María Pacheco, la heroína comunera que impulsó las ideas que desembocaron en el levantamiento de las Comunidades, se erigió como portavoz del descontento social en el Toledo del siglo XVI y negoció unas condiciones honrosas para la rendición de esta ciudad a costa de sus bienes ya cuenta con una estatua en la capital toledana. La efigie, que ha financiado el Parlamento autonómico, es una forma de revindicarse a uno mismo según ha apuntando en la inauguración el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien ha destacado que Pacheco representa «uno de los valores que llevamos más a pecho, que es la igualdad».
El líder del Ejecutivo regional ha apuntado que «muchos territorios en España presumen de banderas y de historia, pero solo a los efectos básicamente de arrimar más, de tener privilegios», apostillando que Castilla-La Mancha «tiene tanta historia como el conjunto del país» y que «hablar de historia y hablar de Toledo es como hablar de la síntesis de la historia completa de Europa de los últimos dos mil años». En lo referente a la comunera, García-Page ha recordado que María Pacheco «no rindió Toledo», y ha subrayado que fue «no sólo una resistente, no fue sólo una luchadora y no era discutida en aquellos tiempos» como mujer un comentario que ha realizado «para sonrojo de aquellos que han mantenido directa o indirectamente la desigualdad hombre o mujer».
García Page ha afirmado que una parte importante de la historia de Toledo y de Castilla-La Mancha, tiene que ver con el «coraje, el ansia de igualdad y el espíritu reivindicativo que mantuvo María Pacheco», un espíritu que, según el presidente de la autonomía también se encontraba en la protesta de los Comuneros en «un concepto de no sumisión a las imposiciones». Asimismo, Page ha apuntado que aquella reivindicación «tiene un antecedente democrático, en la democracia que se podía entender entonces» porque, sostiene «era una expresión de que tenía que opinar el pueblo, de que tenían que opinar los consejos, de que tenía que opinar la gente» antes de la existencia misma de la democracia, de la igualdad y de la lucha contra todo tipo de privilegios, ha significado.
Tras agradecer al autor de la escultura, Julio Martín de Vidales, su obra, García-Page se ha mostrado partidario de que «las plazas y rincones sean museos vivos que expliquen la historia de la ciudad, ya sea en una placa, en una escultura o en otro tipo de monumentos». El líder del Gobierno autonómico sostiene que esta «es una forma de hacernos presente y de democratizar la historia, haciéndola universal y gratuita».
Pastor destaca la labor en pro de la cultura que se está realizando por toda la región
Por su parte el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor, ha ensalzado el papel colaborador de diversas instituciones para que la estatua de María Pacheco haya sido una realidad y se haya ubicado frente a un símbolo del conocimiento regional como es la Biblioteca de Castilla-La Mancha. Pastor ha defendido este martes como «un día grande para la cultura» y para sentirse orgulloso de todo lo que se está haciendo «en pro de su desarrollo y engrandecimiento a lo largo y ancho del territorio regional», ha aseverado el consejero, que también ha reivindicado la figura de María Pacheco como muestra del importante papel de la mujer, en los diferentes acontecimientos sucedidos a lo largo de la historia de España. Del mismo modo, Pastor ha recordado que su gesto con la mano en alto es «muy importante para estos días, tan necesitados de calma y sosiego».
A la inauguración de esta escultura también ha asistido el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Pablo Bellido; la consejera de Igualdad, Sara Simón y el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez. El descubrimiento de la estatua ha estado amenizado por un grupo de dulzainas procedentes de La Sagra.














