La Unión de Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha ha defendido el papel esencial del sector agrario y ganadero en la prevención de incendios forestales y ha reclamado a la administración más libertad normativa para recuperar las prácticas tradicionales que «ayudaban a mantener limpio el monte» y que son «la mejor brigada contra incendios».
Así lo ha destacado Anastasio Yébenes, miembro de la ejecutiva regional y nacional de esta organización. Yébenes ha señalado la eliminación de las quemas controladas, el aumento de la distancia del cultivo respecto a las zonas de ribera y masa forestal o las limitaciones a la ganadería extensiva como algunos de los métodos de prevención que se han eliminado por la rigidez normativa. En este sentido, el directivo de la Unión de Agricultores y Ganaderos sostiene que la legislación ha supuesto el fin de la labor de limpieza y prevención en incendios forestales que prestaban los oficios tradicionales en el campo.
Las prohibiciones europeas ligadas a los ecorregímenes de la Política Agraria Común (PAC) obligan a los agricultores a mantener vegetación en cultivos leñosos, como olivares situados entre montes, durante todo el año según Yébenes. En este sentido y referente al origen de los fuegos, aunque Yébenes no resta importancia al factor del cambio climático, señala que con esta normativa se ha «limitado» la labor de ganaderos y agricultores y, ante un año especialmente lluvioso, la vegetación ha crecido descontrolada y se ha secado con la llegada del verano lo que, apunta, ha actuado «como gasolina para el fuego».
El agricultor ha puesto de manifiesto a este medio la «ilegalidad» que, asegura, supone la financiación de Geacam para las actividades de extinción de incendios, pues, según apunta Yébenes, la Junta de Comunidades estaría «pagando a la empresa con fondos del del Programa de Desarrollo Rural (PDR)», algo que señala que «está prohibido» y que se estaría justificando a la Unión Europea «sobre el papel» como «tratamientos selvícolas preventivos».
Es por ello que Yébenes subraya que este gasto gasto debería realizarse con los Presupuestos Generales regionales y que, por ende pasaría por convertir a los efectivos de la empresa «en personal laboral o funcionarios de un servicio público de extinción». Algo que, aseguran, solucionaría «el problema social» que hay con estos trabajadores por las «condiciones precarias» en las que realizan sus funciones, según el miembro de la directiva de la citada asociación.
Referente las labores de prevención que se llevan a cabo fuera de la temporada de incendios, la entidad ha subrayado que la empresa Geacam «dedica su tiempo a labores de desbroce, a un coste por hectárea muy superior al de un particular, y sin duda siempre menos eficiente que una ganadería pastando los campos». El directivo de la Unión de Agricultores y Ganaderos ha matizado que a un agricultor se le pagan «entre 1.300 o 1.400 euros por hectárea para limpieza de monte», la empresa Geacam factura «entre 7.000 y 8.000 euros por hectárea, lo que supone un 400, 500 o incluso 600% más caro», destacaba.
En cuanto a las adjudicaciones de estos llamados tratamientos selvícolas para prevenir incendios en el campo, Yébenes asegura que los agricultores deben enfrentarse una concurrencia competitiva en la que el Ejecutivo regional puede o no concedérselo, sin embargo, Geacam no asume este mismo proceso y «se le adjudican anualmente estos trabajos» que, afirma «le están costando al ciudadano casi siete veces más caro» que al hacerlo un particular.
Todo ello, según concluye el directivo de Unión de Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha, ha desembocado en una «demonización del sector que menos incendios produce» pues, sostiene que producen «un 6% de los fuegos». En última instancia, Yébenes asegura que se están perdiendo los oficios de la ganadería y la agricultura porque «cada vez a la gente se le hace más difícil mantenerlos» por lo que, afirma, «van a acabar por no trabajarse las tierras» lo que convertirá el campo «en leña para el fuego».