Alfareras de Mota del Cuervo: un trabajo conjunto para convertir un barrio en referente de La Mancha

Una conjunto de siete piezas de alfarería tradicional se exponen en el Museo de Cuenca con la muestra simultánea en toda la región sobre mujeres alfareras.

En los antiguos oficios es tradicional que los trabajos más destacados sean reconocidos por nombres de hombres, aquellos que prácticamente realizaban todos los oficios manuales. Sin embargo, dentro de estos trabajos las mujeres también tenían un papel importante y fundamental para que saliera todo bien, aunque en aquellos tiempos su función solo estaba relegada a las tareas domésticas.

Es el caso de las alfareras, en concreto las de Mota del Cuervo, cuyos trabajos consistían de manera exclusiva al modelado de piezas (cántaros, lebrillos, búcaros, tinajas, bebederos…) que intercalaban con la actividad en las casas. Aunque no está claro el origen real de las tiendas antiguas de alfarería en este municipio de La Mancha conquense, la documentación data de 1478 en la que se hace referencia al pago de diezmo, de cántaros o de tinajas, ha asegurado a Voces de Cuenca el director del Museo de Cuenca, Miguel Contreras.

La alfarería de Mota del Cuervo es considerada el centro alfarero femenino más importante de La Mancha, ya que proporciona cántaros y útiles, recipientes de uso tradicional, agrícola y doméstico a toda la comarca, ha destacado Contreras, quien ha subrayado el papel fundamental de las mujeres en este oficio, aunque ha incidido en que es un trabajo «de todo el colectivo».

En este sentido, los hombres se encargaban de extraer la arcilla de los barreros, las mujeres de preparar el barro, los niños de amasarlo con la ayuda del “baile de los pies descalzos” y los maridos de las cantareras de la venta de la obra, distribuyéndola por toda la zona centro sur peninsular. Todo ello configura las singularidades de este centro, cuya actividad alfarera fue durante años el principal motor económico del barrio de las Cantarerías.

«Participaba toda la familia, pero no solamente era familiar, sino que era un trabajo colectivo. Es un barrio, es una artesanía propia y entonces es un trabajo de todos», ha subrayado el también arqueólogo.

Entonces, no existían alfares propios porque no era una actividad productiva a gran escala, ha afirmado Miguel Contreras, algo que da más valor al trabajo y al resultado que conseguían, que hacían que fuera un referente en toda Castilla-La Mancha.

Un trabajo comunitario y diferenciado del resto

Con respecto al trabajo de las cantareras moteñas, Contreras ha resaltado que podían trabajar solas o en grupo, aunque el oficio como tal se hacía en conjunto. Ellas, con base de azúcar, retiraban las impurezas del barro para evitar la aparición de pequeñas imperfecciones durante la cocción. También elaboran los rollos con los que se utilizan la unidad de medida de cada una de las piezas. Mientras que las más jóvenes levantaban los tornos, las más experimentadas remataban.

El rodillo era el torno de alfarero bajo, que las obligaba a trabajar tanto sentadas como de pie, e incluso agachadas. Tras orearse al sol, la obra ya estaba preparada para su cocción en grandes hornos comunitarios. «Es un trabajo muy bonito. Aunque los que repartían la producción eran los hombres, conocemos nombres de cantareras de Mota», ha destacado el director del museo.

A pesar de que antiguamente en este municipio de La Mancha había siete hornos comunitarios, solo uno queda en pie pero sin funcionar. Actualmente este tipo de producciones están «en franca decadencia, por desgracia, y muchas de ellas en desaparición», aunque Contreras espera que «gracias a posiciones como esta y a nuestro trabajo de recopilación y divulgación esto se pueda mantener».

Miguel Contreras se refiere a la nueva exposición que el Museo de Cuenca acoge desde este miércoles hasta el próximo 12 de abril, un conjunto de siete piezas de alfarería tradicional de Mota del Cuervo que el Gobierno de Castilla-La Mancha celebra simultáneamente en varios museos de la región con la muestra ‘Mujeres alfareras en La Mancha. Un recorrido por los museos provinciales de Castilla-La Mancha’ para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

«Es una historia muy interesante de cómo las mujeres formaban parte de estas sociedades en las que en otros ámbitos era totalmente desconocido», ha destacado el gerente.

Las alfareras de Mota, en ocasiones, firmaron sus obras, las señalaban con puntos o con las iniciales de sus nombres para diferenciarlas de la obra de otras cantareras. Cada una de ellas o de los grupos marcaban su producción, ha señalado Contreras.

En la exposición se pueden ver dos cántaras de vino, un pequeño torno de alfarero de madera «muy bonito», así como un arenero, «que nos habla también de cómo era la vida», y un bebedero de animales. «El hecho de que se inaugure en este museo, donde hay tradición cerámica de otras cronologías y de otros momentos, también lo hace más importante y más interesante», ha resaltado el director.