Las previsiones apuntan que campaña cerealista en la provincia de Cuenca afronta un recorte de producción significativo debido al impacto del calor extremo registrado en las últimas semanas de mayo y principios de junio. Según las estimaciones trasladadas por ASAJA Cuenca, la cosecha podría situarse en torno a las 800.000 toneladas, frente a las previsiones iniciales que apuntaban a un volumen superior, en el entorno de las 900.000 toneladas o incluso el millón.
Así lo ha explicado a Voces de Cuenca el secretario general de la organización agraria en la provincia, Manuel Torrero, quien detalla que la campaña ha pasado en apenas unos días de un escenario de cierto optimismo a otro mucho más conservador. El motivo principal es la subida de temperaturas, que ha acelerado de forma prematura el proceso de maduración del cereal, afectando directamente al llenado del grano y, por tanto, a su rendimiento final por hectárea. «El proceso de maduración se ha acelerado en exceso y eso va a mermar el peso específico del grano, con lo cual los rendimientos van a bajar por debajo de lo habitual», ha señalado Torrero, que advierte de que el calor sostenido y la ausencia de precipitaciones están siendo determinantes en la recta final del ciclo.
El impacto del estrés térmico y la falta de humedad no se limita al cereal según ha apuntado Torrero. Las leguminosas también están viéndose especialmente afectadas en la provincia, hasta el punto de que en algunas zonas no se prevé ni siquiera su cosecha según el responsable provincial de la organización agraria. Torrero explica que el retraso acumulado por las lluvias de primavera, unido a la posterior llegada del calor intenso, ha impedido un desarrollo vegetativo normal. En consecuencia, en determinadas áreas no se ha producido un correcto llenado de la vaina, lo que compromete seriamente la recolección. «En muchas zonas de la provincia las leguminosas no se van a poder cosechar por la falta de crecimiento vegetativo y la ausencia de llenado del grano», apunta, subrayando que se trata de «otro año perdido» para este cultivo en parte del territorio conquense.
Cuenca, gran potencia cerealista
Más allá de la coyuntura de esta campaña, el cereal mantiene un peso estructural clave en la agricultura provincial. Cuenca es, según ASAJA, la principal provincia productora de cebada de España, con una superficie muy relevante destinada a cultivos herbáceos. En total, la provincia suma alrededor de 350.000 hectáreas de cebada y entre 30.000 y 35.000 de trigo, lo que sitúa el conjunto de los herbáceos —incluidos otros cereales y leguminosas de invierno— en torno a las 400.000 hectáreas, más de la mitad de la superficie agraria útil de Cuenca. «Estamos hablando de una repercusión importante en la renta de las explotaciones de la provincia», ha subrayado el responsable de ASAJA Cuenca.
El comportamiento de esta campaña se enmarca en un contexto más amplio de volatilidad meteorológica. Según las estimaciones de Cooperativas Agro-alimentarias de España, la producción nacional de cereales caerá un 22,83% en la campaña 2026/27, hasta los 20,5 millones de toneladas, aunque se mantendría en niveles medios históricos. El descenso se concentra especialmente en los cereales de invierno, con una caída destacada en cultivos como el trigo blando (-25,1%) y la cebada (-26%), ambos afectados por la reducción de rendimientos medios debido al estrés hídrico y térmico. En Castilla-La Mancha, la previsión apunta a descensos del 23% en trigo blando y del 21% en cebada, un comportamiento que, según ASAJA Cuenca, se reproduce de forma similar en la provincia.
Cuenca, entre las zonas más afectadas de Castilla-La Mancha
Torrero señala que el impacto del calor ha sido especialmente acusado en las zonas más septentrionales de la región, entre ellas Cuenca y Guadalajara, donde los cultivos venían con cierto retraso tras la primavera húmeda. Esa combinación de exceso de humedad inicial y posterior calor extremo ha provocado una aceleración del ciclo vegetativo y una maduración incompleta del grano, lo que reduce el rendimiento final. «El cultivo venía muy bien, pero estas temperaturas han provocado una maduración precoz y un llenado incompleto», resume el dirigente agrario.
Más allá de la producción, el sector afronta también un problema de rentabilidad. ASAJA Cuenca advierte de que los precios actuales del cereal no compensan los costes de producción, especialmente en campañas con menor rendimiento como la actual. «Ahora mismo no es rentable. Con estos precios y con una producción corta, los costes pesan mucho más», afirma Torrero, que reclama mecanismos de protección de precios y una mayor estabilidad del mercado frente a la competencia de importaciones. La organización agraria insiste en la necesidad de reforzar medidas que garanticen la viabilidad del sector primario y eviten que la situación de dificultad actual se convierta en estructural, en un contexto en el que la meteorología sigue siendo el principal factor determinante de la producción.













