El sector resinero de la provincia de Cuenca no aplicará subidas de precios en la campaña de 2026 pese al fuerte incremento que están experimentando los derivados del petróleo en los mercados internacionales. El presidente de la Asociación de Resineros de Cuenca, Honorio Gallego, ha subrayado que el precio ya está cerrado en 1,14 euros por kilo y no se modificará en un contexto marcado por el recorte del suministro mundial de petróleo por el conflicto entre Irán y Estados Unidos.
La colofonia, uno de los principales productos derivados de la resina de pino natural, y los derivados del petróleo «se utilizan prácticamente para lo mismo», explica el presidente de los resineros conquenses. Aunque sería «mucho más ecológico» trabajar con la resina porque «son muy contaminantes», adhesivos, pinturas y otras tantas posibilidades que ofrecen ambos materiales se hacen tomando como base el petróleo porque «es mucho más económico, no tiene otra explicación».
Aunque la resina sube su precio es «una de las pocas veces» que se sitúa por debajo de los derivados del petróleo
Los derivados del petróleo, principal competidor de la resina natural, han aumentado su precio «en torno a un 30% en mercados de referencia como China». Gallego ha explicado que aunque la colofonia ha pasado de unos 1.200 euros por tonelada en febrero a cerca de 1.900 euros en la actualidad, aunque «es una de las pocas veces en las que los derivados de la resina están más baratos que el petróleo». Esta subida que debería suponer una ventaja para el sector local no se va a traducir en un incremento de los precios. «Podría estar perfectamente en 1,60 o 1,70 euros, pero nosotros lo tenemos fijado y no nos va a afectar nada en positivo», ha señalado.
Ese precio cerrado supone un blindaje de cara a imprevistos como los incendios que puedan afectar al sector. Aunque ahora la variable internacional supone una nueva carta interesante para las ganancias de los resineros «no nos hemos planteado subidas a posteriori, de la misma forma que otros años cuando cerramos los precios baja el precio después y tampoco nos bajan el precio a nosotros». Aunque la disyuntiva se plantea para la campaña de 2027, en la actual anualidad la situación se mantendrá estable.
Cuenca, una oportunidad de potencial productivo en un tejido empresarial del sector debilitado
Aunque la provincia de Cuenca tiene un elevado potencial productivo gracias a la gran extensión de pinares, la actividad está en retroceso por motivos económicos. «Hay gente que todavía no tiene claro si se va a trabajar este año o si no va a trabajar por los precios», explica Gallego. Actualmente quedan «unos 30 resineros», frente al más de un centenar que había hace poco más de una década. Para que la actividad sea rentable, el precio debería situarse en torno a 1,60 euros por kilo, muy por encima del actual. El tejido del sector en Cuenca está formado exclusivamente por autónomos con empresas unipersonales que, en su mayoría, utilizan la resina como actividad complementaria.
En cuanto a la industria transformadora, el presidente de los resineros conquenses ha señalado que en la provincia solo opera una empresa, lo que contrasta con territorios como Castilla y León, especialmente Segovia, donde existe mayor desarrollo. Las diferencias a juicio de Gallego se explican porque en la provincia castellanoleonesa hay «mayor producción, pinos más seleccionados y montes más preparados para la producción de la resina». «Aquí todo lo que tenemos para producir es regeneración natural», explica, mientras que en Segovia «hay unas calles ya establecidas donde pueden pasar vehículos para poder trabajar más cómodamente». En Cuenca la producción por pino ronda los 2,800 a 3 kilos, mientras que en Segovia la producción se sitúa en unos 4 kilos. En este sentido, la orografía del terreno también juega un papel importante pues «trabajamos en una altitud mayor que ellos, la resina necesita calor y por tanto las producciones son inferiores».
A esta situación se suma la falta de apoyo institucional. Aunque la Diputación ha impulsado algunas ayudas en los últimos años, desde la Asociación lamentan la ausencia de respaldo por parte de la Junta de Comunidades y del Estado. «Los precios están muy bajos y la gente abandona para dedicarse a otros trabajos», ha explicado. Pese a las dificultades, desde la Asociación confían en que el contexto actual, marcado por la transición hacia materiales más sostenibles, impulse el uso de la resina natural. «Esperemos que coja fuerza y que las industrias tengan más en cuenta su valor frente a los derivados del petróleo», ha concluido Gallego.














