Son las 9:30 horas en la parada de autobús urbano de ‘Plaza del Xúcar I’ y esta redactora se dispone a esperar para coger la Línea 1, que recorre la ciudad de Cuenca desde el Centro Comercial El Mirador hasta el barrio del Castillo. A diferencia que la Línea 2, que tiene el mismo origen y destino, la 1 pasa por todo el centro de la capital, mientras que la 2 pasa por la avenida de Reyes Católicos para cubrir el barrio de Las Quinientas.
La marquesina a esta hora está vacía, salvo la redactora que está escribiendo estas palabras. En la aplicación ‘LUC’ en la que figuran paradas e itinerarios de todas las líneas urbanas de Cuenca pone que faltan diez minutos para que la Línea 1 llegue a esta parada. De repente, una mujer llega con una amiga y se dispone a sacar su tarjeta de abono transporte, justo tres minutos antes de llegar el autobñus (según la aplicación».
Cuenta que coge esta línea todos los días para ir a trabajar a la Plaza Mayor y ha señalado que «el 1 va bien, aunque creo que el que va peor el la Línea 2». En cuanto a los tiempos, la mujer ha dicho que «depende del día», pero ha asegurado que «de normal, este no va mal». El autobús de la Línea 1 llega a la parada del Xúcar a las 9:41 y subimos tres viajeros, mientras que en el vehículo ya están sentados otros cinco.
Calle Colón, zona de «conflicto» con coches mal aparcados
A estas horas en esta línea ha cogido el autobús gente de todas las generaciones, aunque va casi vacío. Cuando el vehículo entra en la calle Colón, el conductor tiene que reducir aun más la velocidad. El motivo son los numerosos coches mal aparcados o en media fila que impiden que el autobús se desplace con normalidad. De hecho, en la primera parada de esta calle (Colón-Carretería), hay un turismo aparcado en la zona de recogida de viajeros.
El autobusero cuenta a esta redactora que es una de las calles más complicadas para estos autobuses, que además ha resaltado que son más grandes y más difíciles de manejar.
Este es de los nuevos, que además lleva incorporado en los asientos puertos USB para cargas dispositivos eléctricos. Concretamente en Colón, el conductor ha afirmado que en varias ocasiones no pueden sacar la rampa para que puedan subir personas con movilidad reducida por los coches mal aparcados. «De hecho, tenemos que llamar a la Policía Local todos los días varias veces porque nos quedamos atascados, y hasta que viene la grúa… ya vamos con retraso», ha destacado.
Subida al Casco Antiguo: de las calles estrechas al choque en los bajos
Durante el trayecto, todos los viajeros que suben lo hacen con tarjeta transporte. En la parada del Puente de la Trinidad entra al autobús una familia con un niño pequeño que, al subir por Palafox, se queda mirando la panorámica de la ciudad. Justo cuando el autobús gira en la curva de Calderón de la Barca para subir hacia Palafox, suena en la parte trasera del autobús un golpe fuerte, a consecuencia de que los bajos hayan dado en el suelo. El mismo sonido se produce al girar la curva de la Audiencia. «Y eso que le subo la suspensión», ha dicho el conductor.
En total somos once viajeros los que subimos hasta la parte alta de la ciudad, dos se bajan en la Casa del Corregidor y la mayoría en la Plaza Mayor. Solo queda esta redactora y otra mujer que suben hasta la última parada de la línea, en el aparcamiento del Castillo. En el trayecto desde la Catedral hasta el Castillo no ha subido ningún pasajero. Mientras, el conductor pasa por la calle San Pedro «con mil ojos», ya que es otra de las vías conflictivas para estos nuevos autobuses.
