La elevada concentración de polen agravará los síntomas de los alérgicos de Cuenca esta temporada

Se prevé que sea una temporada especialmente intensa en cuanto a polinización de gramínea y de olivo, por las lluvias del invierno.

La temporada de alergias de este 2026 en Cuenca va a estar marcada por una alta concentración de polen, especialmente de gramíneas y olivo. Así lo ha explicado en una entrevista a Voces de Cuenca el doctor Antonio Moreno, jefe del Servicio de Alergología del Hospital Universitario de Cuenca (HUCU), quien advierte de que las abundantes lluvias del invierno serán determinantes en la evolución de los síntomas durante los próximos meses.

«Este año se prevé que sea una temporada especialmente intensa en cuanto a polinización de gramínea y de olivo, porque el invierno, como todos sabemos, ha sido especialmente rico en lluvia», ha explicado. Las precipitaciones son un factor determinante en cuanto a la cantidad de polen presente en el aire tal y como ha defendido el alergólogo porque «habitualmente a un invierno rico en lluvia le sucede una primavera rica en polen», una circunstancia que en su opinión «van a notar los pacientes», ha señalado.

Aunque las lluvias han tenido un efecto inicial de contención con una especie de ‘lavado del aire’, también anticipan un repunte más fuerte. «En el mes de febrero, al haber tenido un número alto de días con lluvia, eso ha hecho que durante ese mes los niveles de polen no sean altos», algo que según el experto se trata de «un arma de doble filo» porque «eso va a hacer que muy probablemente en los meses de abril, mayo y junio los niveles que registremos sean más altos de lo habitual».

Debut de alérgicos más sostenido en el tiempo y pacientes multisensibles

El impacto de las alergias en la población es cada vez mayor. Según los datos que maneja el servicio, «casi el 28% de los conquenses padecen algún tipo de alergia», siendo la mayoría sensibles al polen de gramíneas y olivo. Pero no solo aumenta el número de afectados, también cambia el perfil del paciente porque «los pacientes que tenemos están más sensibilizados a más cosas que los de antes», explica. Por ende, en Cuenca so cada vez más las personas alérgicas que, además presentan sesibilidad a más de una cosa.

Este cambio se traduce en cuadros más prolongados según señala Moreno porque al ser sensibles a diversos factores «hemos pasado de tener pacientes que tienen síntomas dos meses al año a tener pacientes que sufren síntomas nueve meses al año prácticamente». Frente al paciente «monosensible» del pasado, ahora predomina el «polisensibilizado», con alergias que abarcan distintas épocas del año.

¿Por qué han aumentado las alergias en Cuenca?

El doctor Moreno apunta a dos grandes teorías que explican este incremento de alñergicos, ambas «muy contrastadas y asentadas». Por un lado, la llamada teoría de la higiene: «En aquellas sociedades donde hay mucha higiene e cuanto a que se convive poco con germenes, el sistema inmune se desvirtúa de su función natural y en vez de atacar a estos parásitos ataca a sustancias inocuas como puede ser el polen».

Por otro, el experto apunta a la influencia de la contaminación: «La combinación del polen con los humos de los motores hace que los pólenes expresen unas proteínas que son especialmente reactivas, o sea, que producen más alergias». Ambas explicaciones, lejos de excluirse, se complementan a su juicio porque dice que «habitualmente cuanto más industrializada está una zona, hay más humo y menos contacto con parásitos por la mayor higiene».

Más intensidad, más prevalencia y la caída del tópico de las edades en pacientes alérgicos

Además del aumento en número, las alergias son ahora más intensas según el médico. «Son más intensas y realmente no diría tanto más precoces como más prevalentes», explica Moreno; la alergia, subraya, «puede afectar a cualquier edad”, sin diferencias por género. En este sentido refiere el que para él se ha convertido en uno de los fenómenos más llamativos: el aumento de casos en edades avanzadas.

