El primer mes de rodaje del HUCU según los profesionales: entre la «modernidad» y los «problemas estructurales»

La falta de personal, la inexistencia de espacios de descanso o la comunicación deficiente, entre los principales problemas.

Hace apenas un mes que el Hospital Universitario de Cuenca (HUCU) abrió sus puertas a pleno funcionamiento tras completarse el traslado desde el antiguo Virgen de la Luz, que cerraba sus puertas el pasado 19 de diciembre tras 61 años de historia sanitaria en Cuenca. La mudanza, largamente esperada, ha supuesto un cambio radical en la vida de profesionales y pacientes con instalaciones modernas, equipamiento de última generación y más espacio, pero también un periodo de adaptación lleno de desafíos y ajustes operativos que todavía se perciben en el día a día.

Para los profesionales sanitarios, el balance inicial es positivo, pero no exento de dificultades. Beatriz Muñoz Pérez, enfermera y delegada de SATSE en Cuenca, subraya que el traslado ha generado una ansiedad lógica entre los profesionales. Muñoz explica que «son entornos desconocidos, con servicios en ubicaciones distintas y materiales nuevos, lo que hace que el profesional necesite más tiempo para realizar las mismas funciones». En este sentido, Muñoz apunta que el servicio en el que más complicaciones les están trasladando los profesionales es el de quirófano, que califican como «especial» y que, recuerda «tiene mucha cantidad de profesionales implicados». La representante sindical destaca que quienes trabajan en este servicio les han trasladado que «no trabajan con seguridad porque les han faltado instrucciones y han sentido descoordinación y desorganización», sentencia.

En cuanto a la atención al paciente, los profesionales coinciden en que buena parte de los problemas iniciales han sido logísticos en lo referente a localizar servicios, adaptarse a los nuevos circuitos y familiarizarse con el material. Muñoz reconoce que esto ha generado cierta «crispación entre los usuarios» debido a que se ha demorado la atención los enfermos. En este caso, la representante de SATSE defiende que las demoras continuarán hasta que se normalice la situación porque en su opinión «ha faltado tiempo de adaptación» para los profesionales.

Javier Llavador, médico y responsable del Sindicato de Médicos de Cuenca, señala que las principales dificultades que les han transmitido han estado relacionadas con el proceso de formación y adaptación al nuevo material. A pesar de estos conflictos, el responsable sindical asegura que «al personal no le ha supuesto mucho problema porque estamos acostumbrados a las novedades, un médico está constantemente formándose» asegura. En este sentido y a pesar de la profesionalidad ejemplar con la que los trabajadores sanitarios han desempeñado su labor, Llavador señala que la Gerencia del Área Integrada de Cuenca debería mostrarse más colaborativa «para que los profesionales se formen para manejar los nuevos instrumentos in situ en el hospital y dentro de su jornada laboral, no en su tiempo libre y desde casa porque no se puede aprender igual sin ver y tocar el instrumental», ha señalado.

Sin salas de descanso, vestuarios alejados y camas que no caben por algunas puertas

Las instalaciones, aunque amplias y modernas, han obligado a reorganizar espacios de descanso y vestuarios. En cuanto a los vestuarios, Muñoz apunta que en el Virgen de la Luz «había uno por planta» lo que facilitaba la rapidez de los trabajadores a la hora de cambiarse si a lo largo del servicio se manchaban de sangre, heces o similares. Así, con el modelo actual esos trayectos que antes eran «cuestión de un minuto» se demoran y obligan a los profesionales «a recorrerse todo el hospital para cambiarse», señala la responsable sindical.

Otra de las cuestiones organizativas que señalan desde SATSE es la «inexistencia de unas habitaciones o área de descanso para el personal entre guardias». Estas instalaciones, con las que si contaba el Virgen de la Luz, no están en el HUCU. Hasta el momento, según señala Muñoz, «se habían paliado destinando una planta de Medicina Interna para el descanso del personal», sin embargo «ante el aumento de la presión hospitalaria en esta época, como suele ser habitual», ha obligado a habilitarla para los enfermos «dejando al personal sin espacio para descansar».

