Dicen que las nuevas tecnologías están acabando con el pensamiento crítico, además de provocar miles de informaciones en la actualidad que acomplejan la reflexión. Las humanidades es esa disciplina que puede convivir con ellas manteniendo su esencia, porque las máquinas no pueden vivir sin la parte humana del ser. Sin embargo, es uno de los retos a los que se enfrentan los humanistas hoy en día, el contexto hipertecnológico, así como el relato único.
A pesar de ese prejuicio que hay sobre las humanidades, estos estudios cada día son más necesarios, ya que su multidisciplinaridad ofrece la posibilidad de obtener un conocimiento mucho más profundo en áreas mucho más plurales. Así lo define en una entrevista a VOCES DE CUENCA la profesora de Historia del Arte del Grado de Humanidades e Historia Cultural de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) en el campus de Cuenca Bárbala López, que además ha sido la madrina de la última promoción que se ha graduado.
¿Qué ha supuesto para ti ser la madrina de esta última promoción?
Por supuesto ha sido un honor amadrinar a esta decimotercera promoción de Grado en Humanidades e Historia Cultural. Intenté transmitir en las palabras que les dirigí en el acto los retos a los que se van a enfrentar una vez que han dado por concluida su andadura académica en nuestra facultad y en el grado. Todos estos retos que nos ofrece el desarrollo vertiginoso de la tecnología, de la inteligencia artificial y sobre todo la necesidad de que sigan formándose y de que se desarrollen como humanistas comprometidos, que sean capaces de identificar, desvelar esas evasiones, distorsiones y muchas veces falacias de los relatos únicos que amplifica, en muchos casos, el algoritmo. También, que sean humanistas conscientes de esos retos que nos acucian que estén preparados para darle respuestas. La facultad se ha capacitado en muchos aspectos para ello, pero por supuesto en mi discurso yo les animé a seguir con ellas, porque son muy necesarias las humanidades, más que nunca creo que son necesarias. Tenemos muchos retos en nuestra sociedad actual que les capacitan el pensamiento crítico, el pensamiento lateral, esa capacidad para resolver problemas complejos que creo que se vislumbran en las carreras de los graduados en Humanidades.
«Los humanistas tienen que identificar distorsiones de relatos únicos que amplifican el algoritmo»
De todos los retos que me has mencionado, ¿cuál sería el más difícil de encarar en el futuro para los alumnos que se acaban de graduar?
Por supuesto el contexto hipertecnológico en el que nos encontramos ahora mismo, pero también enfrentar el pensamiento único o el relato único, que fue quizá el hilo conductor de todo el discurso. Esa necesidad de multiplicar los relatos para huir de esa historia única o de esa narrativa única y crear historias mucho más plurales desde las humanidades. Todo ello en contacto o puesto en el nuevo contexto en el que nos movemos ahora, que es muy complejo e incierto en muchos aspectos.
Me has dicho también que la facultad ha evolucionado y se ha adaptado a estos nuevos retos, ¿cómo lo ha hecho?
Llevamos trabajando ya muchos años en ello, pero quizá de una manera mucho más decidida en estos últimos años. Evidentemente, nosotros como docentes no podemos mantenernos ajenos a esta realidad, y también a la manera en la que los alumnos demandan formarse dentro de las humanidades. Gracias también al Grupo de Aprendizaje de Inteligencia Artificial, GAIA, que es un grupo de innovación docente de la Universidad de Castilla-La Mancha que está coordinado por el decano de nuestra facultad, por José Luis González Geraldo, y cuyo propósito está focalizado precisamente en la investigación, en la divulgación y en la aplicación de la inteligencia artificial de una forma ética, que yo creo que esto es una de las claves en el ámbito educativo.
No solamente promueve metodologías innovadoras, sino que también forma al profesorado y al estudiantado. Nos permite también a nosotros como docentes, y también por extensión al propio alumnado, evaluar el impacto de la inteligencia artificial, de estos contextos hipertecnológicos, cómo evolucionan desde el punto de vista académico y también en la construcción de nuevos contenidos que sean más atractivos y útiles a los alumnos para crear esa formación nueva, y capacitarles también en esas nuevas habilidades que deben desarrollar en el futuro.
