02/03/2019 MTBlog
Aitor Anguiano
Aitor Anguiano
La Hoz de San Miguel, al completo

 

En esta ocasión, hemos completado una ruta corta pero intensa. Es lo que ocurre cuando afrontas una salida en bicicleta de montaña con el modo multiaventura 'on' y le pones unas gotas de barranquismo, dos cucharadas de senderismo y todo ello aderezado con una pizca de alpinismo. ¿El resultado? Una experiencia espectacular rematada al final con una parada en el bar Villar del Humo para recuperar líquidos, carbohidratos, azúcares,… panceta, choricetes,  panchitos y cerveza. 

El asunto es que Javier, Vicente, Manolo y Aitor hemos recorrido la Hoz de San Miguel al completo. Al completo quiere decir, como su propio nombre indica, en su totalidad. Desde el principio hasta su ‘desembocadura’ en el Camino de Cañete.  Antes de nada, hay que advertir que hay un paso muy delicado, que puede ser peligroso y, por tanto, hay que realizarlo con mucha precaución. Es más, si vas solo, no lo hagas. Mejor. En grupo, unos a otros nos podemos ayudar a pasar las bicis y se puede completar con cuidado. Pero…¡Mucho ojo!

El inicio ha tenido lugar a las nueve de la mañana en San Antón con día primaveral y con la ruta todavía por decidir, como suele ser habitual y para no romper las costumbres. Tras una breve conversación se ha alcanzado el quorum necesario y nos hemos metido entre pecho y espalda la subida al Parador, así de primeras, para continuar por la senda de la Cueva de la Zarza, un clásico. Tras llegar a la carretera del Cerro Socorro y recorrer unos pocos metros por asfalto hemos cogido la senda que sale a la izquierda de una curva cerrada y que sube a la Sierra de la Pila. Después de una subida por singletrail con bastante piedra grande hemos llegado al camino principal para descubrir que lo habían arreglado y le habían dado un buen repaso hasta dejarlo con rango de ‘autovía’. Es de esos arreglos en los que te planteas si está mejor que como estaba a pesar de que ahora está más ancho, más llano, más uniforme…¿Demasiado perfecto para MTB?. Pero, hay gustos para todo.

Tras un recorrido de 3,8 km aproximadamente por ‘autovía’ cogemos un desvío a la derecha para llegar a la Hoz del Buey, otra maravilla medioambiental a tiro de piedra de la capital, y en cuya bajada se le cruzaron dos corzos a Javier, que iba en cabeza. Poco después comienza la subida que culmina en el límite de los términos municipales de Cuenca y Palomera desde donde hay que estar atento para coger el desvío que nos llevará a la Hoz de San Miguel.

La senda nos deja sobre la Hoz de San Miguel. Incido en lo de “sobre” la Hoz. Todo muy bonito, espectacular… pero enseguida surge la duda ¿Y cómo bajamos ahí? En principio la cosa parece, más que complicada, imposible. Menos mal que Manolo había realizado la ruta andando a la inversa y nos marca la zona de bajada. La primera reacción es de incredulidad, asombro, perplejidad…”¿Por ahí Manolo? Nos estás tomando el pelo…” Lo único que se veía era una pared de rocas y debajo, el fondo de la Hoz pero sin paso accesible aparente. Por fin, ‘abre vía’, se pone el primero de la cordada y nos va señalando unos resaltes en la roca en donde poder apoyar el pie…Y así, poco a poco, con mucho cuidado, pasándonos las bicis unos a otros en cadena, fuimos completando el paso pero, lo dicho, con mucha precaución. Después, pues lo que suele pasar. Que el esfuerzo y el trabajo merece la pena y nos situamos en pleno inicio de la Hoz, ante una enorme cavidad pétrea presidida por una curiosa forma rocosa que enlaza el suelo y el techo de la bóveda. Lógicamente, allí nos quedamos un buen rato para disfrutar del espectáculo.

Desde este punto se recorre toda la Hoz hasta su final. Al principio, prácticamente por monte a través porque no hay sendero marcado hasta que se llega a la ermita de San Miguel, excavada en la roca, otra zona en la que merece la pena un descanso y que ha sido acondicionada con pasarelas, escalones y cuerdas en los pasos por las piedras. Una intervención de esas controvertidas que a unos les parece bien, por mejorar la seguridad de la zona;  y a otros no, por alterar de forma notable el paisaje. Lo dicho, en gustos…

Desde la ermita, un camino en buenas condiciones nos coloca en el final de la Hoz hasta el punto donde conecta con el antiguo Camino de Cañete para volver a Cuenca City. Desde aquí, afrontamos la parte final de la ruta…y la peor. Avanzada la mañana, el calor ya aprieta en la zona de solana que transitamos, el paisaje (mayoritariamente agrícola) no es el más atractivo y, además, el continuo sube-baja rompepiernas contribuye a la ‘pestosidad’ del tramo. La entrada a la ciudad se hace por la zona de Termalia. Desde allí, si dejas la bici a su aire, te lleva al Villar del Humo.

(PD:  Por cierto, aprovecho para compartir todo un hallazgo en asunto de materiales para quienes, como me ocurre a mí, se les duermen las manos montando en bici con los típicos cosquilleos y hormigueos: los puños ESI Grips. Digno de ver. En cada salida tenía que levantar las manos del manillar y sacudirlas tres o cuatro veces. En las cinco salidas que llevo con ellos, ninguna. Mano de santo. A mí por lo menos me han funcionado. En Cuenca sé que los tienen en TodoBici. No sé si las otras tiendas los tendrán. Muy, muy recomendables. Son de silicona y hay varios grosores, colores y gramajes)

(CONSULTA AQUI TODOS LOS DETALLES DE LA RUTA: TRACKS, MAPA,...)
 

 

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Relive 'Hoz de San Miguel, al completo 2019-02-24'

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