A nivel estructural, desde SATSE refieren que han encontrado una deficiencia arquitectónica en las puertas de ciertos servicios, ya que «se han dado cuenta que había camas que no entraban lo de las puertas», por lo que ha habido servicios en los que «han tenido que hacer algún ajuste», recuerda.

La falta de personal, un problema estructural

Asimismo, Llavador pone el foco en la «falta de personal», un problema que el representante sindical ha calificado como «estructural» de Castilla-La Mancha. Llavador señala que, pese a la mejora de las instalaciones y el equipamiento, atraer profesionales externos resulta complicado por «diferencias salariales y la falta de incentivos económicos relacionados con la carrera profesional». Llavador expone que aunque «una maquinaria moderna puede ayudar a mejorar el atractivo» del HUCU, el profesional «necesita vivir aquí y tener condiciones salariales competitivas», explica, recordando que la diferencia en tramos de carrera profesional puede suponer «pérdidas de hasta 600 euros al mes». En este contexto, el aumento de personal que ya se ha logrado se valora como «un paso positivo», pero insuficiente para cubrir todas las necesidades del hospital.

Problemas de comunicación con el hospital

La comunicación con el HUCU, situado en El Terminillo, es otro de los focos de conflicto. En este aspecto ha incidido Llavador, quien refiere que «es una locura para el personal y para todos», señala. Si bien «el personal llega a unos horarios que no tiene problemas para aparcar, para los usuarios que llegan al hospital el ponerse a buscar sitio es una locura». Llavador apunta que no sabe «si durará mucho» el alivio que, a priori, ha supuesto la ampliación con la apertura de un aparcamiento de tierra junto al P1. Sobre la cuestión anunciada por el vicepresidente, José Luis Martínez Guijarro, en una entrevista en la Cadena Ser, en la que el vicepresidente explicaba que cuando estuviera lista la urbanización de los terrenos aledaños al hospital el número de plazas iba a ser «de unas 2.000 plazas», el representante sindical ha explicado que al final pasará lo que pasaba en el antiguo Virgen de la Luz, que te ibas a aparcar al supermercado para poder entrar».

Para atraer a profesionales que viven fuera de Cuenca se habilitaron lanzaderas desde la estación del AVE, pero los profesionales locales dependen de la línea 5 del autobús urbano o del vehículo privado para llegar al centro. Llavador considera que reforzar el transporte público podría reducir la necesidad de vehículos particulares y facilitar tanto la llegada del personal como la de los pacientes, especialmente en un hospital que se encuentra a las afueras de la ciudad. Por su parte, Muñoz asegura que prestar el servicio a los profesionales que llegan en Alta Velocidad y no a quienes apuestan por vivir en Cuenca ha generado cierto descontento entre los profesionales. Asimismo, la representante sindical ha señalado la importancia de «aumentar los autobuses que van al hospital para reducir las esperas de ida y vuelta».

Una mudanza en positivo con problemas por solventar

Entre los aspectos más positivos de la mudanza hospitalaria, los representantes sindicales destacan las instalaciones modernas, la ampliación de servicios y la mejora en el equipamiento. Tras este primer mes, los profesionales estiman que será necesario un periodo de adaptación de alrededor de «tres meses» para alcanzar un funcionamiento cercano al óptimo en el caso de Llavador, un plazo que Muñoz eleva a «un año». Para la representante de SATSE, este tiempo permitirá consolidar la coordinación de los equipos y ajustar los procesos internos, mientras que para el Sindicato de Médicos el tiempo ayudará a asentar la formación en aparataje nuevo. Para Llavador, solo con la incorporación de personal suficiente y el correcto aprendizaje de material, el hospital podrá ofrecer un servicio de calidad con incidencias mínimas.

En definitiva, el nuevo Hospital Universitario de Cuenca representa un salto cualitativo en la atención sanitaria de la provincia enmarcado por la modernidad, un equipamiento avanzado y mayor capacidad para atender a pacientes. Sin embargo, la experiencia de enfermeras y médicos demuestra que incluso el mejor hospital necesita tiempo, adaptación y recursos humanos suficientes para alcanzar su verdadero potencial. El primer mes ha sido un periodo de aprendizaje y ajuste, pero también de ilusión y expectativas por lo que este centro puede ofrecer a Cuenca y su área sanitaria.