06/11/2017 MTBlog
Aitor Anguiano
Aitor Anguiano
Barranco de Santa María, un lujo otoñal

Inauguramos las rutas de MTBlog con el Barranco de Santa María, cerca de Villalba de la Sierra. Sin ninguna razón especial. Podía ser esta como cualquier otra. Pero este es un recorrido bastante completo. En total han salido 69 kilómetros. Eso sí, bastante llevaderos porque, para agilizar, hemos hecho un buen número por carretera.

A las 8:30 del domingo hemos arrancado de San Antón y podemos decir que “queda inaugurado el otoño” porque hacía bastante “fresquete”. Unos 5,5 grados a primera hora de la mañana. Así que ya ha tocado ponerse el culotte largo, chaqueta, braga al cuello, guantes más gruesos…todo ese ritual invernal. Manolo y Javier, compañeros habituales de las rutas domingueras, han completado el grupo. Como suele ocurrir, la ruta la hemos decidido allí mismo, sobre la marcha. Planificación cero. Según esté el día o las circunstancias de cada uno….así decidimos. Y funciona.

Tras enfilar la Hoz del Júcar hemos ido por carretera hasta la Ciudad Encantada por Valdecabras  para llegar a nuestro destino. Por cierto, el pueblo está precioso con los colores otoñales y tanto la Hoz como las vistas que tenemos durante la subida del puerto son espectaculares. Para ir pasando los kilómetros pues un poco de charleta: no ha faltado el repaso a la jornada futbolística, un poco de Cataluña y Puigdemont …y todo ello aderezado con unas risas, cómo no.  Ha resultado curioso observar, a principios del mes de noviembre, bastantes orugas procesionarias por el suelo. Un hecho bastante inusual más propio de fechas primaverales y que puede estar relacionado con las elevadas temperaturas “padecidas” hasta el mes de octubre. 

Ya en el punto más alto del recorrido antes de llegar a la Ciudad Encantada, a unos 1.400 metros, un frío del carajo y en la explanada de la entrada, el “almuerzo”. Por llamar de alguna forma a comer una barrita de cereales con un poco de agua del bidón. Ah…y esta vez, todo un lujo: meadilla en unos aseos públicos hechos y derechos, no en el campo (sí señor).

Siguiendo la carretera hacia el cruce situado sobre el Ventano del Diablo, pocos kilómetros más adelante, aparece el desvío hacia la izquierda. Se aprecia bastante bien. A partir de ese punto dejamos el asfalto y comenzamos el descenso hasta, prácticamente, Villalba de la Sierra donde cogeremos el Camino del Agua de vuelta a Cuenca. La verdad es que la ruta debería denominarse de los Barrancos de la Casilla y de Santa María porque se atraviesan ambos. Primero el de la Casilla bastante ancho y muy agradable por el firme, tierra compactada en la que da gusto rodar. Luego hay que estar atento porque hay que dejar el camino principal y desviarse a la derecha. Ahí nos despistamos Javier y yo y tuvimos que volver unos cientos de metros tras nuestros pasos. (Si alguna vez organizan un Campeonato de Desorientación, me apunto). En el track se aprecia perfectamente el “despiste”. Menos mal que tenemos a Manolo que tiene la orientación por los tres que si no…

Posteriormente, la bajada se va estrechando,  complicando...hasta el punto de echar pie a tierra porque en determinados momentos el trazado discurre por el cauce de un arroyo con piedras de considerables dimensiones. Pero, salvo estos momentos puntuales, se puede circular con total normalidad. Los barrancos, un lujazo.  Van paralelos al Océñigo y son…una maravilla natural. Como tantos otros de la Serranía de Cuenca. La vegetación de ribera con sus tonos ocres y amarillos aportan un matiz espectacular acompañado por el verde de los pinos y los diferentes tonos de grises de los farallones calizos. El barranco se va cerrando progresivamente y llega un momento que da la impresión de que ha anochecido por la escasa luminosidad que llega a un suelo que, debido a la umbría prolongada, retiene gran cantidad de humedad. Allí encontramos un acebo con sus característicos frutos rojos. Se trata de una ruta que ganará mucho en primavera con agua corriendo por el arroyo, barranco abajo.

Llegados al final del barranco te quedas con cierta pena de que no sea más largo porque, claro, la bajada es rápida y se hace corta. Desde este punto cogemos el Camino del Agua para casita poco a poco y disfrutando del paisaje de la ribera en el Júcar. Una vez más pasamos por el puente del Chantre lamentando, de nuevo, su situación como muestra de muchas cosas…y no precisamente positivas. Hasta llegar a destino, otro poco de charleta con el nuevo proyecto se ascensores para el Casco Antiguo, entre otros temas, para cruzarnos poco antes del puente de Valdecabras con una caravana de unos quince vehículos de una Concentración de Coches del modelo …¡Ford Mondeo!. ¿Curioso no? Quizás de Ford Mustang, Porsche Carrera, Mini, Seiscientos,…pero ¿mondeos?.

Pues así llegamos, sobre las 13:00 horas, a la ciudad con una buena tunda en las piernas que se me hizo más cuesta arriba porque, tras comprar el pan para la comida familiar (procedimiento habitual que no tiene nada que ver con el rendimiento deportivo), me tocó recorrer los últimos cinco kilómetros aproximadamente con un fuerte viento de cara que, después de sesenta kilómetros, no es precisamente lo que más apetece. Eso sí; luego una ducha, seguida de una cervecita con su aperitivo…

 

(ACCEDE DESDE AQUÍ A TODA LA INFORMACIÓN TÉCNICA SOBRE LA RUTA) 

Resulta recomendable, para poder apreciar los caminos y sendas, visualizar el mapa del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y no el de satélite que aparece por defecto.  Para ello, pinchad en "Otros mapas" y seleccionar "Mapa ráster (IGN)". Es mucho más descriptivo.wink

 


 

 

 

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