06/08/2019 Boulevard literario conquense
Juan Clemente Gómez
Juan Clemente Gómez
Boulevard Literario Conquense: Adiós labriego, adiós

ADIÓS LABRIEGO, ADIÓS.- Aurelio Yuste Valero.-Edición de autor.-1985.-Ilustraciones de Salvador Monleón Solera

El propio autor califica este libro como estampas costumbristas, un autor que oculto en el anonimato no deja de aparecer una y otra vez a lo largo de toda la obra dividida en dos partes: en la primera como un humilde vecino que va recorriendo despacio las callejas empinadas de Fontanara, nombre mítico de Salvacañete, en la segunda   como un aldeano que vuelve al terruño tras largos años de ausencia.

Gran observador, de una delicada sensibilidad humana Aurelio Yuste Valero, va deshojando página a página un  inmenso  mosaico de personajes peculiares que pueblan Fontanara y  aldeas limítrofes, todos bajo la pátina común de un pasado centrado en la España de la postguerra y en los años  amargos del éxodo rural hacia las grandes ciudades, un pasado de penuria  económica y de enorme valor espiritual, que no ha de volver, y que el autor quiere dejar constancia para futuras generaciones.

Tras una exhaustiva y grata lectura, es preciso destacar los siguientes rasgos y características:

Lenguaje popular: léxico campesino

El léxico propio de un ambiente rural aparece a lo largo de toda la obra, sin duda es Aurelio un excelente recopilador de palabras olvidadas, no en vano es autor también de un libro muy importante en el panorama lingüístico de investigación VOCES DEL PASADO.

Palabras como bardal, cándalos, escriño, reñal, vedija o zurriago y un larguísimo ecétera imprimen a la obra un peculiar ambiente semántico, por lo que este libro figura en la próxima, esperemos, publicación de la ENCICLOPEDIA LINGÜÍSTICO-LITERARIA DE AUTORES CONQUENSES.

Transcripción fonética de giros y usos populares:

El habla del pueblo al desnudo, un pueblo que nada sabe de sintagmas, morfemas o lexemas, que habla como se le viene a las mientes. Lengua viva que Aurelio recoge en parte y nos brinda, dosificada en aperitivos lingüísticos para abrir las ganas de    conocer el verdadero sabor del lenguaje, el que vale para entendernos: Sirva este fragmento como muestra:

“Yal pasar la calera queai en la curva del camino, según se sube, al dar vista a la casa, se le planta en metá elcamino un bulto grandismo con unos ojazos así de relucientes, como deun gato montés. Yel bisagüelo quera muechao palante dice ¡quien vive! y na. El bultaco en metá el camino Y dice otra vez el bisagüelo quera mu bragao ¡quien va, o tabraso! Y amartilla el pistolón, que llevaba siempre en la faja, cuando iba a ver a la corteja. Y na. Los ojones, ca vez más relucientes…”

Uso peculiar y constante de sufijos:
Sufijos despectivos
En ote:
-Unos muchachos rubiejos, coloradotes juegan por entre las mesas.
-Un crío ya zanganote, pelón entra corriendo. 
-La tía Irene saca de la faltriquera un navajote renegro y rebana un trozo de levadura.
-El cuarto corbella, Locadio, zagalón infelizote, romo de entendederas.
-La maestra  observará pronto que casi todos los niños de aldea son buenos chicos. Respetuosos, noblotes, fieles.
-Aquel hombrezote medio barbiño, con sombrero de señorito, no trajo ni se llevó ninguna solución.
-El muchacho pequeño le echa un canterote, que Cochises atrapa en el aire. 
-Viste el peque un pantalonzote viejo, corto y escaso.
-Los Urdiales, pueblezote lejano de Aragón.
-Una cabra coja, rumia tristemente atada de un sogote.

En ucho/ucha

-Es una mujer enjuta, renegra, de ligero bigote, y un par de lunares con  con peluchos muy largos.
-Tenía toda la traza de curandera: vieja, altucha, desgarbada, sin gracia alguna.
-La borrica granducha, tranquilona y gris mordisquea una mielga con desgana asnal.
-La tía Felipa trastea por un cuartucho despensa.
-De unos viejos llares cuelga un pringoso caldero, donde cuecen con tufo blanducho, gamones para los cerdos.

