Las viviendas construidas en los años 50, 60 y 70 concentran hoy el principal reto de la rehabilitación en Cuenca capital. Así lo ha advertido Juan José Ramón Vindel, presidente de la demarcación de Cuenca del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (COACM), quien sitúa en estos barrios el foco prioritario de actuación.
Entre las zonas más necesitadas menciona las conocidas como “las 500”, promociones de los años 50; las viviendas ubicadas entre el Paseo de San Antonio y la avenida de Castilla-La Mancha, levantadas en los 70; o barrios como Fuente del Oro, desarrollados en los años 80. A ello se suma el Casco Antiguo, donde la antigüedad de muchos inmuebles supera el siglo. «Son edificios con unas condiciones de eficiencia energética muy inferiores a las actuales», explica. Y no se trata únicamente de consumo. Para Vindel, mejorar la eficiencia energética es «invertir en salud y en ahorro», al reducir la factura energética y mejorar el confort interior.
De los ascensores a la rehabilitación integral
Hasta ahora, en Cuenca las intervenciones más habituales han sido la instalación de ascensores, el cambio de ventanas o la colocación de placas solares. La accesibilidad ha sido en muchos casos el detonante con comunidades de propietarios en las que parte de los vecinos no podían acceder a su vivienda si no se instalaba un elevador. El cambio de ventanas, por ejemplo, puede suponer una mejora energética limitada —»en torno a un 5% o 10%»—, pero la sensación de confort es «mucho mayor» según ha relatado el presidente de la demarcación provincial de los arquitectos. Sin embargo, Vindel ha insistido en que estas actuaciones aisladas no son suficientes.
El mensaje que traslada desde el Colegio es apostar por la rehabilitación integral. Esto implica abordar de forma conjunta envolvente térmica, instalaciones, accesibilidad y, cuando sea necesario, estructura. «No sirve de nada tener un piso energéticamente eficiente si no puedes subir a él», resume. Esta misma idea la defendió la decana del COACM, Elena Guijarro, durante el foro Rehabilitar España: Barrios, Territorio y Futuro, organizado por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana en Albacete. Allí, subrayó la necesidad de abordar la renovación del parque edificado desde una visión global y planificada, reforzando el acompañamiento técnico.
Un modelo innovador que en Cuenca aún no se aplica
Vindel apunta además a fórmulas que en otras ciudades han permitido rehabilitar edificios con un coste mínimo para los propietarios. Una de ellas consiste en añadir una planta ligera adicional al inmueble y financiar con la venta de esas nuevas viviendas la mejora energética y la instalación de ascensor. Este sistema se ha desarrollado en ciudades como Valencia y en comunidades como el País Vasco. En Cuenca, reconoce, no es un modelo habitual y su implantación requeriría de modificaciones urbanísticas en materia de alturas máximas. «Habría que cambiarlas», ha afirmado, dejando claro que se trata más de una cuestión de «voluntad política» que de «viabilidad técnica».
La importancia de las ayudas europeas y las exigencias crecientes
Por el momento las ayudas vinculadas a los fondos Next Generation han sido el principal motor en la capital conquense que ha permitido acometer rehabilitaciones con subvenciones que en algunos casos han alcanzado hasta el 80% de la inversión. Castilla-La Mancha, según destacó el vicepresidente regional, José Luis Martínez Guijarro en el citado foro, ha tenido una gestión destacada a través de las Oficinas de Rehabilitación autonómicas.
En Cuenca existe una de estas oficinas, donde se asesora a comunidades y propietarios sobre trámites y subvenciones. Vindel ha sido especialmente en la importancia de mantener este acompañamiento técnico, incluso cuando se agoten los fondos actuales, ante la previsión de nuevas líneas de ayuda en el periodo 2026-2030, especialmente en un contexto en el que el marco normativo va a endurecerse. Así lo ha referido el representante en Cuenca del órgano colegiado, señalando que «la Unión Europea incrementará las exigencias en eficiencia energética para poder vender o alquilar viviendas». Las promociones de obra nueva ya deben alcanzar los estándares más altos, y el siguiente paso será exigir mejoras en el parque existente. «Estos cuatro años hasta 2030 van a ser claves», ha advertido.
La burocracia, el gran obstáculo
Uno de los principales problemas detectados para agilizar los procesos de rehabilitación es la complejidad administrativa. Los trámites resultan especialmente difíciles para personas mayores, que son quienes habitan mayoritariamente estos edificios. A pesar de que existen figuras como el agente rehabilitador, Vindel considera que deberían simplificarse criterios y procedimientos. También alerta de la dificultad añadida para personas vulnerables, una cuestión sobre la que el Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha ha insistido a la Junta.
A pesar de que el representante del órgano colegiado ha referido que estos colectivos pueden acceder a ayudas de hasta el 100%, la falta de liquidez inicial complica la ejecución de las obras. Por ello, el Colegio ya ha trasladado a la Junta la necesidad de articular fórmulas que permitan adelantar financiación en estos casos, con el fin de que las ayudas lleguen realmente a quienes más las necesitan.
El papel fundamental de los arquitectos
Para Vindel, la intervención de los arquitectos es esencial como redactores de proyectos y como agentes técnicos cualificados. Son, sostiene, los profesionales con la formación adecuada para abordar de forma integral las necesidades de una vivienda y garantizar que las obras cumplan las exigencias normativas. Desde el ámbito autonómico y estatal, el colectivo ha participado activamente en el diseño de programas y en el impulso de la cultura de la rehabilitación. En Castilla-La Mancha, la gestión de fondos ha sido elevada, aunque el propio Vindel reconoce que siempre es posible mejorar y ampliar el alcance.
La rehabilitación en Cuenca ya no es solo una cuestión de conservación, sino de competitividad y futuro. Con un parque inmobiliario envejecido y un mercado tensionado, la ciudad afronta un escenario en el que la eficiencia energética condicionará la venta y el alquiler de viviendas. El mensaje del presidente de la demarcación conquense del COACM es planificar ahora, apostar por la rehabilitación integral y aprovechar las oportunidades de financiación como factores determinantes para que barrios enteros no queden rezagados en la próxima década.













