La violencia de género en mujeres mayores se encuentra infrarrepresentada en los datos generales. Este colectivo continúa arrastrando los estigmas sociales y el miedo a denunciar, por lo que son pocas las que se atreven a alzar la voz contra sus agresores para romper con el silencio social al que se han visto sometidas, una situación que en el mundo rural es más significativa aún debido a las barreras que encuentran las mujeres mayores para acceder a los servicios de atención y protección. Entre dichas barreras destaca la dificultad para transportarse hasta los municipios de cabecera de estos servicios, que a pesar de estar repartidos en doce puntos de Cuenca van itinerando y se ponen al servicio de las mujeres. Así y con el objetivo de poner el foco en las mujeres mayores, cuya voz queda ahogada en el maremagnum de las cifras colectivas, la Diputación de Cuenca ha realizado un estudio centrándose en este segmento de la población.
El estudio se encuentra dividido en seis axiomas principales en los que se da a conocer en profundidad la situación real de las mujeres mayores que sufren violencia en la provincia, se identifican sus necesidades y se espera poder diseñar actuaciones que permitan mejorar su atención. En primer lugar se ha expuesto el conocimiento que hasta el momento se tenía de la materia, así como el contexto teórico y normativo que ha rodeado al estudio; en los capítulos tercero al sexto se han presentado los resultados obtenidos prestando especial atención al Servicio de profesionales de Ayuda a Domicilio por tratarse de la primera gran barrera en el hogar y, en último lugar, se ha presentado un decálogo de propuestas a raíz de los resultados obtenidos con el fin de que puedan servir en el futuro para orientar las políticas públicas en la provincia sobre violencia de género.
En total han sido más de 400 las personas que han participado en el estudio, aunque finalmente lo hayan presentado la diputada de Servicios Sociales, Eva García, y la coordinadora del trabajo, María Ángeles Briones, que han estado acompañadas de la delegada de Igualdad de la Junta, Ana Eloísa Olmeda; la jefa de la Unidad contra la Violencia sobre la Mujer de la Subdelegación del Gobierno en Cuenca, Sara Moreno; y la coordinadora de Cultura, Yolanda Rozalén. Al haber colaborado la ciudadanía a través de las asociaciones de mayores y mujeres, pero también de los profesionales que las atienden y las instituciones con competencias como la Subdelegación del Gobierno y las delegaciones de Igualdad y Bienestar Social, la diputada ha señalado que es un trabajo «pionero» pues, ha asegurado que «permite realizar una radiografía completa con la que conocer la realidad de la provincia y aplicar los resultados en forma de herramientas en las políticas públicas».
A la hora de pensar este informe se marcaron «un objetivo ambicioso» según García para identificar necesidades y diseñar actuaciones que permitan mejorar la atención y protección de las mujeres mayores. De este modo, el informe se ha convertido en un documento de trabajo que permite visibilizar y contribuir a erradicar la violencia de género en este colectivo contado con recursos adecuados y adaptados a sus necesidades. Así, la propuesta recoge en el decálogo aspectos como realizar formación específica en violencia de género y envejecimiento para los profesionales; diseñar protocolos adaptados para detección en domicilios, residencias, centros de mayores, de bienestar social o de salud; llevar a cabo campañas de sensibilización accesibles y dirigidas a personas mayores; reforzar el Servicio de Ayuda a Domicilio como agente clave de detección y comunicación con servicios sociales; prestar apoyo económico y habitacional; fomentar los mecanismos de coordinación entre los sistemas de atención integral; acercar los recursos y servicios al mundo rural; potenciar la colaboración con el tejido asociativo como espacio de confianza, información y prevención; mejora de la recogida, registro y seguimiento de datos y crear espacios intergeneracionales de apoyo y sensibilización para ciudadanos y profesionales.
Más allá de los datos, las investigadoras han señalado la importancia que tiene conocer las características de la violencia en esta edad, las dificultades que se encuentran a la hora de denunciarla y la respuesta que se está ofreciendo para poder mejorarla. Briones ha referido que la falta de desagregación por edad dificulta dimensionar la magnitud del problema, así como el peso de factores como la dependencia económica y emocional, la educación recibida o la presión social que son esenciales para que estas mujeres que en un alto porcentaje han sufrido violencia durante de más de cuarenta años. En este grupo de edad, además, la violencia suele manifestarse de forma más psicológica, emocional y económica, aunque no desaparece el riesgo de feminicidio.
Entre enero y junio de este 2025, año en el que se ha realizado el estudio, se habían registrado nivel nacional 29 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas de las que 6 eran mayores lo que muestra un porcentaje preocupante. Asimismo y haciendo referencia a datos ministeriales, las investigadoras han señalado a los feminicidios cometidos fuera de la pareja, por familiares, conocidos o vecinos, como más del 50% de asesinatos de mujeres mayores de 65 años en los que «la violencia de género sí que tiene como condicionante y agravante la edad».
El informe recoge también datos relevantes del trabajo de campo: el 44,5% de los profesionales entrevistados —del ámbito social, sanitario, fuerzas de seguridad y ayuda a domicilio— aseguran haberse enfrentado a casos de violencia de género en mujeres mayores. Asimismo y a pesar de que el objetivo del estudio no es cuantificar casos, se han recogido datos ilustrativos como en el Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género de España -VioGén- constan únicamente 19 casos activos de mujeres en la provincia, seis de los cuales son de mujeres mayores, un número que la la jefa de la Unidad contra la Violencia sobre la Mujer de la Subdelegación del Gobierno en Cuenca, Sara Moreno, ha considerado claramente inferior a la realidad debido a la baja tasa de denuncia.
Aunque la tasa de denuncia continúa siendo baja, todas las representantes institucionales han querido elogiar la labor de los doce Centros de la Mujer presentes en la provincia pues han asegurado que después de mucho trabajo de las profesionales que allí desarrollan su labor profesional, cada vez son más las mujeres que tienen claros los recursos con los que cuentan y que entienden la importancia de la denuncia como mecanismo para escapar de la violencia. Estos centros no solo itineran por la provincia sino que, en caso de recibir un aviso, desplazan inmediatamente al equipo necesario hasta el lugar donde vive la mujer afectada. Para concluir, desde la institución provincial han señalado su voluntad de que este análisis sirva para romper silencios, mejorar la detección y promover una respuesta coordinada entre insittuciones que permita proteger a un colectivo históricamente invisibilizado.













