El Vítor de Horcajo de Santiago se prepara para llenar las calles del municipio de fervor, devoción y recuerdo

Un mar de personas se agolpa cada año para vitorear a la Virgen Inmaculada, cuyo estandarte portará este año José Manuel Arquero.

La melodía del canto de la Salve estremece a todos los hocajeños y horcajeñas en el mes de diciembre, momento en el que la devoción, la fe y la tradición toman forma de intensidad y un mar de personas que se agolpan para vitorear el estandarte de María Inmaculada desde su salida por la Puerta del Sol de la Iglesia Parroquial de Horcajo de Santiago. El vítor es una de las tradiciones con más arraigo de la provincia de Cuenca y que en mejor estado de salud se encuentra dado al impulso incansable de los jóvenes que continúan el fervor de sus antecesores y perpetúan su legado. La tradición se mantiene intacta desde el siglo XVII en este municipio y perdura a lo largo de los años sin perder fieles con una inmensa lista de espera para ser Portadores de Estandartes y Borlas que llega al próximo siglo.

En esta ocasión, el honor de levantar el estandarte de la Virgen a caballo lo más alto posible para honrar a los que ya vitorean desde el cielo ha recaído en José Manuel Arquero Avilés, quien confiesa que fue hace más de treinta años cuando se arrodilló ante la Inmaculada y fue al Ayuntamiento a apuntarse para ser portador. Un sueño que se cumple este 2025 y en el que Arquero comenta que tendrá especialmente presentes a las personas que le enseñaron «a sentir y vivir esta devoción» aunque ya no estén con él. El portador del estandarte nombra a sus padres, Rosario y Nino y a su abuelo Julio, quien hace ochenta años tuvo el honor de portar este mismo estandarte, un momento que Avilés recoge como «ejemplo y guía». El portador reconoce que durante el año ha descubierto un Vítor diferente, «más callado, casi invisible, pero fundamental para que todo sea perfecto» en el que reconoce a las personas «entrañables y generosas» que ofrecen su ayuda sin
pedir nada a cambio y «con una entrega admirable». Desde la sacristía hasta la Puerta del Sol, el estandarte será llevado por el Portador, César García Martínez, quien realizará el primer y más solemne tramo del recorrido, uniendo el grito del templo con la emoción del exterior.

El estandarte de la Inmaculada es el símbolo más sagrado del Vítor así como el corazón de la noche del 7 de diciembre y cada año es una familia horcajeña quien lo dona como muestra de fe, gratitud y continuidad. En esta ocasión, este honor corresponde a la Familia Martínez Oliva, que lo ofrece en nombre de sus mayores y de todo el pueblo. Junto a Arquero desfilarán también a caballo los portadores de borlas, que este año son José Luis Roldán López, que participa en recuerdo de su madre Isabel y Natalia Campos López, que porta la borla en honor a su madre Águeda, una de las pioneras en este papel.

Juntos, sus nombres pasarán a la historia de esta tradición en la que vive la identidad de Horcajo de Santiago, un municipio que  abre sus puertas a quienes desean compartir tradición, emoción y fe en un ambiente único e inolvidable. Además de la procesión, el momento clave de la festividad, los horcajeños continuarán sus tradiciones con instantes tan especiales como la tradicional Ofrenda Floral en honor a la Virgen Inmaculada Concepción, patrona y guía espiritual del pueblo. En este momento, Horcajo de Santiago se vestirá de colores y aromas para expresar su devoción de forma participativa con todo aquel que se quiera sumar. El colofón final se producirá la noche del 8 de diciembre con un espectáculo de fuegos artificiales que marca el cierre de la fiesta del Vítor. En cada estallido que tiña de colores y luces el cielo nocturno en honor a la patrona los horcajeños proclamarán al unísono su gratitud a la patrona.