Opinión de Javier Moya del Pozo
(A Mar, quien no ha podido llegar a trabajar en la unidad de hemodinámica del nuevo hospital)
Se van llevando los diferentes servicios del, ciertamente, un tanto desvencijado actual Hospital Virgen de la Luz al nuevo, calificado como universitario a pesar de inexistencia de la denegada facultad de medicina para Cuenca ( hay políticos más influyentes que los conquenses), pero con dificultades que están pendientes de ser superadas por los gestores respectivos, como son el diseño de los accesos , coordinación con el huidizo IVO, líneas de autobuses, cercanía de la depuradora ( a la que nada se puede reprochar: estaba antes que se decidiera la ubicación del nuevo centro hospitalario) y otras cuestiones que no han de ser objeto de estas líneas. El recientemente inaugurado hospital recibirá (ya lo está haciendo) en sus novedosas dependencias un instrumental que habrá de estar en la vanguardia en el campo de la sanidad. Eso nadie lo quiere dudar.
Sin embargo, me pregunto si con ese nuevo instrumental también se trasladará el elemento que se considera esencial para obtener resultados favorables en cualquier tratamiento médico, y que ya describí no hace mucho en este medio, a través de “ Cuando sanar es una profesión de riesgo”: el hacer ver al paciente que, aun siendo escaso el tiempo que haya podido dedicarle, en esos minutos aquél se sienta considerado; hacerle sentir que, en ese instante, es el centro de la atención del profesional sanitario y, a la inversa, que el paciente pueda expresar, aun en esa situación de nerviosismo y temor por su salud, que es consciente de que hay alguien que, a través de muchos años de estudio y formación, ahora está frente a él para dedicarle su mejor versión profesional y humana.
Sólo cuando el profesional sanitario consiga que el paciente crea en él, comenzará la sanación.
Y vendrán grandes instalaciones, novedosos equipos electrónicos; pero, si no van acompañados con el afecto y la profesionalidad que, cada día, han desplegado y despliegan, en el presente, los actuales sanitarios y, en la memoria, tantos otros ya ausentes, el traslado no será nada eficaz.
Y para eso, señores responsables de la sanidad de la región y la provincia, habrán de dotar a las plantillas de los diferentes servicios de los mejores equipos, no sólo en el campo técnico, sino principalmente en recursos humanos, en ilusión y confianza en ese nuevo proyecto.