Las obras de mejora y ampliación de aceras que se están llevando a cabo en el entorno de la plaza del Xúcar y Hurtado de Mendoza están generando dificultades serias de accesibilidad para las personas con movilidad reducida. Así lo ha señalado Asociación de Personas con Lesión Medular y Otras Discapacidades Físicas (ASPAYM) a Voces de Cuenca, que ha reclamado una «mayor planificación» para evitar que los trabajos, destinados precisamente a mejorar la movilidad urbana, acaben perjudicándola durante su ejecución.
Según el vicepresidente de la entidad, David Culebras, las actuaciones han dejado tramos con aceras extremadamente estrechas —en algunos casos apenas con espacio para una persona— y sin rutas alternativas accesibles habilitadas. Ejemplo de ello es el tramo donde se ubica el kiosco de la plaza del Xúcar, donde solo se ha permitido el paso por el lateral más cercano a la calzada durante una buena parte de la mañana de este lunes mientras que el resto del paso se encontraba completamente vallado sin opciones de circulación seguras, una zona por la que hubiera resultado imposible que puediera acceder una persona con movilidad reducida.
«Si yo fuera con la silla de ruedas tendría que darme la vuelta por otro lado de la ciudad para poder pasar», ha señalado Culebras, quien ha hecho hincapié en que la situación podría impedir a las personas que tengan que utilizar este medio para desplazarse realizar gestiones cotidianas o acceder a comercios de zonas céntricas. En este sentido ha explicado que precisamente el acceso provisional mediante rampas de metal a los comercios afectados por la obra impide que quienes van en silla de ruedas puedan acceder de manera segura, ya que señala que no existe estabilidad suficiente en estas estructuras para acceder sin posibles percances.


A esto se suma que en la zona que conecta la plaza del Xúcar con Hurtado de Mendoza en sentido de bajada se ha habilitado una acera improvisada con vallas al restar espacio al carril, un espacio delimitado que desaparece, quedando los peatones en el mismo espacio que los coches en la curva de bajada hacia Hurtado de Mendoza. Asimismo, aunque si se ha habilitado a lo largo del día un paso por la zona amplia de paso junto al kiosko, la valla se mantiene tras la marquesina del autobús, lo que podría dificultar el paso de personas con movilidad reducida en caso de que hubiera cierto número de usuarios esperando el autobús.
Aunque la entidad reconoce que es complicado hacer planificación teniendo en cuenta a todos los colectivos, señalan que en este tipo de intervenciones deberían incorporar soluciones provisionales de accesibilidad durante la fase de obra. Entre las propuestas planteadas, se menciona la habilitación de carriles temporales en calzada o pasos alternativos seguros. El colectivo también apunta a la necesidad de reforzar la supervisión de los proyectos de obra pública, de manera que las empresas adjudicatarias contemplen la accesibilidad como un criterio obligatorio durante la ejecución, y no únicamente como resultado final.
En el marco de la planificación, Culebras ha recordado la importancia de que no se solapen intervenciones y que «terminen una acera antes de empezar la otra». ASPAYM recuerda además que no se trata de una situación aislada, sino de una problemática recurrente en distintas obras recientes en la ciudad, donde el cierre simultáneo de ambas aceras o la falta de señalización adecuada ha generado situaciones de exclusión temporal para personas con discapacidad o movilidad reducida. Culebras ha concluido invitando a empresas y Consistorio a contactar con asociaciones de personas con discapacidad como la que él representa porque «siempre estamos abiertos a apoyarles y tratar de aportar y encontrar soluciones juntos», ha concluido.













