Las rebajas de verano están a la vuelta de la esquina. Es el momento de conseguir ese artículo que viste en una tienda pero que su precio te impidió comprarlo. Las ofertas y los descuentos son protagonistas de una campaña que sigue atrayendo a miles y miles de compradores. Hay firmas como Mango que este lunes adelantan los descuentos a sus socios con un 20% en tiendas físicas y online. Es una estrategia para competir con el resto de marcas en el mercado digital, aunque las tiendas siguen siendo la principal fuente de ingresos. «La gente se espera cada vez más a que haya ofertas. Los conquenses somos muy rebajeros», relata una de las dependientas de esta firma, Montse González a VOCES DE CUENCA.
Esta semana arranca la bajada de precios y en esta cadena de moda situada en la calle Cervantes, 17, el establecimiento se prepara para recibir a los consumidores. «Todo está ordenado por prendas», asegura González. «En esta parte las americanas, aquí los vestidos y allí los pantalones», indica mientras señala los percheros llenos de ropa rebajada. «Los clientes vienen a mirar y se llevan lo primero que pillan», comenta. Las compras online no eclipsan los escaparates a pie de calle. «No se pierde el pasar, mirar y probarse», dice.
María Yuste es una clienta de mediana edad y este lunes ha pasado a la tienda a buscar ofertas. «Me gusta darme una vuelta y si encuentro algo que me guste me lo llevo, pero nunca preparo un presupuesto. Hay veces que no hay nada», dice mientras ojea la sección de los vestidos de verano y se da la vuelta a saludar a una conocida. Es el mismo caso que el de Mercedes, otra clienta que asegura a este periódico que tampoco viene a buscar ninguna prenda en concreto. «A mí si me gusta algo, veo que tiene descuento y me parece una ganga, lo compro», dice. «No vengo porque sean las rebajas pero a veces encuentras ropa a muy buen precio», concluye.
Las tiendas físicas continúan ganando la batalla a Internet por la facilidad y el acceso a las prendas que tienen los clientes. «Además, esto es una cadena y, si la gente no comprara, nos quedaríamos sin tienda. Mejor que la gente se pase», relata. De todos modos, González señala que no todas las prendas tienen descuento. «Las de nueva colección y los artículos que ya tienen promociones no se incluyen en las rebajas». Los accesorios como los bolsos, las gafas de sol o los perfumes también bajan de precio.
Rebajas pero con el IPC al 3,2%
El arranque de las rebajas de verano llega en un contexto de presión sobre la economía doméstica. Aunque el precio de la ropa y el calzado ha disminuido en el último año, el IPC se sitúa en el 3,2% desde mayo del año pasado y, en muchos casos, reduce la capacidad adquisitiva de los hogares. Según los datos nacionales que recoge la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el 61% de las familias españolas vive al día sin margen para el ahorro y un 33% reconoce tener dificultades para adquirir ropa, según el Estudio de Solvencia Familiar que realiza todos los años este organismo.
En este escenario, los descuentos estivales representan una oportunidad perfecta para acceder a productos necesarios a precios más asequibles. Las tiendas del barrio son una buena opción, al igual que las grandes cadenas. No obstante, la OCU recuerda que el hecho de que un producto esté rebajado no implica una merma en los derechos del consumidor. La normativa vigente garantiza que las condiciones de garantía, seguridad y calidad deben ser exactamente las mismas que en cualquier otro periodo de venta. Para contribuir a ello, la organización ofrece cinco recomendaciones básicas:
- Planificar las compras. Elaborar una lista de necesidades ayuda a evitar decisiones impulsivas. De este modo se favorece un consumo más responsable y ajustado al presupuesto familiar.
- Verificar los precios. El precio rebajado debe ir acompañado del precio anterior, que debe haber estado vigente al menos durante un mes. Si hubo varios precios, se tomará como referencia el más bajo.
- Informarse sobre la política de devoluciones. En tiendas físicas no existe obligación de aceptar el reembolso salvo defecto del producto. En cambio en las compras online, el consumidor dispone de un plazo de 14 días para desistir sin justificar el motivo.
- Priorizar comercios adheridos al sistema arbitral de consumo. Este sistema permite resolver conflictos de forma rápida, gratuita y eficaz, reforzando la confianza en el proceso de compra.
- Conservar el ticket. Es esencial para poder ejercer sus derechos en caso de que sea necesario. Además, todos los establecimientos deben disponer de hojas de reclamaciones. Si no las tuvieran debe aviarse a la policía municipal.
En caso de que estos derechos no se respeten, la OCU anima a los consumidores a utilizar la plataforma Reclamar, una herramienta que permite canalizar quejas de manera formal e incluso darles visibilidad pública. De este modo, se fomenta la transparencia en el mercado, se protege a otros consumidores y se incentiva a las empresas a mantener estándares adecuados de legalidad, calidad y servicio.














