Comer bien no siempre significa estar en grandes urbes, ni siquiera en una capital provincial o comarcal. En la provincia de Cuenca, la España rural también sabe dónde duele el gusto: hay pueblos que, además de su paisaje y su historia, albergan restaurantes con distinciones gastronómicas de primera línea según la Guía Repsol o la Guía Michelin. Aquí están cinco de ellos, todos distintos pero hermados por los criterios de las guías, los elogios del boca a boca de los comensales y ese juez independiente que suele ser el paso del tiempo. Cinco lugares del territorio conquense que ‘foodies’ y viajeros pueden apuntar para los propósitos de este recién iniciado Año Nuevo.
Villalba de la Sierra
A orillas del Júcar, Villalba de la Sierra (unos 560 habitantes) alberga un premiado y veterano local: el Mesón Nelia, activo desde 1967 y que cuenta tanto como un Bib Gourmand de la Guía Michelin y un “solete” de la Guía Repsol. El chef-propietario, de tercera generación, renueva la cocina tradicional conquense con guiños creativos: “copita de ajoarriero con albaricoque, bacalao con pisto manchego o manitas de cerdo rellenas de queso de cabra” son algunos de sus platos estrellas. El ambiente cálido (comedor con chimenea) y el bello paisaje serrano convierten al restaurante en un imprescindible local, con menús bien estructurados a precios moderados, y a un paso de Cuenca capital.
Belmonte
Declarada conjunto histórico-artístico, la villa medieval de Belmonte impresiona por su castillo gótico-mudéjar, su colegiata y su casco antiguo. En la oferta hostelera destaca La Muralla, (distinguido con un Solete Repsol, donde la cocina es un homenaje castizo a La Mancha: en la carta no faltan las gachas, el morteruelo ni el ajoarriero tradicionales, junto a asados muy a la usanza local (paletilla de cordero, bacalao al horno, etc.) Su oferta de platos clásicos, generosos y caseros combina a la perfección con la atmósfera histórica del pueblo.
Vega del Codorno
En la Serranía de Cuenca, Vega del Codorno es un rincón serrano junto al famoso Nacimiento del Río Cuervo. Allí, el Mesón Sierra Alta –mencionado tanto en la Guia Michelin como en la Repsol– aprovecha los productos de montaña. “Esta es zona de caza, de setas y de trufas”, avisa su carta, e invita a dejarse sorprender por las sugerencias del día. Platos como un rico guiso de jabalí, revuelto de setas de temporada o sopa castellana refrendan esa apuesta por lo local. El entorno natural, con bosques impresionantes y montaña, redondea la excursión gastronómica.
Huerta del Marquesado
Quizá el ejemplo más llamativo de cómo una cocina exigente puede instalarse en un entorno absolutamente rural es Restaurante Fuentelgato, en Huerta del Marquesado. En un pueblo de apenas unos doscientos habitantes, este restaurante ha conseguido 1 Sol Repsol gracias a una propuesta creativa, moderna y personal liderada por Álex Paz y Olga García, que transforma productos locales y de temporada en un menú degustación cambiante cada semana. Michelin también la incluye en sus recomendaciones y fue seleccionado como uno de los 10 Nuevos Mejores Restaurantes de Europa por ranking culinario Opinionated About Dining (OAD). Su cocina es una cocina de de autor sin estridencias, que apuesta por la temporalidad, la delicadeza de la materia prima y la reinvención constante de sus platos, convirtiendo a Huerta del Marquesado en una escapada gastronómica obligada para quien busca alta cocina en la España vaciada.
Tarancón
En ciudad de Tarancón, importante cruce de caminos al norte de Cuenca, sobresale Martina, que cuenta con un Bib Gourmand de Tarancón como una de las mejores relaciones calidad-precio. Integrado en una vivienda, es un local luminoso ubicado en una zona residencial de chalés que cuenta con coqueto comedor presidido por una chimenea y lo que llaman el Salón de Cristal, ubicado en un agradable porche acristalado. «Cuidan mucho todos los detalles y defienden una cocina de gusto regional, trasladando el recetario manchego a la actualidad tanto en técnicas como en presentaciones», señala Michelin.















