El telón de San Julián cayó con el pundonor de Olga Casado

La última de feria dejó en el ruedo la entrega de Olga, la frialdad de Cayetano y un Manzanares solvente.

Jesús Domínguez

Las corridas mixtas —ese invento que junta a los toros con los novillos, como si en la misma mesa se sentaran el vino viejo y el mosto recién fermentado— tienen un algo de experimento y un mucho de contraste. El público ve en ellas la bisoñez temblorosa, los errores frescos y hasta simpáticos de los que empiezan, frente a la suficiencia veterana de los que ya se saben el oficio de memoria.

A veces, el invento resulta un disparate; otras, en cambio, brinda una tarde viva, con sus altos y bajos, que no da tregua al aburrimiento. En Cuenca, última de feria de San Julián, se jugaba esa partida: Manzanares, Cayetano y la novillera Olga Casado, con toros y novillos de desigual presencia. El balance fue tan variado como la propia fórmula: Manzanares cortó una oreja de mérito; Cayetano se marchó pitado por un público cansado de su desgana; y Olga, con pundonor y no pocos detalles de clase, dejó la mejor impresión de la tarde, aunque la espada —ese viejo verdugo de tantas ilusiones— le robó el triunfo que tenía en la mano.

El cielo se mostró despejado, aunque el ambiente en los tendidos tenía sabor a clausura. Dos tercios de plaza para la última de feria. Y razones para soñar : un reparto de trofeos justo, serio y coherente. Un gesto de decencia que ojalá no se convierta en espejismo en la feria del 2026

Manzanares: Técnica impecable, sin alma

Manzanares, vestido de un solemne burdeos y oro, salió al ruedo con esa distancia de los que se saben maestros. Su primer toro, «Tranquilo» de La Palmosilla, era un toro cuajado, pero con una embestida que se quedaba corta de raza y de poder. Ante este toro, Manzanares puso la técnica de los elegidos, instrumentando una faena de disposición, con muletazos que se perdían en la falta de transmisión del animal. El público sacó pañuelos de manera tímida, pero la petición de la oreja nunca llegó a ser mayoritaria, quedando en una ovación tras una estocada trasera.

Pero el cuarto de la tarde, «Ahumado», fue el que puso a Manzanares en su sitio. Bajo de hechuras y encastado, se movió con exigencia y transmisión. Manzanares, solvente y seguro, dejó lo más destacado de la tarde por el pitón derecho, con una muleta que siempre dejaba puesta en la cara del toro. La faena, ligada y redonda, se vio empañada en los viajes al natural, más por dentro, lo que dificultó la conexión. La estocada, certera y rotunda, fue la justificación de una oreja que el público pidió con fuerza.

Cayetano: Desgana envuelta en silencio

Si Manzanares puso la técnica, Cayetano puso la frialdad. Vestido en un elegante azul azafata y oro, Cayetano se presentó desmonterado por ser la última vez que torearía en Cuenca, un gesto que, sin embargo, no le libró del abucheo de una afición cansada. Su primer toro, «Incitado», fue un colorado cuajado, que se movió con nobleza pero con una total falta de fuerza. La faena de Cayetano se diluyó en la desgana, sin que el torero encontrara un camino para conectar con el público. La estocada, al segundo intento, fue un mero trámite, y el silencio de la plaza fue la respuesta a una actuación sin alma.

Su segundo toro, «Rumbito», un colorado cuajado, fue castigado con fuerza en el caballo, saliendo del puyazo con una hemorragia que lo mermó para el resto de la faena. Cayetano, que nunca se encontró cómodo, vivió con distancia una faena que el público observó con total indiferencia. Detalles como no llevar el toreo al tercio de varas, enfrían cualquier atisbo de reconciliación con la afición. Al no haber nada que destacar, se marchó con pitidos, dejando en el aire la sensación de que, en su caso, la veteranía se limitó a dosificar la falta de interés.

Olga Casado: Pundonor delicado

Pero si la tarde ha tenido un alma, esa ha sido la de Olga Casado. La novillera, de blanco y plata, y desmonterada al presentarse por primera vez en la plaza de Cuenca, ha sido la nota de esperanza y frescura en un telón de decadencia. Su primer novillo, «Hacendero» de Luis Algarra, un astado suelto y con mucha clase, fue el lienzo ideal para que Olga dejara momentos de lucimiento. Con muletazos ceñidos y encajados, la novillera demostró pundonor y delicadeza, pero la espada —ese viejo verdugo de la inexperiencia— no entró hasta el tercer intento, arrebatándole la oreja que merecía.

En el sexto y último de la tarde, «Elegido», un novillo complejo y de movimiento descompuesto, Olga se metió en los terrenos de cercanías, con varios circulares invertidos que llegaron con fuerza a los tendidos. Fue un acto de valentía y de fe en sí misma, pero la espada volvió a negarle la puerta grande. Tras dos fuertes volteretas, saludó con una fuerte ovación, que sonó a premio. Y con esa ovación, con el pundonor de una novillera que se jugaba el todo por el todo, se cerró el telón de una feria que, a pesar de sus errores, tuvo un alma joven y valiente.

Ficha del Festejo

PLAZA DE TOROS DE CUENCA. Jueves, 28 de agosto de 2025. Dos tercios de entrada.

AMBIENTE: El tiempo se mostró más despejado que el resto de días de la feria. Se respiraba un «sabor a clausura» en las gradas.

GANADERÍAS:

  • Toros: La Palmosilla
  • Novillos: Luis Algarra

TOROS:

  • 1º Tranquilo (552 kg, 10/20): Colorado. Cuajado, pero sin raza ni poder en la embestida.
  • 2º Incitado (518 kg, 10/20): Colorado. Fino de cuerpo, noble, pero muy justo de fuerzas.
  • 3º Hacendero (412 kg, 02/22): Castaño. Novillo estrecho de sienes, suelto de cuerpo y con mucha clase.
  • 4º Ahumado (471 kg, 02/21): Negro. Bajo de hechuras y cornidelantero. Encastado, con exigencia y transmisión.
  • 5º Rumbito (533 kg, 11/20): Colorado. Cuajado, mermado por un puyazo trasero que le provocó una fuerte hemorragia.
  • 6º Elegido (388 kg, 04/22): Negro burraco. Amplio de sienes, suelto de carnes. Complejo y descompuesto en su movimiento.

ESPADAS:

  • José Mari Manzanares: Ovación y oreja. Mostró una «técnica impecable» aunque su faena al primero no conectó, se reivindicó en el cuarto con una estocada certera y un toreo ligado.
  • Cayetano: Silencio y pitidos. Su actuación estuvo marcada por la «desgana». No se sintió cómodo con un lote sin fuerza y fue pitado por el público.
  • Olga Casado: Ovación y fuerte ovación. La novillera mostró «pundonor delicado», detalles de clase y entrega, pero la espada le impidió obtener un triunfo mayor. Se presentó por primera vez en Cuenca y saludó desmonterada.

OTROS DATOS:

  • Trajes: Manzanares (burdeos y oro), Cayetano (azul azafata y oro), Olga Casado (blanco y plata).