«Cada vez estamos viendo también más pacientes que debutan como alérgicos en edades avanzadas». En este sentido refiere nuevas personas usuarias del servicio «desde los 60/70 años hasta los 90». Esto desmonta la idea de que se nace alérgico: «Los factores genéticos son importantes», expone, «pero luego actúan una serie de factores y eso hace que en un momento determinado el paciente pueda desarrollar un proceso alérgico», ha concluido.

Asimismo, la alergia no tiene límites de edad. Al ser preguntado por la edad a partir de la cual pueden detectarse este tipo de patologías, el mçedico responde que es posible «a partir del nacimiento». «Hay pacientes alérgicos a proteínas de leche de vaca que debutan a los pocos días de nacer», recuerda. En opinión de Moreno, el que todo el mundo «tenga a su vida a alguien que es alérgico a una cosa u otra» ha contribuido a generar mayor sensibilidad de la población general hacia estas patologías.

Servicio de Alergología en el Nuevo Hospital Universitario de Cuenca. FOTO: Cedida

Así se estructural el tratamiento en tres pilares: prevención, fármacos e inmunoterapia

El abordaje de las alergias se estructura en tres niveles tal y como explica el jefe de servicio del centro hospitalario de referencia del área sanitario de Cuenca. El primero es preventivo. Se trata de una serie de medidas higiénico-sanitarias encaminadas a que el paciente limite lo máximo posible su contacto con el polen». Entre ellas, Moreno nombra «utilizar gafas de sol, no tender la ropa al aire para que no se impregne de polen o circular con la ventanilla de los coches subida».

El segundo pilar es el tratamiento sintomático, con fármacos como «los antihistamínicos o los broncodilatadores».y el tercero, el más determinante, es la inmunoterapia, «lo que la gente llama la vacuna de la alergia», explica. Sobre este tratamiento, Moreno es claro al señalar que «es el único tratamiento que puede curar al paciente y revertir su enfermedad». En cuanto al coste, el especialista destaca el papel de la sanidad pública. «La financiación es exactamente igual que la de cualquier otro fármaco», dependiendo del nivel de renta.

Como referencia, «una caja normal de antihistamínico puede costar 8 euros y un tratamiento con inmunoterapia para todo un año puede estar en 300 euros». El paciente promedio, explica el médico, paga sobre un treinta por ciento del total que, en el caso del tratamiento de inmunoterapia se sitúa «alrededor de los cien euros», cuenta. Además existen casos con cobertura total, pues en los pacientes alérgicos a himenópteros -como abejas, avispas, abejorros y hormigas- las vacunas las suministra el propio equipo del hospital el que las suministra por lo que «al paciente le sale a coste cero».

Un salto cualitativo y cuantitativo con el cambio al Hospital Universitario

El traslado al nuevo Hospital Universitario ha supuesto una mejora sustancial para el servicio de Alergología según el jefe de servicio. «Hemos pasado de tener tres consultas a tener siete», además de incorporar «una unidad de inmunoterapia y una sala de provocación y observación»,explica, algo que no existía en el viejo Virgen de la Luz. En paralelo, también ha crecido el equipo pues «se han incorporado cuatro alergólogos nuevos en menos de un año ahora somos ocho», lo que para Moreno ha sido «una auténtica revolución».

Con el aanico de tratameintos y expertos con los que cuenta Cuenca, el alergçologo quiere lanzar como mensaje clave que la alergia no debe limitar la vida cotidiana. «Lo importante», explica «es no automedicarse y acudir al médico de atención primaria cuando se observan síntomas para que sea el profesional quien valore cómo proceder», indica.

Con el tratamiento adecuado, insiste, no hay restricciones, «hay futbolistas internacionales alérgicos a las gramíneas -familia en la que se encuentra el césped- que son asmáticos y, sin embargo, desarrollan una actividad física profesional». Sobre las bajas laborales por estos motivos, reconoce que pueden existir, pero son excepcionales y las califica como «algo muy anecdótico». El mensaje final es contundente: «Una alergia permite hacer una vida normal siempre y cuando esté bien tratada y bien diagnosticada».