En ota/eto
-Una faldota que se fue quedando cada vez más pobre y escasa.
-Es campechana como su padre, noblota.
-Era el mejor escopeto del contorno.

En on/ona y plurales:
-Los ojones, ca vez más relucientes…”
-Más adentro cuelgan fantásticos chupitones de hielo.
-Sus ojeras grandonas  y tristes…

En azo:
-Un gatazo holgazán se acerca inflando el lomo desafiante.
-Llegaban sus retoños: unos zagalones grandazos, con atroces ganas de comer. 

En uca/uco/ucho/usco/uzco/arro/arra/arrón
-La tía Regina, una viejuca medio curandera, medio bruja…
-Madre, que ledicho a usté que me cosa la bragueta o no me pongo más estos pantalonzucos.
-Anselmo, ya es tuyo, por mu rabioso que esté el perrucho.
-Unas gallinas parduscas, escarban macilentas en un estercolero
-Tiene el belfo entre costurones negruzcos de cicatrices y la sangría reciente de la serratilla.
-Mana un fuentarrón de agua.
-Parecía algo tontarra.

Diminutivos:
-Ahí está también el porroncillo del anís, pegajoso y dulcete.
-Se quedará contemplando el humear de sus ropejas cortas.
-El regordete Quico recorta aún más sus pantorrillejas sucias con unos calcetines pardos.

Una de las características peculiares es el uso del lexema medio, usado como partitivo, a veces adjetivo, a veces adverbio, que imprime a los sustantivos y verbos correspondientes un significado enigmático, una alternancia semántica con la que el lector ha de decidir su significado exacto:

-Medio sabe, medio pregunta el tío Simón.
-Ambos abuelos se levantan medio apoyándose  en sus garrotas, medio estirándose torpemente.
-Se oye el medio arrastrar  de las alpargatas de cáñamo.
-Las vigas, con los grandes tablones clavados son arrancados con furia y desaparecen torbellino abajo, medio hundiéndose, medio asomando…
-La cocina, el medio aseo, la casa entera despedía un penetrante olor indefinible.
El medio hombrecillo de dentro…pregunta en voz alta…
-Resultó ser un medio tonto de La Cierva.
-El tufo penetrante, medio de humo, medio de meriendas, medio de torpeza, medio de prisas, medio de humana desidia…
-Solían andar ligeras de ropa: una mala blusa, medio desabrochada, medio forzada por unos pechos agresivos…medio descalzas, en ese medio abandono atrayente.

Como recurso estilístico  usa contrastes de significado, otorgando a la frase una densa carga significativa que raya en una secuencia visual o cinematográfica:

-Los gestos ariscos de la Naty, desmentidos por  la dulzona expresión de sus ojazos acariciadores…
-Los pechos son apenas un calor turgente, minúsculo, en las manazas ávidas del hombre…
-Los tábanos, grandazos, han clavado su potente aguijón y un hilacho de sangre, primero roja, luego negruzca, gotea por la piel resudada de los animales. 108
-Ladra un perro enfurecido bajo una puerta. Los muchachos zanganotes, le hurgan con un palo por la gatera.
-El tío Cecilio lía del tabaco ajeno con regusto de avaricia. Se le nota en la forma glotona de coger la petaca, en el modo de recalcar el picado, hasta en la medio rebaba que le retiembla en el labio de abajo, aparentemente blando y fofo.

Abundan las frases poéticas que infunden a toda su obra una pátina metafórica, sensible y lírica a un tiempo:

-El otoño dibuja el paso del río con sus curvas apretadas de álamos.
-El sol corta de sesgo los tejados y una diagonal de sombra separa la calle de abajo.
-En el hueco de un portalón el sol corta en dos a la bisabuela Bernarda.
-La noche se arremete. La luna, empañada de frío parece colgada de unas nubecillas endebles.
-El sol es tan solo una rodaja grana, allá al comienzo del sabinar.
-Un silencio que parece abrazarse a la oscuridad colgada hacia el barranco.
-El rumor acompasado del río como una vieja letanía cansada y distante.
-Sobre la calzada del puente se recoge el último aliento de la tarde.

