Los pueblos de Cuenca y Guadalajara, los que menos canales de información tienen de la región

Un informe de la Facultad de Comunicación en Cuenca señala que en zonas despobladas se informan a través de WhatsApp y Facebook antes que en medios de comunicación tradicionales.

La ciudadanía en zonas despobladas de Castilla-La Mancha se informa a través de los canales institucionales en Facebook, las aplicaciones de bando móvil, las páginas web municipales, los grupos institucionales de mensajería instantánea y los proyectos comunicativos comunitarios como las revistas, las radios o las newsletters. Son los llamados media ensemble, todo canal comunicativo que no es un medio profesional.

La presencia de media ensemble es mayor en la mitad sur de la región (Toledo, Ciudad Real y parte de Albacete), con municipios “supercomunicadores” que cuentan con cuatro o más canales operativos. Una coyuntura que afirma la hipótesis del “efecto contagio”: cuando una localidad impulsa estos canales, los pueblos vecinos copian el modelo. Por el contrario, en el norte de Castilla-La Mancha (Guadalajara y Cuenca) predominan municipios con muy pocos recursos informativos activos.

Es una de las conclusiones que recoge el II Informe DESCOM: Ecosistemas mediáticos y resiliencia en territorios despoblados de Castilla-La Mancha, publicado por las investigadoras de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) de Cuenca Belén Galletero Campos, Iván Navarro y Vanesa Saiz Echezarreta. El documento recoge los resultados de una encuesta presencial realizada en 21 municipios despoblados de la región en 2024.

Según el estudio, los media ensemble se pueden entender como el conjunto de canales disponibles y las formas de comunicarse a través de ellos que caracterizan un ámbito social concreto, como puede ser un territorio con rasgos geográficos y demográficos determinados. Son procesuales y cambiantes: unos elementos desaparecen y otros se incorporan, en función de factores como la disponibilidad tecnológica, las políticas públicas o la propia evolución social.

El informe detalla que en Castilla-La Mancha, la red social Facebook es la de mayor implantación como canal comunicativo: el 57 % de los municipios de la muestra (411 en total) dispone de un perfil, porcentaje que supera el 80 % en localidades de más de 500 habitantes. Los ayuntamientos crean estas cuentas que funcionan como la versión digital del tablón de anuncios tradicional, donde se difunden tanto actividades institucionales como avisos prácticos (cortes de agua, incidencias en servicios, etc.).

La concentración de municipios con un media ensemble elevado en determinadas zonas de Castilla-La Mancha revela, según el estudio de las investigadoras, que la comunicación local no depende solo de factores internos, sino también de dinámicas de proximidad. Los pueblos más activos suelen estar rodeados de otros con características similares, lo que sugiere un efecto contagio: cuando una localidad impulsa canales innovadores —como grupos de WhatsApp, páginas de Facebook o portales de noticias municipales—, las vecinas tienden a imitarlos y a poner en marcha recursos parecidos.

Principales canales de información en zonas despobladas

El II Informe DESCOM arroja también que las comunidades rurales en zonas despobladas de Castilla-La Mancha se informan a través de WhatsApp y Facebook o en espacios físicos como bares y comercios antes que en medios de comunicación tradicionales. Sin embargo, la confianza en los canales que más consumen es muy baja debido a la proliferación de noticias falsas, mientras que confieren más credibilidad a la prensa o la radio.

Además, alrededor de un 15 % de la población no se informa ni por medios profesionales ni por canales alternativos, lo que refleja un escepticismo estructural creciente y la vulnerabilidad de la esfera pública rural, según el estudio de Galletero, Navarro y Saiz Echezarreta.

Según los resultados del estudio, los medios profesionales menos consumidos son los más valorados en términos de credibilidad: la prensa concentra la mayor confianza (83 % cree poco probable encontrar fake news), seguida de la radio (75 %), mientras que la televisión, pese a su alcance, despierta un fuerte recelo (51 % percibe riesgo de desinformación).

En los canales alternativos ocurre lo mismo, pues la comunicación institucional municipal es vista como la más segura (77 %), aunque es la menos usada; frente a WhatsApp, Facebook y los bares y otros comercios, que son los más consumidos y, a la vez, los más cuestionados (más del 75 % percibe riesgo de bulos).

Para las investigadoras de la Facultad de Comunicación, este panorama confirma la «necesidad de apoyar a medios locales fiables y de reforzar la alfabetización mediática como herramientas para recuperar la confianza y ampliar la participación ciudadana en la esfera pública».