ¿convendría enmendar la figura del sufragio universal en la democracia para, en este caso, enmendar el círculo vicioso votos-población?,

¿qué puede hacer el pueblo llano para reaccionar contra las felonías del poder político? ¿Para qué sirven las leyes, si los que intervienen en crearlas se las saltan?, … cualquiera de estas preguntas tiene enjundia.

Por último, ¿qué futuro le espera a la autovía Cuenca-Teruel? Por lo que hemos ido viendo en los más de 30 años últimos, con los actuales gobiernos, estatal y autonómico, su futuro es “la nada y más teatro”.

Nota: si alguien quiere tener más información sobre este tema puede contactar con [email protected]