La Unión Balompédica Conquense se ha reencontrado este domingo con la victoria tras vencer 2-1 al Yugo Socuéllamos en La Fuensanta. Ha sido un partido en el que los blanquinegros han sabido ser eficaces en un tramo especialmente inspirado y claros dominadores de espacios, tiempos y juegos durante prácticamente todo el partido… hasta prácticamente el final. En el minuto 89 Marcos Legaz acortó distancias para los manchegos, que todavía tuvieron tres acercamientos más repletos de peligro en el tiempo de descuentos, obligando a los serranos a sufrir lo que no habían sufrido hasta entonces y terminar prácticamente pidiendo la hora.
Pero bien está lo que bien acaba y con este triunfo el Conquense ya tiene prácticamente resuelta su clasificación al playoff de ascenso a Primera Federación a falta de tres jornadas. Su rival, por el contrario se despide de la opción de salvarse directamente y solo aspira ya a poder jugar el playout.
El comienzo del encuentro fue el periodo más igualitario en sensaciones y acciones, casi un poco de tanteo entre unos y otros. Pero esa fase no se prolongó mucho más de 20 minutos porque el equipo de Rober Guitierrez comenzó pronto a apretar. Bien con jugadas trenzadas por el interior o con rápidas aproximaciones por el exterior iba haciéndose con el control para satisfacción de un graderío local muy poblado. En torno al minuto 40 fueron dos brillantes actuaciones del meta visitante, Adri López, los que evitaron los primeros goles en sendos ‘mano a mano’ con Kain y Mario Rodríguez.
Al descanso se llegó con el 0-0 inicial, pero a pesar de ello reinaba la convicción de que antes o después el Conquense se iba a poner por delante, dada la evidente superioridad que estaba aplicando. Hubo primero una falsa alarma (un tanto anulado a Perea por una falta previa en un córner) y no tardó en llegar la recompensa. En el minuto 52 de partido, Ale Sánchez protagonizó un jugadón al recuperar el esférico, avanzar y rematar a mucha distancia. El tiro iba fuerte pero quizá demasiado bajó y centrado. Ahí apareció la fortuna porque la pelota tocó en el defensor Carlos García, quien la desvió al alza y propició una vaselina contra la que poco pudo hacer el portero del Socuéllamos.
El 1-0 fue un acicate para los de Cuenca que, lejos de conformarse o especular, se lanzaron sin remilgos a por el segundo. Lo marcó Isuskiza en el 55 de cabeza, peinando como si fuera Llongueras un centro bien templado de Mario tras un saque en corto de un córner. Otra muestra de lo bien que este conjunto ensaya las jugadas a balón parado.
Ya con dos goles de distancia, la Balompédica se desató de cualquier nervio que hubiese podido atenazarle y jugó probablemente sus mejores minutos: feliz, solvente, calibrando el tiempo del partido como el que maneja las manillas de un reloj. Pero había que darle la vuelta entera a los 90 más añadidos y, como está escrito, en el 89 se acercó el Socuéllamos en un último y casi inédito boqueo.
No ejerció el Conquense todo el control que se hubiese imaginado para este arreón final pero sí el suficiente para mantener el resultado y dejar los tres puntos en su ciudad.














