El Sueño del Quixote de San Clemente vence en Batalla de Restaurantes con el mejor morteruelo de Cuenca

La competición dejó críticas muy duras y acusaciones cruzadas entre los hosteleros por la calidad de la cocina y de los productos servidos.

El restaurante Los Sueños del Quixote, dirigido por Agustín Rubio, se ha proclamado ganador de la edición conquense de Batalla de Restaurantes gracias a la decisiva valoración final de Alberto Chicote. Un triunfo inesperado en cuatro jornadas de competición marcada por las críticas cruzadas, los momentos de tensión y varias polémicas que protagonizaron algunos de los establecimientos participantes.

Un inicio duro que marcó el tono de la competición

El local de San Clemente fue el primero en abrir la competición, una posición que, a priori, lo situaba en desventaja. Desde el inicio, los hosteleros cuestionaron aspectos como la escasez de mesas y un concepto decorativo que consideraron poco definido, al combinar el imponente entorno tradicional de la Casa de los Acacio con elementos de estética más moderna. También generó debate el uso de productos de quinta gama, es decir, elaboraciones ya cocinadas y envasadas que solo requieren un proceso final antes de su servicio. Agustín comenzó el servicio con un aperitivo de oreja de cochinillo frita, seguido de su morteruelo, que fue duramente criticado por el resto de concursantes por su color «pálido», su «falta de sustancia» y un sabor en el que, según ellos, predominaba la manteca de cerdo. Las dudas sobre la cocina se mantuvieron durante los segundos platos, hasta el punto de que el chef tuvo que defender en sala que las elaboraciones servidas eran caseras, llegando a mostrar el muslo de pollo relleno en la mesa ante las acusaciones de que se trataba de productos industriales.

La segunda parada del reto fue en En Casa Palacio Uclés by Domingo Sánchez, donde las valoraciones tampoco estuvieron exentas de polémica. Los concursantes señalaron, al igual que en el caso de San Clemente, una falta de unidad en el concepto decorativo. Además, criticaron que las exigencias de Domingo hacia sus rivales no se correspondían con los platos que él mismo servía en su negocio, lo que generó reproches por una supuesta falta de coherencia.

De escupir platos a criticar la implicación de un concursante en sus negocios

La gran polémica de la noche estuvo servida en La Venta de los Montes, el negocio de Marta Peñuelas situado en Cañada del Hoyo. Su competición empezó con durísimas críticas del resto de participantes en la revisión de la cocina, donde los hosteleros encontraron una trampa para moscas colgando y visiblemente llena, lo que provocó acusaciones directas de «falta de higiene», señalando la presencia de moscas «por todas partes». La tensión aumentó durante la comida cuando el chef sanclementino tuvo que levantarse a escupir el ajoarriero que se les sirvió. Aunque la chef reconoció que el plato se había presentado a una temperatura superior a la adecuada, defendió que «para ella estaba bueno», una máxima que repitió al chef Alberto Chicote, cuando este aseguró a Peñuelas que el cordero presentaba «fermentación láctica», explicando que su sabor recordaba claramente «a queso azul». La valoraciones llevaron a La Venta de los Montes a suspender en cinco de las seis categorías evaluadas.

La parada final llegó en Cuenca capital con Cuatro Sabores, el establecimiento de Mario Fernández ubicado en la céntrica calle San Francisco. El establecimiento no logró aprobar ninguna de las categorías evaluadas, registrando además su nota más baja en el morteruelo, plato central del concurso. Las principales críticas llegaron del propio vencedor, Agustín Rubio, quien aseguró que el hostelero «no pisa ninguno de los restaurantes del grupo», llegando incluso a afirmar que el propietario «no vale para el negocio». Por su parte, Fernández defendió la labor de su personal y su cocina ante los repetidos ataques del resto de concursantes. En el plano culinario, el debate se centró en una ventresca de atún. Mientras Domingo Sánchez sostenía que se trataba de bonito, el propietario de Cuatro Sabores se vio obligado a mostrar el albarán de compra y la pieza de pescado para defender la autenticidad del producto servido.

El veredicto final

Tras las votaciones cruzadas entre los hosteleros, Alberto Chicote sumó sus propias puntuaciones, lo que dio un vuelco a la clasificación. El Sueño del Quixote se convirtió en el restaurante ganador de Batalla de Restaurantes en Cuenca, un negocio que en palabras de Chicote representa «toda una vida basada en diferentes cocinas y dedicada al oficio». Aunque Chicote reconoció que el morteruelo no le había convencido, valoró positivamente el conjunto de la propuesta y el espacio, subrayando que el restaurante merece una idea que se salga de lo habitual y refleje el legado culinario que Agustín quiere dejar en San Clemente.

Asimismo Chicote también quiso dejar un mensaje positivo sobre el resto de concursantes, destacando a Domingo Sánchez como «un enamorado del oficio» y a Marta Peñuelas por «el esfuerzo y tesón con el que ha llegado hasta aquí» y animándola a darle al restaurante «una puesta al día». Por su parte el chef televisivo señaló el espíritu de emprendedor de Mario Fernández y la apuesta de Cuatro Sabores, un local con una identidad y cocina marcados de un propietario que «sabe lo que quiere».