«En tecnología hay capacidades que cuesta replicar y las humanidades hacen que sea más humana»
Hablando de la inteligencia artificial, ¿está trayendo beneficios para las humanidades?
Por supuesto. Los saberes humanísticos en general no son estancos ni son finitos y, por supuesto, no son abstractos. Son al revés, son multidisciplinares, están en constante cambio y además están anclados a la realidad y a las personas. Por lo tanto, este nuevo escenario tecnológico en el que nos encontramos, muy determinado por la inteligencia artificial, también está dentro de lo que nosotros debemos hacer y debemos aprovechar también para el desarrollo de las humanidades. Creo que la inteligencia artificial nos ofrece aspectos con respecto a la gestión de datos que, como humanos, tardaríamos muchísimo tiempo, pero evidentemente también nos ayuda a incorporar también esas otras habilidades con las humanidades que permiten interpretarlos, que permiten detectar sesgos y aprovechar esas posibilidades que son múltiples en el ámbito de las humanidades, de distintas disciplinas humanísticas, sin perder la esencia que tienen nuestras humanidades y todas esas capacidades que nosotros podemos ofrecer a este mundo tecnológico.
Es más, las empresas tecnológicas cada vez están demandando más perfiles humanísticos y es porque las humanidades están imbricadas indisolublemente con la realidad. En la tecnología todavía hay ciertas capacidades que le cuesta replicar y las humanidades hacen que esa tecnología sea más humana, que es lo que aportan estos perfiles humanísticos. Indudablemente para nosotros, las posibilidades que nos ofrece la inteligencia artificial en las distintas disciplinas son enormes.
En la era de la postverdad, ¿cómo pueden las humanidades afrontar este problema?
Resolviendo. Lo primero, aportando esa mirada crítica, ese pensamiento lateral, resolver problemas complejos, también esa flexibilidad cognitiva que tenemos los humanistas, la multidisciplinariedad de nuestras disciplinas que nos permiten aplicarlas también a contextos muy diferentes. Y, además, es que es muy necesaria esa visión ética de ese desarrollo tecnológico, yo creo que es fundamental y eso lo proporcionan las humanidades.
En su opinión, ¿cómo está actualmente las humanidades?
Ahora mismo está en un proceso de adaptación a estas nuevas realidades sin que esto suponga una pérdida de la esencia de las disciplinas humanísticas, pero evidentemente en un mundo en el que se consume todo muy, muy rápidamente, pagadas de la posverdad, de esta desinformación también que hay. Cada vez tenemos más acceso a la información, nunca antes hemos tenido tanto acceso a la información, pero gestionarla, saber discernir entre esos discursos de pensamiento único e ir más allá, yo creo que las humanidades están desarrollándose también ahora mismo para poder enfrentar estos nuevos retos de los que hablábamos antes, de la sociedad actual.
¿Qué ventajas tiene estudiar este grado y concretamente en una ciudad como Cuenca?
Yo estudié la Licenciatura en Humanidades en esta facultad y desde 2019 he desarrollado mi carrera docente investigadora también en esta facultad. Si yo comparo mi formación en Humanidades en el momento en el que yo la estudiaba a la formación que tienen los alumnos ahora, veo elementos que siguen existiendo, como esa importancia de la multidisciplinaridad de los saberes, pero evidentemente han cambiado otras cosas. Nosotros como facultad y en el grado concretamente, tenemos unos grupos bastante reducidos, lo que nos ofrece la posibilidad de estar en contacto directo con los alumnos, crear una relación entre el profesorado y el alumnado tremendamente cercana, implicarlos directamente en su propio conocimiento. Sacar, digamos, que esta experiencia que nosotros vivimos en las aulas fuera de ellas, acercarnos directamente al patrimonio cultural en el más amplio sentido de la palabra, porque Cuenca, la ciudad, el territorio, nos permite no solamente acercarnos a la arquitectura, al arte, sino también a ese otro patrimonio cultural, tanto material como inmaterial, que podemos descubrir a través de los archivos, a través de las bibliotecas, a través de los museos, por supuesto. Además, llevar también todas estas experiencias a unas realidades y a unas geografías más alejadas. Yo creo que los grupos pequeños permiten crear dinámicas y metodologías mucho más cercanas, muchísimo más también enriquecedoras y participativas de los alumnados, que no sería posible a lo mejor en un grado con grupos muchísimo más amplios. Además, con un profesorado comprometido y en constante formación también para adaptarse a estas nuevas realidades.