El autobusero ha contado que se comunica con el conductor de la Línea 2 por WhatsApp para no coincidir ambos autobuses en esta calle. «Más de una vez hemos coincidido y uno de los dos hemos tenido que dar marcha atrás», ha contado a esta periodista, así como con camiones o furgonetas de mercancías, pues ambos vehículos no saben por esa estrecha calle. Con respecto a los vehículos de carga y descarga, para el servicio de autobús urbano en ocasiones también supone «un problema», cuenta el conductor del autobús, pues ha asegurado que «no se respeta el horario establecido, aunque con muchos ya nos conocemos y se esperan a que pasemos».
La Línea 1 llega a la última parada a las 09:55 horas y la única mujer que hay pregunta al conductor si la deja dentro del aparcamiento. Preguntada por si es habitual en esta línea, la mujer ha contado que de normal hace la parada en la marquesina y que «es la primera vez que veo que da la vuelta».
El autobusero ha señalado a esta redactora que este nuevo autobús es tres metros más largo y «algo más ancho» que la anterior flota que había. A las 10:00 horas en punto el conductor vuelve a arrancar el autobús para hacer el trayecto contrario, ahora con destino hacia el CC El Mirador. En la parada del Castillo no sube nadie y, al llegar el autobús de nuevo a la calle San Pedro, coincide que suben una furgoneta y dos coches más, por lo que todos los vehículos, despacio, se han tenido que desplazar hasta ocupar las aceras de la vía para que todos pudieran pasar, también con la vista en que no se llevaran por delante los retrovisores al pasar a escasos centímetros de las fachadas. «También tenemos que tener cuidado con los balcones, porque los autobuses son altos y algunos pueden darles», ha resaltado el conductor.
En la Plaza Mayor solo se sube una joven y, siguiendo su trayecto hacia el centro, el autobús tiene que hacer ‘mini’ paradas para que otros coches pueda acceder a la parte de arriba. Cuando pasa de nuevo por la curva de la Audiencia Provincial, el conductor vuelve a subir la suspensión del vehículo y gira con mucha lentitud para no dar los bajos en el asfalto.

En el camino, ha dicho el autobusero, no se ha encontrado con el bus de la Línea 2, que tendría que haber coincidido en la Catedral. Sin embargo, se lo ha encontrado en la parada del Puente de la Trinidad. «Ese ya va con retraso, y mira la gente que hay subida», ha dicho el conductor de la Línea 1.
Parque San Julián hasta el CC El Mirador
Una de las señoras que ha entrado en este autobús ha señalado a esta redactora que ha cogido esta línea «de casualidad», ya que ella coge la Línea 2 tres días por semana. Ha destacado que la Línea 1 «suele ir bien» y que es la 2 la que «lleva peor servicio, falla de vez en cuando». En comparación con el antiguo modelo de líneas urbanas, la señora no ha reseñado cambios, aunque ha afirmado que «cuando pusieron el intercambiador sí que se fastidió la cosa».
Unas declaraciones que ha realizado justo cuando el autobús gira desde el Parque de San Julián hacia la calle Noheda, donde la señora ha resaltado que en esa curva «hay poca movilidad» para que pueda realizar el autobús, «y ya cuando se te mete alguna moto, ni la ves», ha subrayado el conductor del autobús.
Desde el Castillo hasta la parada en José Cobo solo se han subido seis personas. «Hoy es un día muy tranquilo», ha dicho el autobusero. Los pasajeros, durante el trayecto, aprovechan para ver una serie o, incluso, repasar el libro de la autoescuela. En las siguientes paradas, todavía hay alguna persona, sobre todo mayor o extranjera, que pregunta por cual es la línea de ese autobús o cuándo llega la línea que está esperando.
El autobús llega a la última parada, la del CC El Mirador, a las 10:26 horas. A y 30 vuelve a partir para comenzar de nuevo la ruta hacia el barrio del Castillo, donde no se sube nadie. El autobús hace parada en la Plaza del Xúcar a las 10:40 horas, justo una hora después de que esta redactora haya cogido la Línea 1 hacia el Casco Antiguo.














