Si los conquenses y también los turistas sienten curiosidad por conocer cómo eran las calles, plazas, comercios y lugares de la ciudad de Cuenca y algunos pueblos de la provincia y, sobre todo, sus gentes, no deberían perderse la exposición ‘Cristóbal Hara: principiante’ que podrá contemplarse en el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca desde el 21 de mayo hasta el 11 de octubre.
Esta exposición se ha organizado con la Fundación Caja Burgos, donde ya ha sido expuesta. Tras pasar por la sede de Palma de la Fundación Juan March, llega ahora al Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca.

La muestra recoge una selección de 60 fotografías en blanco y negro realizadas por el madrileño Cristóbal Hara (Premio Nacional de Fotografía en 2022) cuando éste se inició en el mundo de la fotografía, entre los años 1969 y 1971, principalmente, momento en el que el autor realizó el servicio militar obligatorio en Cuenca, escenario de muchas de estas obras tempranas junto con Colmenar Viejo. Explora los inicios de la carrera artística del Hara, capaz de captar imágenes de una Cuenca de finales de los años 60 y principios de los años 70 muy distinta a la que conocemos en la actualidad.

La transformación de Cuenca
La exposición, inaugurada este jueves, tiene un gran interés histórico. Está dividida en tres grandes bloques: los momentos del autor durante el servicio militar en Cuenca, imágenes de niños y gentes conquenses, y otras de lugares, plazas, calles o comercios conquenses, ampliada con alguna de otros lugares de España. Son fotos documentales realizadas hace más de medio siglo. A modo de ejemplo, en las fotografías se puede contemplar cómo eran antaño los suelos de la calle Alfonso VII o de la Plaza Mayor, de cantos rodados. O la misma Plaza Mayor rodeada de árboles a ambos lados.

Con estas fotografías, algunas de ellas inéditas, de las gentes, calles y plazas conquenses el ambiente el público que quiera pasarse por la exposición puede contemplar la transformación de zonas como la parte alta de Cuenca: “Esto era un pueblo, todo el mundo se conocía, había un ambiente familiar estupendo. Cuando llegaron los pintores del museo, se integraron completamente. Era todo muy natural, muy tranquilo, muy estupendo antes de convertirse en la ciudad turística que es ahora”, destaca el autor, recordando que “en la calle San Pedro se podía aparcar en un lado de la calle. Y luego la gente que vivía en la calle San Pedro sacaba sus sillas por las tardes a la puerta y se hacía tertulia”.

Y la misma transformación ha ocurrido con Alfonso VIII, por ejemplo, la Plaza de la Merced, las Angustias, la pastelería Ruiz o cuando estaba el asilo de ancianos desamparados donde ahora se encuentra el Museo de las Ciencias. Por ello las fotografías expuestas en una de las salas habilitadas en el Museo de Arte Abstracto Español tienen un gran valor documental e histórico, existiendo también una pequeña aportación de fotografías posteriores, ya de comienzos de la década de los 80.
Proliferan las imágenes de niños conquenses realizando procesiones en pasos de madera, con su túnica. Algunos incluso se han podido reconocer en las fotografías de la exposición.

¿Cuándo y dónde?
La muestra puede contemplarse en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Desde el 21 de mayo hasta el 11 de octubre. De martes a viernes y festivos: de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 18:00 horas. Los sábados, de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas, y los domingos de 10:00 a 14:30 horas.

El autor
Cristóbal Hara (Madrid, 1946), Premio Nacional de Fotografía 2022, es uno de los fotógrafos españoles más influyentes de su generación. Creció entre España, Filipinas, Estados Unidos y Alemania, experiencias que marcaron su mirada. Tras formarse en Derecho y Administración de Empresas en Madrid, Hamburgo y Múnich, se dedicó plenamente a la fotografía desde finales de los años sesenta. Ha colaborado en revistas como Aperture y Creative Camera. Su obra, exhibida y publicada internacionalmente, aborda la tradición española, la religión, la muerte y la vida cotidiana desde una perspectiva profundamente personal, influida por la pintura y el museo. Con 22 años, Hara conoció el trabajo de Henri Cartier-Bresson y decidió dedicarse a la fotografía. En 1968, regresó a España desde Alemania. Realizó el servicio militar obligatorio en la ciudad de Cuenca