«El patrimonio de Cuenca permite interconectarnos con realidades más cercanas»
He visto que eres profesora de Historia del Arte. ¿Qué importancia tiene esta rama concretamente en la provincia?
Entramos en contacto y nos aprovechamos también de todo ese patrimonio artístico que tenemos en la provincia. Esto lo que nos permite es conectar o interconectar este conocimiento artístico universal o global con esas otras realidades mucho más cercanas. Acercarnos directamente a esas obras de arte que muchas veces es difícil captar los matices dentro del aula y a través de una pantalla. Sin lugar a dudas, son una de las experiencias que más valoran nuestros alumnos y además que se concibe siempre, porque yo no concibo la historia del arte como una disciplina al margen del resto de las humanidades. Es decir, para entender la historia, para entender el arte, es necesario también contemplar otras perspectivas: perspectiva artística, perspectiva antropológica, geográfica, filosófica. Incluso psicológica. Todo eso es lo que nos ofrece, o lo que yo pretendo transmitir en mis aulas a los alumnos en la enseñanza de la Historia del Arte. Y además, no dar esas respuestas conclusivas, sino generar en ellos esa capacidad para crear preguntas cada vez más profundas y partir de lo general a nuestro territorio y vuelta otra vez a lo a lo global, a lo universal.


Bárbara, ahora que los estudiantes ya han terminado la PAU y están en proceso de saber qué estudiar en los próximos años, ¿qué guía práctica les darías para que les interese estudiar Humanidades?
Yo les animaría claramente que si tienen algún interés en las disciplinas humanísticas, que opten por las Humanidades, precisamente por el esto que te acabo de decir, porque esta multidisciplinaridad les ofrece la posibilidad de obtener un conocimiento mucho más profundo en áreas mucho más plurales, independientemente de que tengan más interés en historia o en antropología o en literatura o en cualquier otra área, mucho más que si estudian una disciplina sola. Además, los saberes interconectados siempre ofrecen un conocimiento más significativo a los alumnos. La cercanía, por supuesto, también que ofrece nuestra facultad, el entorno que es muy proclive y propicio para crear esas otras experiencias significativas dentro y fuera del área.
Por último, ¿qué prejuicios crees que tiene este grado y cómo se pueden derribar?
Creo que esto parte de ese tópico que se ha ido creando a lo largo de los años de que las humanidades no tienen valor, que están ancladas en el pasado, con lo cual no hay ninguna conexión con la realidad, y es todo lo contrario. Por supuesto, partimos del pasado, pero lo reexaminamos continuamente desde las humanidades. Esto nos da nuevas respuestas y a su vez plantea nuevas preguntas. No es verdad que estén infravaloradas o que tengan pocas salidas laborales. Todo lo contrario, la empleabilidad y los perfiles plurales de nuestros egresados así nos lo refrendan. Esos tópicos solo se pueden derribar a través de la divulgación de lo que nosotros hacemos, de las experiencias también de nuestro propio alumnado. También animando a que se acerquen a nuestra facultad, que opten por estudiar Humanidades en nuestra facultad porque verdaderamente realmente hay muchísimos perfiles que se están añadiendo, perfiles tecnológicos también ligados con las humanidades que en un futuro inmediato y a muy corto plazo van a ser muchísimo más demandados.














