La Audiencia Provincial de Cuenca ha ratificado la condena impuesta a un conductor que fue sorprendido circulando a 229 kilómetros por hora en la autovía A-3, muy por encima del límite permitido. Los hechos ocurrieron en la madrugada del 13 de marzo de 2025, cuando el vehículo, un Audi de la empresa de la que el acusado es consejero delegad, fue detectado por un radar móvil de la Guardia Civil a la altura del kilómetro 98,5 en dirección Valencia. En ese tramo, la velocidad máxima es de 120 km/h, por lo que el conductor superaba el límite en más de 100 kilómetros por hora, siendo superior en ochenta kilómetros por hora al umbral penal.
El Juzgado de lo Penal número 1 de Cuenca ya había condenado al acusado a una multa de 2.700 euros —correspondiente a nueve meses con una cuota diaria de 10 euros— y a la retirada del carné de conducir durante un año y medio. La defensa recurrió la sentencia alegando que no estaba probado que el acusado fuera quien conducía el coche en ese momento. Sin embargo, la Audiencia rechaza este argumento. Los magistrados consideran clave el testimonio de los agentes de la Guardia Civil, que interceptaron el vehículo apenas tres minutos después de que fuera captado por el radar, lo que hace «increíble» la versión alternativa planteada.
Además, el tribunal subraya que en ningún momento el acusado indicó que otra persona estuviera al volante, ni en el momento de la intervención ni posteriormente en sede judicial, donde optó por no declarar. Por todo ello, la Audiencia ha desestimado el recurso y ha confirmado íntegramente la condena. No obstante, decide no imponer las costas del recurso al considerar que no hubo mala fe por parte de la defensa. La sentencia aún puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.












