El Ayuntamiento de Cuenca iniciará la modificación del Plan Especial de Reforma Interior de Mejora (PERIM) de los barrios de Tiradores Altos, Tiradores Bajos y Santa Teresa para estudiar una flexibilización de los criterios cromáticos que regulan las fachadas de estas zonas. La iniciativa, presentada por Cuenca en Marcha-Unidas por Cuenca, ha sido aprobada con 14 votos a favor del Grupo Municipal Socialista, Cuenca Nos Une y Cuenca en Marcha 9 en contra del Grupo Municipal Popular y 2 abstenciones de Vox. En el transcurso del debate se ha valorado el equilibrio entre la conservación de la identidad histórica del barrio y la adaptación de la normativa a su imagen actual.
La moción plantea abrir el expediente para modificar el artículo 3.2.4 de las normas urbanísticas del PERIM con el objetivo de flexibilizar una regulación que establece como criterio general el color blanco para las fachadas —con zócalo gris cuando proceda—, permitiendo actualmente mantener otros colores únicamente cuando pueda acreditarse que el inmueble ya los tenía con anterioridad. El concejal de Cuenca en Marcha, Pablo García, que ha sido el encargado de defender la moción, ha indicado que el problema es «sencillo» y radica en que el plan especial obliga a pintar de blanco las fachadas cuando se realizan obras, salvo que se demuestre documentalmente que el edificio ya presentaba otro color.
A su juicio, esa excepción debería convertirse en la norma porque, aunque históricamente el barrio se encalaba con cal, desde hace décadas la realidad es distinta. García sostiene que quienes conocen Tiradores desde hace más de cuarenta años identifican el barrio con una amplia variedad de tonalidades y no con una imagen uniformemente blanca. El edil ha explicado que la propuesta no pretende permitir cualquier color, sino establecer una gama cromática razonable, consensuada con los técnicos y los vecinos, evitando colores estridentes pero adecuando la normativa a la imagen existente del barrio. También ha defendido que la modificación se limite exclusivamente a la regulación del color de las fachadas y no implique revisar el resto del contenido urbanístico del PERIM. Durante el segundo turno de intervención ha insistido en que la mayoría de las fachadas actuales presentan tonos ocres, anaranjados, granates y otros colores distintos del blanco y ha señalado que, cuando se construyen edificios nuevos se obliga a aplicar la normativa vigente y pintar las fachadas de blanco.
Vox se abstiene al plantear dudas sobre la aplicación de la normativa y el PP rechaza la propuesta por considerar que puede afectar a la identidad del barrio
El portavoz de Vox, Rafael Rodríguez, ha abierto el turno de debate preguntando si las numerosas viviendas con fachadas de colores existentes en el barrio fueron pintadas antes de la entrada en vigor del PERIM o si, por el contrario, incumplen la normativa actual. También se ha interesado en saber si el Ayuntamiento había denegado autorizaciones para pintar fachadas de colores distintos al blanco aunque finalmente, el grupo optó por la abstención.
Por su parte, el concejal popular Juan Guadalajara ha reconocido que algunos vecinos han trasladado inquietudes sobre la regulación cromática, pero ha defendido que el sistema tradicional del encalado constituye por sí mismo un elemento patrimonial. Asimismo ha explicado que la cal utilizada históricamente ofrecía de manera natural una amplia gama de blancos —incluso con ligeros matices rosáceos— en función de los materiales empleados, por lo que la diversidad cromática tradicional no implicaba necesariamente colores diferentes al blanco. Además, ha recordado que el propio PERIM ya permite conservar fachadas de otros colores cuando pueda acreditarse que tradicionalmente tenían esos revestimientos.
Para el PP, modificar el plan especial supone «abrir un melón», ya que cualquier revisión del PERIM implica un procedimiento urbanístico complejo y afecta a un documento que regula no solo los colores, sino también alturas, materiales, alineaciones, cubiertas o edificaciones fuera de ordenación. Guadalajara ha advertido de que una modificación podría derivar en demandas para revisar otros aspectos urbanísticos, por lo que ha defendido que cualquier revisión debe hacerse con un análisis técnico integral para preservar la singularidad del barrio.
El PSOE vota a favor, pero reclama un estudio técnico previo
La concejala de Urbanismo, Charo Rodríguez, ha recordado que el origen del encalado obedecía a razones económicas, constructivas e higiénicas, aunque con el paso del tiempo esa técnica ha adquirido un valor cultural, arquitectónico y paisajístico propio. Ha subrayado además que el artículo del PERIM no regula únicamente el color de las fachadas, sino también otros elementos como cubiertas, revocos o carpinterías, formando un conjunto coherente que define la imagen tradicional del barrio. No obstante, anunció el voto favorable del equipo de gobierno al entender que toda norma urbanística puede revisarse siempre que existan razones objetivas y estudios suficientes que lo justifiquen.
En este sentido, ha defendido que antes de adoptar cualquier decisión definitiva los técnicos municipales elaboren un estudio detallado que incluya un inventario de fachadas, un análisis fotográfico de antecedentes históricos, una valoración del impacto paisajístico sobre la ladera y la elaboración de una carta cromática que determine qué colores podrían autorizarse y en qué condiciones. «Entendemos que somos todos conscientes que no podemos aquí tomar una decisión definitiva sobre el tema, ni cambiar los colores, ni decidir la gama cromática, sino que tienen que ser los técnicos los que hagan un estudio, contar con un inventario de fachadas, hacer un estudio fotográfico de antecedentes históricos, analizar cómo quedaría la ladera y fijar una carta cromática concreta», ha sentenciado. La edil ha añadido que el Ayuntamiento no tiene constancia de que exista una demanda generalizada entre los vecinos, aunque sí conoce casos puntuales de propietarios interesados en poder pintar sus viviendas con colores distintos a los actualmente permitidos.
En su intervención final, García ha reiterado que no pretende modificar otros aspectos del PERIM como las cubiertas o las alturas, sino únicamente revisar la regulación cromática. También ha argumentado que el abandono progresivo del encalado se produjo cuando los propietarios comenzaron a utilizar revestimientos permanentes que evitaban tener que renovar la cal periódicamente y que esa evolución también forma parte de la identidad actual de Tiradores. Como ejemplo, ha recordado que incluso en el Casco Antiguo la imagen cromática ha evolucionado con el paso del tiempo y citó las fachadas del entorno de Alfonso VIII y la calle Zapaterías, cuyos colores actuales —dijo— son mucho más vivos que los que recordaba años atrás.














