Arguisuelas ha marcado un punto de inflexión en su relación con la minería, un modelo productivo que lleva cincuenta años conviviendo en este municipio de la Serranía conquense desde que comenzara su actividad en el término municipal para la extracción de caolín, una arcilla blanca muy apreciada por su pureza utilizada en multitud de industrias, como la porcelánica y la cerámica, la cosmética e incluso la medicina. El pasado viernes 12 de diciembre más de 60 vecinos y vecinas del municipio, en el que están empadronadas 130 personas, participaron en una votación no vinculante en la que únicamente podían participar personas inscritas en el padrón municipal para valorar la ampliación de una explotación minera a menos de un kilómetro del núcleo claro en el paraje de El Viso.
El sufragio dejó un resultado con 48 votos en contra de la ampliación de la mina de caolín frente a 14 a favor, además de un voto en blanco y otro nulo. Una decisión que refuerza el descontento y la movilización de los vecinos del pueblo que se ha concentrado en la agrupación vecinal de reciente creación SOS Arguisuelas. La consulta no es vinculante y se suma a las 300 firmas recogidas a través de la plataforma Change.org entre vecinos, firmantes nacionales e internacionales que han apoyado la causa contra esta nueva explotación.
El Ayuntamiento, por su parte, no se ha posicionado de forma explícita ni a favor ni en contra del proyecto, «una neutralidad que desde SOS Arguisuelas interpretan como una forma de connivencia pasiva con la empresa». Desde la organización critican que no se facilitara el voto por correo en la asamblea al no tratarse de una votación vinculante.
Décadas de minería y un nuevo límite
La actividad minera en Arguisuelas no es nueva. Las primeras excavaciones se remontan a la década de 1970, cuando la extracción se realizaba con medios mucho más limitados. Sin embargo, con el paso de los años y la introducción de maquinaria pesada, «el impacto ambiental se ha intensificado de forma notable» tal y como ha denunciado a Voces de Cuenca Andrea Bustamante, portavoz de la agrupación. Desde 2009 la empresa EuroArce, impulsada por el Grupo SAMCA, explota caolín, sin embargo en 2022, el foco se trasladó al Cerro Alejo, una zona especialmente sensible por su valor paisajístico como uno de los enclaves más característicos del pueblo, lo que terminó de encender la alarma vecinal.

Asimismo, Bustamante opina que la empresa cometió una «negligencia» en este punto, donde «la agresividad con la que se realizaron los trabajos unida a que no se tuvo en cuenta que había una falla en el terreno provocaron un derrumbe en la montaña». «Ese corte completamente vertical se ha convertido en un recordatorio para los vecinos», quienes, asegura Andrea, «temen que pueda producirse un nuevo error que esta vez dada la cercanía de la nueva explotación con el municipio afecte estructuralmente a las casas y al pueblo».
Para completar su argumentario, Bustamante señala que «el problema no es solo visual o estructural» pues la explotación minera condicionaría el estilo de vida de los vecinos con «ruido constante, polvo en suspensión y el riesgo real de derrumbes»- Asimismo, la portavoz asegura que desde la entidad han estado en contacto con profesionales de la flora y fauna como biólogos para evaluar el impacto ambiental que han tenido las minas y podrían tener en caso de una nueva explotación. Bustamante asegura que «se han producido desplazamientos de aves que anidaban en esas zonas de pinar a causa del ruido» y señala que el trabajo con los profesionales está centrado en demostrar que de ampliarse la explotación minera «se verían amenazadas especies protegidas».
Empleo, el argumento en disputa
Bustamante sostiene que el principal argumento de la empresa minera para defender el proyecto ha sido la creación de empleo en el municipio, un argumento que el colectivo vecinal cuestiona abiertamente. Según SOS Arguisuelas, «la cifra real de trabajadores ronda la decena», muy lejos de los 50 o 60 puestos que la empresa ha llegado a mencionar públicamente.
Asimismo, Bustamante ha señalado a este medio de comunicación que en el transcurso de la asamblea recordó que «si la mina es finita, como ellos mismos reconocieron, también lo son esos empleos». En contraposición, asegura Bustamante que «el daño ambiental permanece» pues «aunque la empresa habló de un proyecto de recuperación una vez agotada la explotación minera, la prueba la tenemos con las minas anteriores, que siguen descubiertas tal y como las dejaron», advierte la portavoz.
Próximos pasos de SOS Arguisuelas
Entre los planes inmediatos del colectivo se encuentra su registro oficial como asociación en la Diputación de Cuenca para poder mejorar sus oportunidades a la hora de elevar sus demandas en el ámbito administrativo, la recaudación de fondos para afrontar posibles acciones legales y la intensificación de la presión mediática. Andrea apunta que la unión vecinal es su principal herramienta. En todo el camino ya recorrido y el que les queda por recorrer, la portavoz de SOS Arguisuelas ha querido agradecer la guía que les han ofrecido asociaciones de ecologistas, Pueblos Vivos así como otras asociaciones vecinales afectadas por problemáticas similares en diferentes puntos del país.
SOS Arguisuelas ha hablado y lo ha hecho alto y claro, su unión es la clave para escribir el futuro del pueblo y que no pase de nuevo por otra herida en su paisaje.