Abundan también descripciones de la Naturaleza, fruto de su amor al campo, al monte, a la tierra… Aparecen muestras del saber popular como predicciones del tiempo y sobre todo una buena recopilación de refranes, algunos poco usuales en la paremiología clásica:

-La que está picá cebolla come.
-No se crían rosas pa jumentos.
-A tu tierra grulla aunque sea con una pata sola.
-Los duelos con buena bota son buenos.
-Donde humea no escarchea.
-A caballo viejo poco verde.
-Oveja que bala bocado que pierde.
-No hay bien ni mal que cien años dure.
-O la gran secá o la gran remojá.
-Por la boca muere el pez.
-La cabeza el comer al endereza
-De la panza sale la danza.
-La perdiz y la oveja donde entra la reja.

Digna de una mención especial es su gran maestría en la descripción de personas:

-La tía Irene es una mujer enjuta, renegra, de ligero bigote, y un par de lunares con peluchos muy largos, debajo de la barbilla.
-La tía Leonarda  es grandona, huesuda, zanquilarga, cargada de espaldas. Tiene el ojo izquierdo inútil, velado por una nube azul.
-En mangas de camisa, con ese mandilón de lona a rayas blancas y verdes, parece un gracioso tonelillo que tuviera cabeza  y brazos peluchos y piernas macizas, que se mueven con agilidad asombrosa.
-El tío Soguilla, pequeño, chaparrote, de piernas sobrestevadas. La cara chupada, de barbilla huida, picón de dientes y nariz enorme y colorada, cual pimiento morrón, asomada hacia delante.

O situaciones especiales, argumentos y temas que bien pudieran ser aprovechados por artistas pintores para  cuadros inmortales:

-La tía Irene, enfrentándose con sus vecinas y echando pestes de su marido un mostrenco que pa ella está de sobras… desabrochándose con rabia la  pechera de la blusa les muestra un pecho escurrido, amoratado y con visibles muestras de ensañamiento: “Veis como estoy de seca y consumía”.
-Un hermoso gallo rubio galantea a una gallina oronda, de color ceniza. Es una gallina particularmente esquiva. Pero el apuesto macho la persigue en una breve poderosa carrera, la gallina se esponja ahuecando las alas…
-Juana la hornera huele a pan de aldea, a sudor sano de hembra en pleno vigor…En la misma punta de los pechos, donde marcan unos pezones robustos, el jerseyzote, raído y viejo, muestra sendos agujeros que abriera el tiempo y el mismo empuje lozano de los senos… 
Y en  decir las cosas sin decirlas, rara habilidad, propia de esa sabiduría que dan los años y el haber sabido  observar continuamente, hablar sin hablar, decir sin decir…  
-La verdad es que palangana y toalla se podrían quejar del tiempo, pero no de un trato abusivo y despiadado….
-Botella de aguardiente en el siglo pasado,  en la actualidad es un casco renegro…el aguardiente parece también de sospechoso color acaso porque haya tomado el de la botella…

Así mismo abundan las tradiciones y costumbres propias del ámbito etnológico-popular:

- LOS HORNOS DE  PAN COCER
-EL MATAGORRINO
-LOS MAYOS A LA VIRGEN 
-EL GALANTEO
-LA RONDA DE LAS MAYAS
-LA BARBERÍA
-EL ESQUILEO
-LA SIEGA
-CENCERRADAS A LOS VIUDOS QUE VUELVEN A CASARSE

Si peculiar es la forma que configura el estilo literario, es preciso destacar el fondo, el tema o tesis que todo autor imprime a su obra, en ¡ADIÓS LABRIEGO, ADIÓS! destacan:

1) Prototipos de ensalzamiento:
*  Homenaje  a la mujer campesina cuyo prototipo está encarnado en la tía Casta, mujer de temple de acero: “una de esas mujeres que no tienen tabas, que crió una docena de hijos, a los que trajo más derechos que una vela. Crió también a cientos, miles de corderos  y bichos de corral….segando hierba, estirándose con avaricia por los ribazos…”

*A los sufridos hombres del campo, papel encarnado por el abuelo Mariano, omnipresente en toda la obra, hombre bondadoso,  sabio y  recio como el olmo de la plaza, el primero en tender su mano franca y campechana a todo el que lo necesitara.

*Profesiones rurales, encarnadas en la maestra de aldea y en el médico, personas sufridas y abnegadas:

“Nadie como la maestra sentirá tan angustiosa la soledad de la aldea. Pocas veces debe sentirse el corazón de una mujer tan desvalido como el de esa maestra, desvelada en la encogida en la encogida soledad aldeana. Nadie como ella sentirá   tan angustiosa esa soledad, ese temblor del candil que se apaga, de las sombras fantasmas…
O el médico: que tanto sabe de enfermos de aldea, de caminos retorcidos, de alcobas sin aire y sin luz, de camastros sin sábanas, y de cansinas cabalgaduras…”

2) Grandes temas
Éxodo rural: Es el trasfondo de la obra, protagonizado por el abuelo Mariano, que  ha de dejar su pueblo natal para marcharse a Barcelona siguiendo a sus hijos, impregnado de un regusto amargo: “a mis años ir a dar con los güesos a la ciudad”, allí se encontrará con toda serie de sinsabores y contrariedades a las que hará frente con humor, paciencia e ingenio, incluso con sabia socarronería.
El autor, viajero que retorna, en el epílogo del libro contempla con nostalgia una naturaleza  expoliada, ya nada volverá a ser como antes: una irreparable mueca de la Naturaleza, torcida por la mano del hombre.

Realismo crítico:
*Iglesia: El cura del pueblo, don Celedonio es el prototipo del cura de  misa y olla, preconciliar, que defiende a una iglesia jerárquica, absolutista y carente de humanidad, dueña del púlpito y administradora de penas   infernales:

–Vamos tío Mariano, lo que debe hacer usted es venir los domingos a misa, y confesarse, que me parece que lleva camino de ir derecho al infierno…

Enfrente el abuelo Mariano: humano y por eso tan divino, con su petaca grandona dispuesta a ser compartida en fraternal y animada charla:

–“A las gentes   se les gana con el ejemplo y conviviendo con sus   defetos y sus miserias, y ustés, por el contrario, tien debilidá por los buenos rincones: busca un cura ande haiga buena mesa, buen vino y buena moza, si las tres cosas juntas, mejor…Pero no los verás en casa de los pobres, ande harían falta pa remediar o condoler una miseria…”

*Social: Pobreza crónica, encarnada por las chicas de servicio, con frecuencia vejadas, y engañadas, explotadas la mayoría de las veces: “Somos pobres y no hay más remedio que aguantar”.

*Burocracia administrativa: Algo funcionaba de mal en peor: fuera la propia administración; las prisas de las personas a su servicio, o fuera la misma sociedad beneficiaria…aquel tinglado social  entendía que habría sido montado con algún sentido humanitario, pero cuya humanidad no aparecía por ninguna parte…

*Guerra civil: Crítica amarga y feroz : Rojos o azules…¡Qué miserables formas de complicar la vida más allá de una traspuesta aldeana…..parece una burla áspera del destino el que esas gentes tuvieran que sufrir en sus carnes la brutalidad de una guerra inútil… 

*Servicio militar: A Fernando le horrorizaba el servicio militar…se sublevaba íntimamente en presencia de aquellos casos en que las ordenanzas se confundían de puro viejas,  haciéndose una rutina machacona y vulgar.

¡ADIÓS LABRIEGO, ADIÓS! condensa de forma admirable toda una época que efectivamente, no volverá, pero que es indispensable conservar en el recuerdo y convertirla en  ley de  memoria colectiva. Libro para ser leído con deleite y que nos ofrece la oportunidad de disfrutar sosegadamente de un estilo de vida basado en el compartir, valorando  la amistad, la camaradería, el difícil arte de  la sana vecindad, el humor y el amor por la Naturaleza a la que aún estamos a tiempo de conservar. 

 

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